Al menos un Grand
Prix
No se trata de un
artículo objetivo sobre pilotos talentosos que no tuvieron fortuna,
sino de buenos -o muy buenos- pilotos que no triunfaron en F1, pero
que, bajo mi criterio, lo merecieron. También de pilotos no tan
buenos que estuvieron a las puertas de ganar y que a mí me hubiera
gustado lo hicieran. De ahí que el artículo no sea objetivo, ya que
seguro van a faltar muchos nombres, pero tampoco voy a poner nombres
de pilotos que jamás estuvieron “en la pomada”, es decir: claro
que me hubiera gustado ganasen todos los pilotos españoles que
llegaron a la F1: Godia, Soler-Roig, Villota, Campos, Sala, Gene,
etc. pero como jamás estuvieron cerca de hacerlo, ni tampoco
demostraron un talento excepcional en la F1, no los voy a incluir.
Empecemos.
El primero, obvio,
Alfonso de Portago. El talentoso español triunfó con Ferari en
carreras de GT y Sports, haciéndose un hueco como piloto oficial de
la marca. Su prematura muerte, la de él, su copiloto y nueve
espectadores, cinco de ellos niños, en las Mil Millas de 1957 -que
supuso el fin de esta carrera-, le impidió triunfar en F1, tal y
como era su deseo. Y talento tenía, sin duda, pero le faltó tiempo,
logrando como mejor resultado el segundo lugar en Silverstone 1956
junto a Collins, cuando le cedió el coche cuando iba tercero. Mejor
resultado en F1, no es sports y GT donde, como dije, triunfó, siendo
estas carreras entonces tan prestigiosas como las de F1.
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Fon Portago, el Marqués -y playboy- sin miedo, encontró la muerte antes que la victoria en la F1. |
Mike Parkes, gran
piloto e ingeniero, de gran éxito en sports y GT siempre con
Ferrari, destacaba por su gran estatura -1,91-, su calidad como
ingeniero, estando involucrado en el diseño del Ferrari 275 y Lancia
Stratos entre otros, y lo bien que se llevaba con su compañero de
sports Ludovico Scarfiotti, con el que solía formar pareja. Se dice
no le disputó a este el triunfo -el único que logró- en Monza
1966, donde Parkes hizo la pole, acabando en segundo lugar e
igualando su mejor resultado en F1, ya que también fue segundo en
Francia ese año. Al año siguiente, en 1967, gano en F1, pero fuera
de campeonato del mundo, en el XIX BRDC International Trophy y el GP
de Siracusa, este en un final amañado entre él y su amigo
Scarfiotti en honor de Lorenzo Bandini, el que fue compañero y amigo
de ambos, que había fallecido en el GP de
Mónaco de ese año. De modo que en una “oficial” nunca ganó.
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Mike Parkes, no pudo mostrar su valía en F1 todo el tiempo que mereció. |
https://elsofadelaf1.blogspot.com/2016/09/mike-parkes.html
El neozelandés
Chris Amon necesita poca presentación, siendo considerado por la
mayoría como el mejor piloto que jamás ganó un GP de F1. Incluso
algunos decían que su talento era comparable al de Jackie Stewart,
lo que es decir mucho. Seguramente no tanto, pero sin duda que era un
grandísimo piloto que mereció, como mínimo, un triunfo. A muchos
de sus compañeros de F1 los ganó en otras categorías, como en la
Fórmula Tasmania y los sport-prototipos, logrando triunfar en Le
Mans en 1966 con Ford. En F1 logró once podios, tres de los cuales
fueron en segundo lugar. Al igual que Mike Parkes, ganó en F1 fuera
de campeonato los GGPP el XXII BRDC International Trophy de 1970 con
March y el de Argentina de 1971 con Matra.
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Si Moss es el mejor piloto que no ha sido campeón, Amon es el mejor que nunca ganó un GP. |
https://elsofadelaf1.blogspot.com/2016/08/crhis-amon-nos-deja.html
El pequeño artista,
Arturo Merzario, también conocido como el “cowboy”, considerado
en su momento el piloto más espectacular de la F1, lo cual no es
“moco de pavo” si tenemos en cuenta que junto a él corrían
“monstruos” como Ronnie Peterson. Nunca gozó de una verdadera
oportunidad en F1, corriendo en general con coches poco competitivos
y poco fiables, algunos de ellos de construcción propia. Cierto que
fue oficial de Ferrari un año, en 1973, lamentablemente en la que
fue la peor temporada de Ferrari en F1 de la historia después de la
de 1980. Una lástima no siguiera en 1974, cuando Ferrari pasó de la
nada, a luchar por los títulos que conseguiría un año después, en
1975. Su gran triunfo en la Targa Florio de 1972 junto a Sandro
Munari con el Ferrari 312PB es uno de sus mayores triunfos, sino el
que más. Ligado después a Alfa Romeo, con la que también logró
grandes triunfos, Merzario es, sin lugar a dudas, todo un talento que
mereció ganar en F1.
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Merzario nunca dejará de ser piloto de carreras, ni de F1. Y a su manera dio un título a Ferrari al salvar a Lauda de las llamas. |
El alemán Rolf
Stommelen demostró ser rapidísimo siempre, no solo en los sports
donde destacó y tuvo actuaciones de leyenda, sino en cualquier
categoría independientemente del material que dispusiera. Al igual
que Merzario, en F1 jamás dispuso de una verdadera oportunidad, tal
y como publicó la revista “Grand Prix” en 1983 cuando se mató
en Riverside en una carrera de resistencia con Porsche.
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Stommelen en Montjüic 1975, antes de su accidente cuando lideraba provocando cuatro muertes. |
Y lo mismo de
Stommelen se podría aplicar a su compatriota Stefan Bellof, campeón
del mundo de sports en 1984, él último en lograrlo compaginando la
F1 hasta que Alonso hizo lo propio en 2019. En F1 su mejor carrera
fue bajo la lluvia en Mónaco 1984 con el Tyrrell, esa carrera en la
que Senna pudo ganar de no detener esta Jackie Ickx, acabando Bellof
tercero. Pero lo que no siempre quieren decir es que, en el momento
de la detención de la misma, él era el piloto más veloz. ¿Hubiera
podido con Senna? Difícil, pero esa y otras respuestas
lamentablemente nunca las pudimos saber al matarse Bellof en 1985 en
Spa Francorchamps intentando un exterior a Jackie Ickx -presisamente
a él- en el Radillon, perdiendo el campeonato a su actual campeón y
el automovilismo a una de sus más firmes promesas. Se dice tenía un
precontrato con Ferrari de cara a 1986, de modo que, de haber corrido
en Maranello, en su currículo figuraría haber corrido con Porsche
en Sports y con Ferrari en F1. Impresionante, ¿verdad?
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El récord de Bellof de Nürburgring de 6´11"13 es historia pura del automovilismo. |
https://elsofadelaf1.blogspot.com/2018/05/stefan-bellof.html
Mark Donohue, gran
piloto e ingeniero americano -como Mike Parkes-, ligado toda su
carrera a Penske, murió en un accidente durante las pruebas del GP
de Austria de 1976, poniendo fin así a una brillante carrera. Lo más
destacado fue, sin duda, su título de la Can Am en 1973 con el
Porsche 917-30 de 5,4 litros biturbo y más de 1200CV, el coche de
carreras más potente de la historia. Él se encargó de domarlo.
Aunque yo lo recuerdo más por su gran trabajo, junto con el equipo
Penske y el motorista americano Traco, con el Ferrari 512 M chasis
1040 que ellos convirtieron en una máquina más veloz que los
intocables Porsche 917 oficiales. Pero la suerte no les acompañó:
corrieron seis carreras, marcaron la pole en cinco, pero no pudieron
ganar ninguna. Su actuación en las 24 horas de Daytona de 1971,
remontando tras un accidente con un doblado, es memorable, siendo sin
duda los mejores. Según Mauro Forghieri, nunca hubo una 512 tan bien
preparada. Lástima que Ferrari no los apoyase, más bien al
contrario. Como dijo Donohue: “más que correr para Ferrari, parece
que corremos contra Ferrari”. Lamentablemente tenía razón, y
luego se les acabó el dinero. En F1 se tuvo que contentar con el
tercer lugar de Mosport en 1971 con un Mclaren como mejor resultado.
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Donohue con su March del equipo de sus amores, Penske, antes de su fatal accidente. |
https://elsofadelaf1.blogspot.com/2016/09/mark-donohue.html
“Jumper”, o
“zapatones”, como se conocía a Jean Pierre Jarier, jamás
consiguió cruzar la meta como vencedor de un Gran Premio de F1, pero
sin embargo velocidad y coraje no le faltaban. Poleman con el Shadow
en Argentina y Brasil 1975, no pudo consumar ninguna por avería. En
Argentina ni siquiera pudo salir y, en Brasil, rompió cuando
lideraba a poco del final. El Sahdow no volvió a ser tan competitivo
pero en 1978 tuvo una gran oportunidad al sustituir en las dos
últimas carreras al malogrado piloto sueco Ronnie Petersson con el
Lotus, fallecido en un accidente en Monza. En Watkins Glen tuvo una
carrera llena de problemas logrando remontar hasta el tercer lugar
antes de abandonar. En Canada, sin embargo, marcó la pole y lideró
con autoridad hasta que la mecánica lo traicionó. El destino le iba
a dar una oportunidad más, con Ligier en Long Beach 1983, una
carrera extraña donde los Michelin se mostraron mil veces mejores
que los Goodyear y Pirelli, logrando Watson y Lauda un brillante
doblete para Mclaren tras partir 22º y 23º respectivamente. Sin
embargo, Jarier, también con Michelin, los aventajaba y tal vez
hubiera podido batirles, pero su exceso de fogosidad acabó con su
abandono tras colisionar con Rosberg al intentar adelantarlo donde no
era posible luego de haber remontado desde el décimo lugar y hacer
algún que otro adelantamiento arriesgado, como a Alboreto. El de
Keke no funcionó y dijo adiós a lo que podría haber sido su primer
triunfo. Ni él ni su equipo levantaron cabeza ese año, no sumando
ni un sólo punto.
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Rápido y agresivo, la suerte no estuvo de lado del bueno de Jarier. |
https://elsofadelaf1.blogspot.com/2015/06/jean-pierre-jarier.html
En 1980 Bruno
Giacomelli, apodado Jack O´Malley o Panda, pudo ganar la última
cita del año, en Watkins Glen, tras partir en la pole, lo que le
hubiera dado el triunfo a Alfa después del último -entonces y hasta
la fecha- de Fangio en 1951 en España y también el de Carlo Chitti
desde 1961 tras ser despedido de Ferrari junto a otros ingenieros en
lo que se conoció como: “la gran salida” pero, sobre todo,
hubiera sido un bonito final para un equipo que en el transcurso del
año perdió al genial y amable Patrick Depailler en unas pruebas en
Hockenheim. Giacomelli lideraba con comodidad, más de medio minuto
sobre Alan Jones cuando su Alfa Romeo V12 se detuvo por un problema
de encendido.
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El encendido dejó tirado a Giacomelli y a todo el equipo Alfa cuando tenían la victoria a su alcance. |
No pasaron tres años
y Andrea De Cesaris voló en el regreso de Spa al mundial tras más
de una década de ausencia. Se dieron dos salidas y en ambas se puso
primero -partía tercero- y controló a sus adversarios. Una pésima
parada en boxes lo relegó al séptimo lugar, pero recuperó
rápidamente, colocándose segundo e iba a la caza de Prost cuando se
averió su motor, en este caso un Alfa V8 biturbo. Ocho años
después, en esta misma pista, pero con un Jordan, en un GP con
muchos abandonos y problemas mecánicos -entre ellos el de su
debutante compañero Michael Schumacher- Andrea estuvo entre los
pilotos que pudo ganar. Poleman con el Alfa en Long Beach 1982, sin
ser un crack, salvo en lo de tener accidentes y cargarse coches,
Andrea tuvo un par de oportunidades de hacerse con el triunfo y fue
una pena que no lo lograse, al igual que Giacomelli.
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Alfa Romeo y Spa podrían haber unido, junto al "Gladiador", su nombre en letras de oro, pero el destino tenía otros planes. |
El británico Derek
Warwick jamás pudo ganar en F1, pero tuvo buenas y brillantes
actuaciones, como en Brands Hatch ´82 con el modesto Toleman Hart
que, en esa carrera se permitió el lujo de superar y dejar a atrás
al Ferrari de Pironi, situándose como sólido segundo antes de
abandonar. En 1984 fichó por Renault, pero esta ya no era la de
1983, aparte de estar los Mclaren Porsche fortísimos. Estuvo en
posiciones de cabeza -lideró en Brasil- y logró podios, pero no
llegó el ansiado triunfo. Dos segundos y dos terceros fueron los
podios que cosechó ese año, los únicos de su carrera. A destacar
también su brillante actuación bajo la lluvia con el Arrows Ford en
Canadá 89, apeado del liderato sólo por Senna antes de su abandono.
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Warwick a la espera del ansiado triunfo en F1 que nunca llegó. |
Recuerdo
a Martin Brundle en 1984 cuando todo el mundo hablaba de Senna y, en
menor medida, de Bellof, siendo este el que debutó con el modesto
Tyrrell 012 Ford-Cosworth logrando una más que brillante quinta
posición en Japarecagua. Obtuvo nueve podios en F1, pero nunca
estuvo en condiciones de ganar, lo que no quita que tuviera capacidad
para hacerlo. Simplemente, a veces las circunstancias de la vida son
así. Su mejor carrera fue, para mí, la de Detroit 1984, para él no
lo sé, quizá la de Inglaterra 1992 donde, a igualdad de coche,
acabó tercero por delante de Michael Schumacher. Los 80 eran años
en los que en las carreras pasaban cosas, a diferencia de ahora, que
está todo mucho más controlado. El caso es que en Detroit remontó
de undécimo en parrilla -calificó por delante de su compañero
Bellof-, hasta finalizar segundo a menos de un segundo del ganador,
un Nelson Piquet que acabó pidiendo la hora. Le hubiera dado igual
ganar, porque al estar en el podio se le hizo una investigación más
a fondo de lo que era un secreto a voces, que Tyrrell corría con el
peso por debajo del límite reglamentario, y fue excluido. Pero la
demostración estaba ahí.
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Martin Brundle con el Tyrrell 012 en Detroit. Luego llegaron los comisarios. |
https://elsofadelaf1.blogspot.com/2016/06/tyrrell-1984.html
Stefan Johansson,
simpático piloto sueco definido por Javier del Arco como “un buen
segundo piloto pero nada más”, seguramente no era un crack, pero
si tenía talento para merecer, al menos, un triunfo en un GP, como
atestiguó en Imola 1985, su segunda carrera en Ferrari, remontando
de décimo quinto a primero y quedarse sin gasolina a tres vueltas
del final. Rozó el triunfo y lo mereció. Destacaba por sus
remontadas -al no calificar muy bien- con unos espectaculares,
efectivos y limpios adelantamientos a cuchillo marca de la casa.
Tenía un estilo realmente espectacular, aunque quizá no lo
suficientemente efectivo. Pero da igual. Un piloto así siempre da
gusto verlo. Consiguió doce podios en F1, cuatro de ellos como
segundo y, el último de ellos -un tercero- lo consiguió en Portugal
´89 con el modesto Onyx. Fuera de la F1, su mayor logro fue ganar
las 24 horas de le Mans en 1997 junto a su ex-compañero de Ferrari
en F1 Michele Alboreto y con un tal Tom Kristensen, que luego ganó
dicha prueba ocho veces más. Aunque muchos lo recordarán por su
espectacular accidente contra un ciervo en los entrenamientos del GP
de Austria de 1987.
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Tres vueltas separaron a Johansson de la gloria. |
https://elsofadelaf1.blogspot.com/2016/03/gp-de-san-marino-1985_27.html
Iván el terrible,
Ivan Capelli, piloto amable amante de los pájaros, siempre fue un
piloto que me gustó, tanto, que fue el primero que quise fichara
Ferrari, ya que generalmente en ese sentido soy muy conservador. Al
final lo hizo, no en 1991 como quise yo, pero sí en 1992, pero el
Ferrari de ese año era tan malo, que acabó con su carrera en la F1
al no adaptarse lo más mínimo.
En el GP de Francia
de 1990, Capelli, con el modesto March-Leyton House Judd, calificó
séptimo pero remontó a primero gracias a que no se detuvo a cambiar
ruedas -entonces no era obligatorio- en la vuelta treinta y tres.
Iban tan bien los Leyton House que su compañero Gugelmin marchaba
tras él. Sólo Prost, de entre los grandes, pudo intercalarse con
ruedas más frescas. Alcanzó a Capelli, pero este lo tenía
controlado. De no ser por un problema de presión de aceite del
motor, que le hizo ceder el liderato a tres vueltas del final, Iván
hubiese ganado. En su lugar ganó Prost en casa y logró la 100 de
Ferrari. No tuvo más oportunidades. Bueno, tal vez en la siguiente
cita, en Silverstone, donde remontó desde el noveno lugar al tercero
tras los Ferrari antes de abandonar.
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Francia 1990, a Capelli le sobraron 11 kilómetros. |
Stefano Modena, era
buen piloto italiano que tiene el apellido de la ciudad de donde son
los Ferrari. Tras unos buenos años con Brabham, fichó por
Tyrrell-Honda en 1991, logrando la primera linea en Mónaco tras el
inaccesible Senna, metiéndole 2” a su compañero Nakajima. Y
segundo hubiera quedado de no fallar lo que no solía hacerlo, el V10
Honda. Se resarció tres semanas después en Canadá al finalizar
segundo tras partir noveno en la que fue la última victoria de
Piquet en F1 y en la que Mansell abandonó en la última vuelta por
circunstancias no aclaradas del todo. Unos afirman iba saludando y
caló el coche, y otros que se averió. Sin duda, de sucederle a
Prost la primera opción ni se hubiera barajado. Ni con Senna o
Piquet tampoco. Pero volviendo al bueno de Modena, corrió de forma
brillante y acabó por delante de Patrese y su todopoderoso
Williams-Renault FW14. Un talento que mereció, como otros muchos, un
triunfo en F1.
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Modena y el Tyrrell Honda en 1991. Un buen trío. |
Nicola Larini, al
igual que Gabriele Tarquini, era un muy buen piloto italiano que tuvo
que demostrar su valía en los turismos, no estando nunca en equipos
competitivos, salvo -al igual que Gabriele y Morbidelli-, algunas
carreras sueltas en Ferrari como sustituto. Pero no en una Ferrari
dominante, sino en una Ferrari que estaba arriba, cerca de la cabeza.
Y fue en el trágico fin de semana de Imola 1994 cuando Larini logró
su mejor clasificación en la F1, segundo tras Michael Schumacher.
Sin duda hubiera preferido acabar peor a lo que sucedió. Pero si
quitamos lo trágico de en medio, sólo le faltó fallase el Benetton
de Schumi para ganar en casa y con un Ferrari, lo que hubiera sido
muy bonito.
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Larini en San Marino 1994. Alegría y dolor. |
Otro sustituto de
Ferrari fue Mika Salo en 1999. Salo, que se autodefinía como “el
más rápido de los Mika”, en referencia a Mika Hakkinen, era un
piloto que me gustaba. Me gustaba por dos razones subjetivas: era
finlandés y pilotaba un Tyrrell -equipo que siempre me cayó
simpático- y objetivas: era rápido y limpio, pocos como él se
dejaban doblar tan bien. Otros eran Alesi, J. Villeneuve y… Nigel
Mansell. Sí, Mansell, si uds. ven F1 de verdad, verían como cuando
Nigel no tenía un coche veloz, no estorbaba a los líderes. De eso
me di cuenta en 1988.
Así que como Salo
me gustaba, me alegré cuando sustituyó al insustituible Schumacher
al romperse este una pierna. Los resultados no fueron, bajo mi pinto
de vista, los esperados, alternando buenas carreras con otras para el
olvido. Sin embargo, contribuyó a que Ferrari lograse el título de
constructores e Irvine luchase por el de pilotos. Y es que de no ser
porque Irvine luchaba por el título, Salo no lo hubiera dejado pasar
en Hockenheim, en lo que hubiera sido su única victoria en la F1.
Una pena, pero no es menos cierto que estaba para lo que estaba y
para ganar, necesitaba que Irvine no estuviese a su espalda.
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Salo, en su último podio en F1 en Monza. No se lo digan a nadie, pero Zanardi lo dejó pasar. |
Mi compatriota Pedro
Martínez de la Rosa, un tipo de lo más educado, no fue tan bueno
como yo pensaba, quizá porque mis expectativas estaban un poco
altas, pero tampoco tuvo un coche para ganar salvo cuando en Mclaren
ofició de sustituto de Montoya. Si bien no puso en aprietos a
Raikkönen, no lo hizo mal, cumpliendo el expediente. Fue segundo en
una carrera caótica en Hungría en 2006. Estuvo lejos de la cabeza,
pero mantuvo un desigual duelo con Schumacher, que iba con mixtas por
lisas de Pedro con la pista secándose. El Kaiser se saltó repetidas
veces una chicane en su defensa de posición sin que los comisarios
tomasen medidas. Al final Pedro lo dejó atrás y finalizó a medio
minuto del ganador, Jenson Button, que se estrenaba en la F1.
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Segundo con sabor a victoria para De la Rosa en Hungría 2006. |
El alemán Nico
Hulkenberg siempre me gustó, no sé muy bien por qué, pero me
gusta. Tal vez sea porque suele ir muy bien en agua y cambios de
agarre. Y porque me cae bien, sin más. Y por eso quería hubiese
ganado una carrera, cosa que pese a seguir corriendo, tiene difícil.
Su pole estratosférica de Brasil 2010, en una pista delicada ya que
no estaba seca del todo y con un coche menos competitivo, así lo
demuestra. Pero fue dos años después en esta misma pista, con el
Force-India Mercedes, que Nico dio un recital. Luchó en un GP de
condiciones cambiantes por el triunfo frente a los Mclaren-Mercedes
de Hamilton y Button, dos campeones del mundo, y de no ser por un
error al ir a adelantar por el primer lugar a Hamilton -luego de
haberlo perdido por otro-, habría podido ganar. Pero el choque lo
retrasó y, por si fuera poco, recibió una injusta sanción. Hubiera
sido el noveno ganador ese año, algo que sólo sucedió en 1975
-once en 1982, récord- pero no pudo ser. Y sin duda lo mereció de
largo.
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Brasil 2012, el día que Hulk debió ganar. |
https://elsofadelaf1.blogspot.com/2019/11/niko-hulkenberg.html
Y esto que creí iba
a ser un artículillo corto, se ha extendido mucho, siendo de los más
largos que he hecho últimamente. A medida que iba escribiendo, se me
ocurrían más y más pilotos -y no sólo de Ferrari- que me hubiera
gustado ganasen, pudiendo relatar el por qué de ello, más algún
que otro detalle.
Podría añadir
alguno más, pero ya de forma más desiderativa, como a mis
compatriotas antes citados. Lo haré brevemente: Eddie Cheever, por
su simpatía y por ser el autor de la mejor “salida” de la
historia, de 11º a 2º en Holanda ´83; a Pierluigi Martini, por sus
excelentes actuaciones en el modesto Minardi, que en su momento no
aprecié al pensar tenía trato de favor respecto de mi compatriota
Luis Pérez Sala. Martini hacía diabluras con el Minardi y sus
Pirelli de calificación, partiendo quinto en Portugal -llegando a
liderar-, cuarto en España y tercero en Australia, todo ello en 1989
y, en 1990, primera linea en Phoenix a 67 milésimas de la pole.
Genial la hubiera conseguido, y mejor que ganara algún GP, lo mismo
que hubiera molado esa carrera -la de Phoenix- la ganase Alesi con el
Tyrrell, pero eso es otra historia. A todo esto, ¿a que el triunfo
de Monza 2008 de Vettel con el Toro Rosso tendría mucho más
reconocimiento y cariño de haber seguido llamándose Minardi el
equipo? Lo mismo con Gasly después en ese mismo escenario con el
Alpha Tauri en 2020. También me hubiera gustado que Tarquini ganase,
aunque sólo sea por sus carreras después en Alfa Romeo en turismos y, por descontado, el gran Alex Zanardi, el mejor y más espectacular piloto que he visto en la Indycar, con remontadas y adelantamientos fuera de serie muy difíciles de igualar. Y no eran casos aislados, sino moneda común. El destino que no le dejó brillar en la F1 tenía peores planes para él.
https://elsofadelaf1.blogspot.com/2020/07/alex-zanardi.html
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Eddie Cheever con Renault en 1983. Muy larga la sombre del Profesor. |
https://elsofadelaf1.blogspot.com/2016/07/la-mejor-salida-de-la-historia.html
Cerramos con
Alexander Albon, que en el GP de Austria 2020 se encontraba tercero
tras los Mercedes. Su coche no podía con ellos, pero el coche de
seguridad le dio una opción al calzar un juego nuevo mientras los
Mercedes mantenían los suyos. Estaba adelantando a Hamilton cuando
este lo sacó de pista, como en Brasil 2019, la carrera anterior.
Pues lo mismo esa era su oportunidad. Y que se la jodiera -de forma
involuntaria, eso sí- un tipo con tantos títulos y victorias, toca
aún más los huevos.
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Y así Hamilton arruinó las esperanzas de Albon. Cosas de las carreras. |
Y poco más que
añadir, por cierto: ¿qué otros pilotos creen uds. que debían
haber ganado? Porque seguro me dejo unos cuantos.