miércoles, 8 de julio de 2026

GP de Inglaterra 2026

 



      De Príncipe de Mónaco a Rey de Inglaterra





Contra todo pronóstico, visto la tendencia de las últimas carreras y el inicio de esta, Charles Leclerc, el “Principito”, le dio la vuelta a la tortilla y conquistó la Pérfida Albión.

Una semana después de Austria, se llegaba a Inglaterra, pista que se preveía mala para los nuevos coches a causa de la entrega de energía y en la que Ferrari presentaba un perfil bajo.

Sin embargo, el viernes fue excepcional para ellos, con Hamilton, muy en forma desde Canadá, marcando los mejores tiempos con facilidad: libres, SQ1, 2 y 3 fueron para él, de modo que marcó la pole -o minipole- para la carrera al sprint. Eso sí, apenas 11 milésimas mejor que Antonelli, la nueva estrella de la F1 que le está dando sopas con honda a Russell, que desde la tercera cita, no sabe por donde le pega el aire.

Verstappen, Leclerc, Russell, Norris, Piastri, Hadjar, Lawson y Lindblad eran los siguientes mejores.

El sábado, la carrera al esprint dio lugar a un sinfín de adelantamientos “energéticos”, que no por ello dejaron de ser bonitos, ya que no sólo eran en recta, también en las curvas, por dentro y por fuera. Y es que cada vez que digo algo, me cubro de gloria. En Mónaco dije que Hamilton iba bien pero no era para tanto, y a la semana va y gana en Barcelona. Luego digo que la F1 se estabiliza y los adelantamientos son más normales… y pasa esto. No doy una.

Total, que Hamilton y Antonelli, los que más ritmo habían mostrado, se escaparon y se disputaron el triunfo. Antonelli se cocinó a fuego lento el adelantamiento a Ham, por eso de la energía y, una vez primero, no soltó el liderato ganando su primera esprint.



Hamilton dominó el viernes...


Un gran Norris, que hizo una salida cañón -como su compañero Piastri-, les acompañó en el podio, con Russell, Leclerc, un Verstappen que perdió fuelle al final, Piastri y Lawson completando los ocho con derecho a puntos.

Horas después vino la calificación para la carrera de verdad. Tras el susto inicial de Russell, que tuvo una extraña salida de pista, ya no hubo más novedades salvo la lucha habitual por la pole. Esta vez Antonelli se impuso a Hamilton, que también claudicó ante su compañero Leclerc, siendo así los Ferraristas segundo y tercero precediendo al otro MB, el de Russell. A continuación: Hadjar, Norris, Verstappen, Piastri, Lindblad y Lawson cerraban los diez mejores.

Destacar los problemas de Verstappen, que se quejaba del motor. Sin quitar mérito a Hadjar, algo tuvo que ver, teniendo en cuenta que Hadjar, pese a lo bien que lo está haciendo, en condiciones normales está detrás de su compañero, lo que no es anormal, ya que hablamos del mejor de la parrilla en la actualidad.

El domingo se esperaba un escapada de Antonelli con Ham al acecho, pero ya se ha visto en otras citas que el esprint no necesariamente es un avance de lo que pueda suceder en carrera, ni en prestaciones, ni en degradación.

En la salida los Ferrari se pusieron 1 y 2, Leclerc-Hamilton, pese a que yo ya me quejaba de que en Ferrari habían perdido su superioridad en las arrancadas, con Antonelli, Russell, Hadjar, Verstappen -que se cepilló a los Mclaren-, Norris, Lawson, Lindblad y...¡Carlos Sainz! en los diez primeros puestos. Destacar que Piastri se hundió en la salida, teniendo problemas durante toda la carrera, siendo incapaz de luchar por los puntos. Sainz, por su parte, fue retrocediendo a donde le correspondía conforme a las prestaciones de su coche.



...Antonelli en sábado....


Los tres primeros se marcharon, y no fue hasta la vuelta 11 que Antonelli superó a Ham, cuyo ritmo no era el de ayer. O tal vez fue que Leclerc dio con la tecla, porque iba mucho más rápido. La verdad es que sorprendió, porque a una vuelta -es todo un esprinter-, puede camuflar sus problemas, pero luego en carrera, visto Montmeló y Austria, sufre más. Pero esta vez no. Y Antonelli, libre de Ham, que además fue sancionado con 5” por moverse en parrilla pese a no ganar nada, no podía recortar al monegasco, que incluso se distanciaba un poco más.

Por detrás Russell contenía a un Verstappen que se había deshecho de su compañero Hadjar, con Norris, Lawson y Lindblad a continuación.

Fue Max el primero en parar -vta. 17-, haciendo un “undercut” a Russell, lo que presagiaba que iría a dos paradas. En la 19 paraba Hadjar y, tras un brevísimo VSC en la 22 por una sombrilla en pista que no afecto a las paradas ni a la clasificación, porque nadie pudo sacar ventaja, en la 23 pararon Ham y Russell, reincorporándose Lewis tras su excompañero por los 5” de sanción. En la 25, cuando Antonelli ya le iba reduciendo la diferencia, paró Leclerc.

Norris lo hizo tres vueltas después, pero daba igual, porque estaba fuera de juego -pero no tanto como su compañero Piastri-, reincorporándose tras el trío Verstappen-Russell-Hamilton que batallaban por el tercer lugar.

Russell y Hamilton se pasaron y repasaron varias veces, aunque George tenía un pinchazo lento que le hizo detenerse en la vta 34 no sin antes emparejarse con Verstappen en Stowe -menos mal que tenía un pinchazo-, dejando al holandés solo para batirse el cobre con su viejo “amigo” .



... y Leclerc el domingo, logrando su noveno triunfo y el 250 de la Scuderia.


Dos vueltas después de esto -y diez desde que parase Leclerc- paró un Antonelli que estuvo marcando mejores registros personales, saliendo a sólo 7”5 de Charles a falta de 17 vueltas. Y aunque Leclerc hubiese conservado ruedas, tal diferencial, más la bajísima degradación del italiano, hacía prever que el monegasco lo iba a tener crudo, por mucho que Antonelli lo tuviese que adelantar en pista.

Pero nos quedamos con las ganas -yo no, claro-, porque el Mercedes del italiano tuvo un problema aerodinámico grave que lo hundió en la clasificación y luego, tras un breve VSC por el abandono de Hulkenberg, aprovechado por Verstappen para realizar su segunda parada, la cosa quedaba así: Leclerc primero con Ham a 20”, este con 7” sobre Max y luego Russell, Norris, Hadjar, Lawson, Lindblad, Bortoleto y el mencionado Antonelli que, con el coche dañado, era todo pundonor e intentaba acabar para arañar un punto pese a una injusta sanción de 5” por límites de pista. Y digo injusta, porque aparte de no ganar nada de tiempo -al contrario más bien-, estas se debieron a los problemas de su monoplaza. Se estaba alejando de Colapinto cuando, a seis vueltas del final, volvió a fallar el alerón de Verstappen -como en Austria en Q3- en Stowe, abandonando, saliendo el SC y parando algunos, como los dos Ferrari, a poner un juego de blandos para la reanudación final. Russell no lo hizo, lo que le supuso adelantar a Ham por los pelos, aunque con peor calzado. Pero como de modo incompresible la carrera no se reanudo, por temas de protocolo dijeron, al final le arrebató el segundo lugar al héroe local, que además estaba bajo la espada de Damocles por no actuar de forma correcta bajo bandera amarilla. Se libró de la sanción por los pelos, ya que se determinó que no apareció en su panel.



Mclaren lució una decoración retro en Silverstone, pero no les trajo suerte.


La clasificación quedó así: Leclerc, Russell, Hamilton, Norris, Hadjar, Lawson, Lindblasd, Bortoleto, Colapinto y Gasly, ya que Antonelli, pese a cruzar noveno, al hacerlo tras el SC, con los 5”, pasó a décimo sexto, décimo quinto al final porque Sainz fue sancionado con una vuelta, ya que se desdobló al pensar que estaba doblado, cuando no lo estaba. Tema curioso sin más importancia. Sigo diciendo que los doblados, en SC, no se deben desdoblar, deben “caer” a su posición real, es más rápido, menos peligroso y más efectivo, y acortaría los tiempos del SC en pista. Fue lamentable, como en Italia 2022, que la carrera acabase así, tras el SC, porque no había necesidad, se podía reanudar perfectamente la carrera, incluso con la idiotez de dejar desdoblarse a los doblados. Pero son las tonterías incomprensibles de la FIA, una FIA que lo mismo te permite hacer una pole bajo bandera amarilla, que luego de saca un coche de seguridad de varias vueltas por un coche a dos kilómetros del borde de la pista. Mucha “seguridad” para unas cosas, rayando lo absurdo, y luego todo lo contrario en otras circunstancias.

Pese a este triste final, fue una carrera sensacional, en la que Leclerc le dio la vuelta al fin de semana de forma magistral: tuvo un ritmo de carrera fortísimo que nadie esperaba y así logró su noveno triunfo en la F1 y el 250 de Ferrari en el mismo escenario, pero 75 años después del primero, este a cargo del José Froilán Gónzalez, el “cabezón” o el “toro de la Pampa”. Sólo espero no pasen otros 75 para que se logre la 500.

Lo dicho, Leclerc pasó de Príncipe a Rey en apenas unas horas. Felicidades y que siga la racha.

E vía verso la 300.

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