lunes, 29 de julio de 2019

GGPP de Inglaterra y Alemania 2019




                                Pura diversión








Si bien no tuvieron la emoción final de Austria en la lucha por la victoria, fueron más divertidos que esta. El primero por la épica batalla entre Leclerc y Verstappen y, el segundo, a causa de las variables climáticas, la incertidumbre, los muchos cambios de posición y salidas de pista.
En Inglaterra, pese a perder la pole por milésimas ante su compañero Bottas, y ofrecerle este una férrea defensa a principio de carrera, estaba claro que Lewis era superior. Si a eso le añadimos que tuvo suerte con el coche de seguridad, poco más que añadir, salvo que se me hace incomprensible la diferencia de tácticas. Bottas paró cuando estaba rodando al mismo ritmo que Hamilton y no parecía tener problema de ruedas de ningún tipo, ya que los RB y Ferrari estaban cada vez más lejos. Sin embargo, lo paran y, de pronto, Hamilton vuela. No cuadra, es como si a Hamilton le permitiesen elegir táctica y a Bottas no, a diferencia de cuando estaba Rosberg en el equipo.
Fuera aparte de esto, la emoción, lo bonito, estuvo en el duelo entre Leclerc y Verstappen, quedando claro que Max ya no es el más espectacular y mejor adelantando, que Leclerc es su igual. Y es que el monegasco recordó, y mucho, al piloto por excelencia de Ferrari, el patrón por el que se miden los demás: Gilles Villeneuve, cuyos mejores sucesores han sido, en este aspecto: Mansell y Alesi. Ahora Leclerc.



Bottas no cedió nada ante el empuje de Hamilton, pero llegaron las paradas...



El duelo recordó al de Villeneuve y Arnoux de 1979 en Dijon, con la diferencia de que Verstappen -él precisamente- se quejó. Penoso lo de este chaval, pero que le vamos a hacer. Si fuera consecuente, daría gusto, pero no lo es, a diferencia de Charles que, una vez encajado el duro golpe de Austria, jugó al mismo juego y claro, los comisarios tuvieron que tragar, de lo contrario, su pésima reputación caería aún más. Leclerc fue duro -pero limpio- con Max, salvo al final, cuando lo mandó fuera de pista. Pero no se le puede reprochar, ya que dijeron eso estaba permitido. Lo malo es que en Austria esto le costó la victoria al tragarse la “banana” con toque incluido, mientras que aquí, Verstappen -sin toque- esquivó el bordillo y pudo acelerar a placer, mejor incluso que Leclerc, que lo pisó. Como fuere, como Seb se llevó al holandés por delante, hubo un poco de justicia poética.
Bonito duelo final Sainz-Ricciardo con victoria del español y gran carrera de Gasly, con un gran adelantamiento a Vettel, aunque nada en comparación con el que Leclerc le hizo a él, en una nueva muestra de su mutación a Leclerc-Villeneuve.
Fue un día glorioso para Hamilton, que logró su sexto triunfo en casa, en Inglaterra, desempatando con Clark y Prost.







En Alemania, la fortuna de Mercedes, que celebraba su 125 aniversario de su debút en competición, motorsport que pateticamente dicen algunos, en su GP 200 y patrocinado por ellos en casa -pese a que sus coches se fabrican en Inglaterra- les dio de lado, sin necesidad de juego sucio, como hicieron ellos junto a Mclaren en el GP de Bélgica de 1998, GP 600 de Ferrari, en el que mandaron a Coulthard a sacar de pista al Ferrari de Schumacher, sólido líder, cuando iba a doblar al escocés. Aquí, ellos mismos se eliminaron, al igual que el sábado hicieron los Ferrari.
Mercedes, a modo de celebración, pintó el morro de sus coches de blanco, recordando que antes eran así: blancos, ya que ese era el color de Alemania (rojo el de Italia, azul el francés, etc...) y que se quedaron “plateados” al rasparle la pintura para bajar peso. Bueno, esa historia no me cuadra del todo, porque los coches alemanes “siempre” corrieron con el gris plata, no sólo los Mercedes, y nadie aclara si fue por eso que el gris plata sustituyó al blanco como color nacional, ni nada por el estilo.
La carrera, en mojado al principio, en condiciones mixtas en el medio y seco al final, tuvo momentos de gran intensidad debido a las múltiples paradas en boxes.
Antes de nada, agradecer que se saliera desde parado, y no tras el coche de seguridad, aunque las vueltas esas de contacto se la pueden ahorrar si dejan hacer un pequeño “warm-up” antes. Pero no me quejo, la cosa fue rápida, cosa que antes no sucedía.



Gran carrera de Kimi y Alfa en Alemania, pero sin recompensa.



Todo parecía indicar doblete de Mercedes, pero la presión de Leclerc por un lado -antes de estrellarse- unido al error de casi todos de montar ruedas de seco tarde y mal -comenzaba de nuevo a llover- trastocó el GP. Un GP en el que nadie acertó del todo y que ganó el que menos se equivocó: un colosal Verstappen y una Red Bull acertada, pese a su monta de medias cuando no tocaba.
El más audaz al final fue Stroll, montando las de seco -blandas- antes que nadie, resarciéndose así de su mal inicio de temporada, llegando la liderar la carrera -aunque no subió al cuentavueltas- pero no tuvo recompensa a modo de podio. Podío que si logró un hábil Kvyat -que el día anterior fue padre-, tercero tras el ganador, Verstappen y el afortunado Seb. Afortunado porque al final su gran coche en seco le permitió recuperar, pero mientras la pista estuvo húmeda, no pudo con Kimi y su Alfa. Eso sí, sin brillo pero sin errores.
Unos Alfa que acabaron séptimo y octavo Kimi y Giovinazzi respectivamente, pero que fueron sancionados con 30” acabando doce y trece al recibir ayuda -instrucciones- de embrague de cara a la arrancada, permitiendo así a Hamilton acabar noveno luego de dos grandes fallos -no sólo falla Vettel cuando es líder- y el retorno a los puntos de Robert Kubica, décimo por delante de su compañero Russell, sumando el primer punto del año para Willliams.
Muy desafortunados fueron Hulkenberg y Raikkönen, autores de grandes carreras sin la recompensa merecida. Hulkenberg abandonó luego de estar cerca de los líderes siendo el “primero de los demás de largo”, machacando a Ricciardo, toda vez que Kimi, sanción a parte, era merecedor de podio.
Podio que Bottas acarició pero arruinó, junto a la posibilidad de acercarse a Hamilton en el campeonato, al sufrir un accidente incomprensible -otro que tal baila- mientras nuestro Carlos Sainz se quedó con la miel en los labios, quinto, autor también de una gran carrera.



A sus anchas en cambios de agarre, la fortuna dio de lado, de nuevo, a Nico Hulkenberg.


Fue la "GP2 victoria de Honda en 2019" como dijeron los "japos" en clara referencia a Alonso, cuando dijo, en Japón 2015, que su motor era de GP2. Dónde las dan las toman.
La verdad es que estas tres últimas carreras han sido un soplo de aire fresco para la F1. Esperemos no decaiga la cosa.
En Hungría creo MB y RB serán los favoritos mientras que en Spa y Monza lo será Ferrari que, tras el verano, podría inaugurar su casillero de victorias que de momento, está a cero.


viernes, 5 de julio de 2019

Límite de motores por temporada




               ¿Por qué no se lo pasan por el forro?








Por reglamento dirán ustedes. Pero se puede cumplir el reglamento sin ser fiel a su espíritu, lo que llamamos de forma eufemística: “interpretaciones del reglamento”.
Una laguna muy gorda permitió en 2016 a Lewis Hamilton “usar” tres motores en Spa. En realidad lo que sucedió es que agotó el número de motores permitido, que entonces eran cinco y, dado que quedaban nueve carreras por delante, quedaba claro que le iba hacer falta, al menos, otro motor más para no penalizar de nuevo. Para evitarlo, se hizo esta triquiñuela, totalmente legal, pero contraria al espíritu del reglamento. Le vino muy bien que Honda rompiese tanto en 2015 y que se pasase de acumular castigos -se llegó a hablar de tener que salir los Mclaren últimos y tener que parar unos segundos en boxes porque con los puestos perdidos en parrilla no les llegaba- a sólo tener que salir últimos. Y eso a mitad de año. Por tanto, cambiaron la reglamentación. Y eso lo aprovechó Mercedes para plantar todos esos motores a Hamilton. El que necesitaba y los de “refresco”.



Hamilton pudo luchar hasta el final en 2016 gracias a que en Spa le montaron tres motores.




Partiendo de esa premisa, ¿que impide a un constructor montar un montón de motores a inicios de año para luego tenerlos de reserva? ¿A nadie se le ha ocurrido?
Tal vez, de hacerlo, esta vez no lo permitieran cambiando sobre la marcha el reglamento, pero lo que nadie ha pensado tampoco es que un equipo puede planificar la temporada en base a penalizaciones de motor. Me explico, si ahora se permiten tres motores año, estos tienen que duran alrededor de siete carreras, unos 3500km, y sólo podrán tener dos evoluciones durante la temporada. ¿Y si un equipo decide penalizar dos veces a cambio de dos evoluciones más y de reducir el uso de los motores a cinco carreras, es decir, 2500km? Al reducir en 1000km la vida útil del motor, este podrá ser más exprimido, a lo que hay que añadir la posibilidad de más evoluciones. Todo eso redunda en más CV, más prestaciones en definitiva. Y todo a cambio de salir atrás en dos GGPP que, bien estudiado, podría resultar rentable. ¿De verdad nadie lo ha pensado?
Voy a tener que patentar la idea, a ver si me forro.
Esto me recuerda un poco a la falta de previsión de los equipos con los neumáticos. Sobre todo de antes de que gracias a Gordon Murray, las paradas se convirtieran en un habitual. Las más de las veces los coches se mantenían en pista con ruedas gastadas perdiendo muchísimo tiempo, mucho más que si se hubieran detenido a cambiarlas, porque pensaban la parada les costaba más. Aún hoy, con estas ruedas poco consistentes, pasa algo similar, que se va ahorrando neumático para parar una vez menos, lo que algunas veces no es lo mejor, siendo al final más lento.



Red Bull ha pedido a Honda más potencia, aunque haya penalizaciones.



Creo que con lo de los motores ocurre algo parecido. Otra cosa es que, una vez puesta en práctica, la FIA lo prohíba de cara a la siguiente temporada, pero mientras tanto, “que te quiten lo bailao”.
¿Acaso no es esto lo que le pide Red Bull a Honda? Más evoluciones, más potencia, aunque haya que penalizar. Creo es una táctica acertada. Y no sólo de forma excepcional, sino de cara a una temporada completa. Tal vez habría que probar. Y es que esto de la limitación de motores es una chorrada, un sinsentido. Al menos, yo así lo veo.

miércoles, 3 de julio de 2019

GP de Austria 2019




                         No moleste, Ferrari




Leclerc-Verstappen, las dos caras de la moneda. Uno jugó limpio y el otro no.




Parece que al equipo más laureado, carismático y con mayor número de seguidores, sinónimo de F1, esta no le da ni agua.
Cada vez que hay que tomar una decisión, ante la duda, esta nunca cae del lado de los de Maranello. Sanción extremadamente rigurosa en Canadá a Vettel pero sin embargo, en Austria, por algo peor, Verstappen, como no, -los otros podrían ser Hamilton o Magnussen- se libró. No sé si no hubo valor al correr Red Bull en casa -y Max casi, con tanto aficionado holandés- o simplemente cuadró así.
Es verdad que la Ferrari de Schumacher ha gozado de la permisividad de la FIA, al igual que antes la tuvo Senna, pero en general, cuando toca tomar una decisión difícil, prefieren contentar a los que no viven de la F1 -Red Bull, Mercedes, Honda, Renault- que a los que sí -el resto-, y no es que se trate de favorecer a nadie, sino de ser justo.
En Canadá Vettel no merecía sanción, porque cerró el hueco teniendo el coche por delante. La única excusa para sancionarlo es que, al hacerlo, no pagó por su error. En Austria sin embargo, Verstappen sacó de pista al Ferrari de Leclerc, aprovechando que hay escapatoria asfaltada, para consumar su adelantamiento. Se mire como se mire, no fue correcto. Y la intencionalidad, fue clara. En el giro precedente se comportó como debía, pero eso permitió a Leclerc recuperar la posición. A la segunda tocaba jugar sucio. Y es lo que hizo.
Aunque no lo hubiera hecho a propósito, no se puede adelantar sacando de pista al rival. Unos comisarios hábiles le habrían dicho al equipo esa misma vuelta que Max tenía que devolver la posición. Así habría podido intentarlo de nuevo, pero limpiamente, y sería más justo que una sanción de tiempo. En caso de no obedecer, se aplicaría dicha sanción.



Aunque Seb no hubiera sido penalizado en Canadá, eso no excusaría lo de Verstappen en Austria. Los comisarios deberían hacérselo mirar.



Aquí se dejó acabar la carrera y luego se investigó y, al igual que en Spa 2015, se libró. Aunque en Austin 2017 recibió un castigo desproporcionado. Sea como sea, los comisarios, de nuevo, mal.
Es lamentable la falta de criterio de comisarios, prensa y público, aunque estos dos últimos, en realidad, poco importen. Según les interese, dicen una cosa o la contraria.
Hay que dejar luchar a los pilotos, sí, pero limpiamente. Los límites de pista deben ser sagrados. ¿Acaso creen que Verstappen hubiera hecho lo mismo de haber un muro como en Canadá? Ni en broma, ¿verdad? Pues exactamente así es como debía haber actuado. Por desgracia no es el único que lo hace. Lo hacen muchos ante la pasividad de FIA y sus comisarios. Normal que lo hiciera él -de nuevo-, al fin y al cabo, rara es la vez que se sanciona a un piloto por esto. Y con la victoria por medio, ¡nunca! A lo que hay que añadir la falta de escrúpulos del holandés, otro ídolo lamentable. Por poner un paralelismo, nadie dudaba de la calidad de McEnroe, al igual que nadie dudaba de su irrespetuoso comportamiento. Pues Max, igual, como Rossi en las motos. Pero en estos casos se pasa por alto.
Verstappen mezcla lo mejor y lo peor de un piloto de F1. Rápido, espectacular, combativo... pero antideportivo e incapaz de reconocer error alguno. Él, que defendió su maniobra -lógico-, habría puesto el grito en el cielo de haberla recibido. Eso es lo peor, que no es consecuente. Como Senna, como Hamilton. Al menos Schumacher sí lo era. Aceptaba recibir de su medicina. Los otros, en cambio, no.
Una vez aclarado como Versttapen, autor de una carrera extraordinaria, carrera soñada, la cagó al final, vayamos con el GP en sí.
Se esperaba Ferrari fuese competitiva y lo fue. Que lo fuese Red Bull, pese a la victoria del año anterior, no tanto. A todo esto, Mclaren parecía confirmar lo visto en Francia.



Mclaren cada vez mejor. Alfa brilló, pero fueron perdiendo fuelle. Kimi, una vez más, muy bien.



Fue un GP plagado de sanciones, Albon y Sainz se iban al fondo por el uso de más piezas en el motor, el cuarto motor, más bien, Hulkenberg cedía cinco puestos por más piezas en la “unidad de potencia”, Magnussen otras tantas por la caja de cambios, mientras que Russell y Hamilton retrocedían tres por estorbar a Kvyat y Raikkönen respectivamente, en calificación.
Lo cierto es que fueron acciones involuntarias y, en el caso de Hamilton, dado que Kimi pasó el corte, no mereció sanción. Otra cosa es que lo sancionaran por acumulación de “tarjetas”, dado que en Francia molestó a Max en los libres al volver a la pista de manera peligrosa, como dicen de Vettel en Canadá y a Stroll en Brasil 2018 en Q1. Pero no se trató de una sanción por reiteración, por falta de atención, ya que nunca hubo mala fe, sino sencillamente una sanción estúpida más. Al final, por la sanción a Magnussen, sólo perdió dos plazas. ¿Lo entienden? Yo no.
En calificación, un problema del motor impidió a Vettel luchar por la pole, que nunca estuvo en peligro en poder de Leclerc, pese a un último y formidable intento de Hamilton.
La carrera empezó con la mala salida de Verstappen, que cruzó la primera vuelta en séptima posición, una por detrás de Vettel, que partía noveno.
Los Ferrari, que partían con blandas, por medias de sus rivales, a elección propia pese al intenso calor, parecían tener la carrera controlada. Bueno, controlada Leclerc, aunque Vettel nada mal, ya que se situó cuarto a espaldas de Hamilton a menos de 3”, mientras Verstappen era quinto a lo mismo de Seb cuando se inició el “baile” de paradas.



Segunda pole de Leclerc que volvió a perder cruelmente la carrera. Su primera victoria se hace esperar.



Baile iniciado por Bottas en la vuelta 21 junto a Vettel -que no tenía las ruedas listas-; Leclerc paró en la siguiente justo cuando Ham marcó vuelta rápida y parecía ser una amenaza. Era un espejismo. Aunque aguantó diez vueltas más, sólo mantuvo el ritmo la mitad. Las otras perdió tiempo y, dada su agresividad, al dañar el morro, tuvo que cambiarlo. Sólo estuvo 11” parado, pero ya sin opciones.
Verstappen paró una vuelta después y e reincorporó cuarto, tras Leclerc, Bottas y Vettel. Y ahí empezó su carrera, la carrera. Uno tras otro todos cayeron bajo sus garras. Vettel presentó batalla, pero con las ruedas mal, una vez superado, paro en boxes. Bottas no opuso resistencia y cuando llegó a Leclerc, a cinco del final, su ritmo era tal, que poco pudo hacer el monegasco. Así todo, se defendió tan bien, que Verstappen tuvo que recurrir a sus malas artes. Una lástima como este chiquillo, este niñato, lo jode todo. Ganó pero perdió brillo, por mucho que sus fans estuvieran encantados. Unos fans que, al igual que él, en situación contraria, pedirían sanción. Sanción que no hubo.
Me pregunto si Ferrari, de haber aguantado más vueltas a Leclerc en pista antes de su primera parada -o de haber salido con medios- habrían podido ganar. ¿Otro error estratégico de Ferrari? Tal vez. O tal vez no. Vettel por su parte, tras su segunda parada, sólo pudo pasar a Hamilton, aunque acabó pisando los talones a Bottas.
Ferrari optó “por el bien del deporte” por no recurrir, cosa que Ross Brawn, agradeció. Yo creo más bien pasaron del tema sabedores no les iban a hacer ni puto caso, como en Canadá. Y se la guardan para otros menesteres.



Maravillosa victoria de Verstappen que el mismo se encargo de mancillar.



Quizá en otros GGPP sean ellos quienes jueguen sucio y esperarán esa perimisividad de la FIA y comisarios para con ellos. De ser así: error, no se debe hacer lo que está mal sólo porque otros lo hagan aprovechándose de la incompetencia de los comisarios. Lo que sí puede ocurrir, es que Leclerc sea más duro, menos ingenuo, menos buena gente, a la hora de defenderse y, ante ataques de matones como Verstappen, no se vuelva a ver sorprendido.
Olvidando los dos robos a Ferrari, destacar la buena actuación de Mclaren, con un Norris excelente -sexto- y un Sainz todavía mejor, que recuperó de décimo noveno a octavo con el cuarto mejor coche. El primer podio para el hijo del “matador” y de Mclaren desde Australia 2014, podría caer este mismo año.
A todo esto, Honda volvía a la senda del triunfo desde Hungría 2006 -Button- consiguiendo su victoria número 73 rompiendo, de paso, la hegemonía de Mercedes. Ahora llega Silvertone, donde serán de nuevo favoritos.
Ferrari, mientras tanto, a esperar. Este no es su año. No tienen coche para aspirar al título, pero con suerte, llevarían cuatro triunfos y, sin ella, un par. Pero tienen cero, lo cual es muy, muy mala pata. A ver en que cita rompen tan mala e inmerecida racha.

jueves, 13 de junio de 2019

Sobre sanciones y reglamentaciones...




                                 ...Estúpidas








No voy a repetirme aquí sobre la parcialidad de muchas sanciones, comentadas en el artículo anterior y en otro: “los regalitos de la FIA a Hamilton (y a Mercedes)” de julio de 2018, sino del por qué de ellas y de otras normas que, muchas veces, son un sinsentido, ya que no sólo no consiguen lo esperado, sino que además, pueden llegar a ser perjudiciales.
El tema este de las sanciones que, logicamente, nunca contentará a todos, viene a raíz de las actitudes antideportivas de algunos pilotos -Senna, Schumacher- más que por motivos de seguridad, buscando que nadie tratase de ganar un título, o lo que cuadrase, gracias a una maniobra antideportiva. Todo esto lo desembocó Schumacher a partir del GP de Europa de 1997, aunque ya podría haberse puesto en práctica antes, por ejemplo, desde Japón 1990.
Sea como sea, no se consiguió el objetivo, ya que como bien dijo Mario Andretti tras el nefasto GP de Canadá pasado: “creo que la función de los comisarios es penalizar los movimientos flagrantemente inseguros, no los errores honestos como resultado de una competición dura”, es decir, que se deben penalizar actitudes peligrosas, no los errores. Y aunque a veces es difícil distinguir una mala actitud de un error, hay casos en que no, al haber una linea a seguir. En ese sentido, pilotos como Verstappen y Magnusen, demasiado agresivos en sus defensas de posición, pocas veces arrojan dudas, lo que no quiere decir que no puedan ser sancionados injustamente, tipo “cuento del lobo”, como le pasó a Senna en Japón 1989.



Los comisarios deberían sancionar las acciones antideportivas, no los errores, ni las luchas duras, pero justas.



Lo mismo digo cuando se estorba a alguien en calificación. Dudo que nadie lo haga aposta, sin embargo, se sanciona, menos a Hamilton, claro. Yo puedo entender una sanción cuando esta le ha costado al perjudicado su posición en parrilla pero, cuando no es así, carece de sentido. La de este fin de semana a Sainz, por estorbar a Albon es un claro ejemplo, aunque hay más. Otra cosa es que Sainz -por seguir el ejemplo- estorbase a más pilotos en los GGPP venideros, entonces sí, sanción, porque estaría mostrando una mala actitud, aunque sólo fuera por no estar atento, y con ello es como si se le dijera: “a ver si espabilas”.
En el tema reglamento, los que me han leído no se sorprenderán si hablo de muletos y reglajes de agua. Estamos esperando a que pase algo -algún aspirante a campeón fuera de juego en la última cita- para reaccionar.
Los muletos, prohibirlos, es una chorrada. El objetivo de ahorrar costes no se sostiene y da lugar a situaciones absurdas, como Alonso perdiéndose la calificación de Mónaco 2010, Grosjean los GGPP de Singapur y Brasil 2016 y Raikkönen el de Malasia 2017, todo ello por no tener un muleto. ¿Se imaginan que en la última cita le pasa a un aspirante, que no participe por no tener muleto? Claro que no, pero eso podría pasar si no se cambia esa estúpida normativa que, además, no supone ningún ahorro.



Francia 1989. Sin muleto, muchos no habrían corrido, como Mansell, que remontó con él de 25º a 2º.



Para empezar, el muleto no sería -nunca lo ha sido- obligatorio y, por otro lado, su uso se limitaría a situaciones excepcionales como las antes citadas. Eso de tener que montar en un chasis toda la mecánica del coche titular, como tuvieron que hacer en Ferrari en Mónaco 2010, es absurdo, no ahorra nada y supone un extra de trabajo para los mecánicos, esos a los que no se les deja trabajar la noche del sábado al domingo por la normativa del parque cerrado, precisamente para su descanso. Pues vaya descanso, ¿no? Otra incongruencia.
Y siguiendo con el parque cerrado, está la imposibilidad de cambiar los reglajes del coche -de seco a mojado o a la inversa- del sábado al domingo. Con lo fácil que sería una excepción -y sólo para esto- en caso de lluvia, ¿no? Sería sencillo y mucho más seguro. Porque es más seguro conducir un coche reglado para agua que uno mixto o de seco. Pero claro, luego sacamos coches de seguridad a porrillo, no cambiamos los horarios de carrera cuando amenazan tifones, como en Japón 2014 -por eso de la pasta de la TV-, pero luego lamentamos terriblemente cuando un coche se sale por aquaplaning y su piloto pierde la vida al chocar contra una grúa.



Limitar el número de ruedas de agua, es un atraso, y una imprudencia.



Pues adelantando la carrera -sin agua o con menos- y con reglajes de agua, ese accidente casi seguro no se habría producido. Es fácil hablar a toro pasado, cierto, y lamento mucho lo de Bianchi, pero siempre estuve a favor de adelantar dicha carrera y, de la necesidad de cambiar reglajes en caso de lluvia, llevaba años quejándome. De la grúa, en cambio, no digo nada, porque pese al precedente de Liuzzi en Nurburgring 2007, formé parte de la gran mayoría que no vio lo peligroso del asunto.
Y siguiendo con el agua: la limitación de ruedas. Que no me vengan conque Pirelli no puede llevar tantas, que luego las tiene que tirar y cosas así, tonterías. Antes las había sin problemas, sin límite. Que le pregunten a Goodyear cuando era proveedor único y había 26 -o más- coches, no los 22 actuales. Pues nada, menos ruedas, menos seguridad y menos coches en pista. 
Luego está eso de los doblados con el coche de seguridad, que en lugar de dejarlos “caer” hasta su posición natural, quieren se desdoblen. Pues en Mónaco 2014 a Kimi uno le tocó y le pinchó una rueda, alejándolo del podio. Mira que es fácil la opción que propongo. Pues no, que si se ahorran una vuelta de neumáticos -ya la tenían “ahorrada”- y chorradas por el estilo. Repito, que le pase a un candidato al título, a ver que deciden. Y del uso de las escapatorias asfaltadas, mejor no hablar, que da para un artículo, artículo que ya hice, por cierto.



Tocar el coche durante una bandera roja en carrera no debería ser gratuito.




Y para finalizar, las banderas rojas. Eso de sacar bandera roja y luego dejar reparar y cambiar ruedas por motivos de seguridad es absurdo. Absurdo porque la bandera roja se saca para limpiar la pista cuando ha habido un gran accidente y se prevé esta tardará mucho en estar otra vez lista, evitando así el GP se acorte mucho. Pero permitir se hagan reparaciones y cambios de ruedas es un sinsentido que altera la carrera. Una cosa es que el coche de seguridad te permita reagruparte, y otra muy distinta que con una bandera roja puedas hacer hacer una parada gratis. Vean sino el GP de Montecarlo 2013, con Vettel primero con ruedas en las últimas, Alonso segundo con las suyas a medio uso y Button tercero con nuevas, todos ellos rodando juntos. Pues la bandera roja se lo cargó al dejar cambiar ruedas a todos. Por seguridad, dicen. Entonces, ¿por qué no obligan a parar cuando un coche tiene las ruedas mal? Ya me entienden... otra incongruencia más. Un final electrizante a tomar por saco. Si un piloto, con bandera roja, tiene que cambiar ruedas, no le debería salir gratis y, si repara el coche, menos.
Muchas veces pienso que quienes legislan en la F1 no son muy listos, sino todo lo contrario.







Por otro lado, con esto de las sanciones a pilotos, se da la situación que muchos de ellos actúan como futbolistas -para que luego vayan de superiores los fans del automovilismo- pidiendo "tarjeta" para el rival, aun sabedores de que ellos habrían actuado igual o, aún peor, de que no hay motivo alguno de queja. Sería estúpido decir que el automovilismo, la F1, está muerta, sencillamente, son los tiempos que corremos, para bien y, en este caso,  para mal.

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lunes, 10 de junio de 2019

GP de Canadá 2019


                                Prevaricación








Prevaricar es faltar uno a los deberes de su cargo o tomar una decisión -o resolución- injusta a sabiendas. Eso es lo que pasó este fin de semana durante el GP de Canadá. Si se tratase de un hecho aislado, yo no diría tal cosa, pero no es el caso porque lo de la FIA para con Hamilton y Mercedes es de traca. Vamos, que parece es Mercedes quién les paga el sueldo. Y tal vez lo sea, ya que están metidos en todos lados, con sus horrendos coches de seguridad, propaganda y cosas así, “comprando” la F1.
Vayamos con los regalos de la FIA a Hamilton y su dominante Mercedes, con mis disculpas por los que haya podido pasar por alto.



La sanción a Vettel vino por cerrar la puerta a Hamilton cuando iba por delante. ¿Desde cuando ha de dejarse uno pasar? Más peligroso fue, por ejemplo, la defensa de Ricciardo ante Bottas, y no pasó nada.



   -Monza 2015: gana con la presión de ruedas por debajo de lo permitido. Se alega que “no se puede medir con precisión”. Jajajajaja, el deporte más tecnológico y lo que hace cualquier gasolinera aquí, dicen, no se puede. Poco después, en Brasil, por un hecho similar, Felipe Massa es descalificado.
   -Mónaco 2016: se salta la chicane después del túnel -todo asfalto- ante la presión de Ricciardo y luego lo cierra contra el raíl para evitar ser adelantado. Ni se investigó y el “colega” ganó la carrera.
   -México 2016: en la salida, el poleman Hamilton bloquea las ruedas y para evitar ser superado se salta las tres primeras curvas. No se le sanciona porque luego “no aceleró a fondo”, ¡manda huevos! Si hubiera un muro, abandona; si trata de trazar, se va a la mitad -o cola- del pelotón. Gana la carrera mientras Verstappen, por lo mismo -pero ante un solo coche, no ante la parrilla completa- es sancionado.
   -Baku 2017: Al igual que hiciera en Fuji 2007, fue haciendo “el indio” tras el coche de seguridad provocando que Vettel se chocase contra él. ¿Se le sanciono? ¡Claro que no, que pregunta más estúpida! Tampoco en 2007 cuando por su culpa abandonaron Vettel y Webber.
   -Brasil 2018: En calificación, en la Q1, al apartarse tarde y mal, casi provoca un accidente fortísimo con Lance Stroll. Es cierto que no lo hizo adrede y que al no pasar nada, Stroll no vio perjudicada su calificación pero, por hechos similares -y con mucho menos riesgo- Massa en España 2013, Vettel en Austria 2017 y Sainz este fin de semana, fueron sancionados. Ninguno debió ser sancionado. Curiosamente sólo se libró Hamilton ¿Casualidad? Por desgracia, no. 



Vettel cabreado mientras Hamilton ocultaba su alegría.



Es por esto que afirmo que la FIA y sus comisarios prevaricaron -de nuevo- a favor de Hamilton y Mercedes, este fin de semana en Canadá, en lo que fue un lance de carrera. Era una situación mucho menos grave que cualquiera de las de anteriormente citadas, pero no hubo piedad.
¿Y qué si cerró a Hamilton? Hizo exactamente lo mismo que, en análoga situación, habrían hecho los demás, pero al haber una vara de medir distinta si eres Hamilton -o si pilotas un MB-, pues a joderse tocan. Y en este caso hubo hierva y estaba por delante, no como Ham en Mónaco 2016, que ya casi tenía en paralelo a Daniel, pero por lo visto, eso da igual. Por cierto, Seb sólo cometió este error, por tres de Ham en la horquilla, así que no me vendan lo del superpiloto inglés, que presionó, sí, pero es que en la segunda parte carrera tenía el coche más veloz. O sea, que nada del otro jueves.
Vettel, claramente enfadado, infringió algunas normas, pero nada que no se haya visto ya. Al menos subió al podio, a diferencia de Hunt y Reutemann en Japón ´77 o Jones en Brasil ´81. Además, se portó como un caballero con Hamilton, pidiendo al público que no lo abucheasen, que abucheasen a quién tomó la decisión. ¿Que no lo abucheen? Lo abuchearon poco al cerdo ese. Para empezar, ÉL pidió la sanción y luego se mostró DE ACUERDO con ella, por tanto, menos teatrillo de subir a Seb a lo más alto del podio y mentir diciendo: “no es la forma en la que me gusta ganar”. Mentira, tío jeta, quieres ganar a cualquier precio y estás encantado, sino, haber dejado que Seb se escapara los 5 segundos pertinentes que le endosaron de sanción. ¿Pido mucho? Sin duda, pero hubiera bastado conque dijeras que la sanción era injusta, que no la compartías, como dijo Felipe Massa sobre la de Grosjean en Hungría 2013. Entonces sí, diría que no mereces los abucheos. 



En la salida Leclerc pudo atacar a Hamilton, pero optó por la prudencia. Con algunos no se debe actuar así.



Pero sí, los mereces, porque TÚ querías esa sanción a pesar de saber que TÚ habrías actuado igual. De hecho, ya lo hiciste una vez (Mónaco 2016), al menos. Menuda cara tienes. Vas a ser otra vez campeón, pero tú, Totto Wolff, Mercedes y la FIA sois unos corruptos y unos miserables. Y meto a Mercedes enterita porque su política es esa, que los he visto correr en el DTM y en F1. En la primera, todas las trampas posibles para joder a los rivales -si era Alfa ni te cuento-, la carrera de Singen ´94 es una buena muestra de ello y, en la segunda, tenemos Spa ´98, Japón ´99 y el espionaje a Ferrari en 2007 como marcas más destacadas de la casa de la “estrella”. Vamos, que sois unas joyitas que te cagas.
Ya sé que la FIA ha sido permisiva con algunos pilotos -Senna, Schumacher- y que suele ceder ante los que dominan, más aún si son constructores, siempre volátiles y caprichosos, que se marchan a la mínima, pero esto es demasiado, sois lo PEOR y lo mejor para la F1 es que os larguéis de una puta vez. Espero que Ferrari -u otra-, os hagan morder el polvo en el futuro y os vayáís a la puta mierda, que es de de dónde venís.
Ferrari ha reclamado, pero veo poco futuro a dicha reclamación, como consuelo: Mansell, Hill, Andretti, Button, Wurz, McNish, Antonio García y Webber, entre otros, han dado la razón a Vettel. Como ven, hay unos cuantos ingleses y a Webber no se le puede acusar de ser amigo de Seb, ¿verdad? Queda claro que ha Ferrari le han robado la carrera para dársela a Mercedes.



Andretti y Mansell, algunos de los grandes pilotos que no comparten la decisión de los comisarios.



Ante semejante panorama, la gran calificación de Ricciardo, 4º en parrilla, aderezada por un 6º y 7º del equipo en carrera, primero de los demás y por delante del Red Bull de Gasly; el récord de vuelta en carrera de Bottas -que supera el anterior de Barrichello 15 años después-; que Giovinazzi y Stroll superasen a sus compañeros de equipo, etc...pasan a un segundo plano.
Me gustaría sacar algo positivo del Gran Premio, como que Ferrari a partir de ahora luchará de tú a tú contra los Mercedes, pero creo que su gran prestación vino más por las características del circuito que por una mejora real. Vamos, que no hay nada que hacer. Y con semejantes comisarios, menos.
No sé a que espera Ferrari para largarse a la Indy, a ver a quien le importa entonces quien gana en la F1 si no está Ferrari. Sin duda, a muchos menos.

sábado, 1 de junio de 2019

Fórmula 1 vs Fórmula Indy




                        La guerra de los mundos








En mi infancia la F1 era, para mí, lo más y no podía concebir nada más veloz que un F1. Y claro, ver que los coches de Le Mans y los de la Indy alcanzaban mayores velocidades punta... como que no me hacía ni pizca de gracia.
Recuerdo unas cartitas de coches de los años 70, en las que los coches F1 apenas superaban los 300km/h con potencias en torno a los 500CV, mientras que los de la Indy alcanzaban 360km/h con potencias rondando los 800CV. Humillante, pensé, los F1 tenían que ser los más rápidos y potentes
Con el tiempo ya vi que las cosas no eran tan sencillas y que ni la velocidad punta era tan importante, ni la potencia tan decisiva y que los coches de Le Mans y de la Indy no eran en realidad tan veloces. Es decir, sí, corrían mucho y tal, con más velocidad punta, pero a la hora de ir más rápido a lo largo de una vuelta, nada como un F1. No siempre, pero sí al menos desde hace unos 40 años, al compensar de sobra la F1 su déficit de potencia -cuando la tenía a causa de la reglamentación- con ligereza y paso por curva gracias a la tecnología. Y es que la mayor diferencia entre la F1 y la F-Indy es la tecnología. No hay coche más avanzado tecnologicamente que un F1, en ninguna competición automovilística se invierte tanto y, en la F-Indy, menos.
En resumen, que la F1 se decanta por la tecnología y la Indy por el espectáculo. Sus coches serán, para nosotros, los europeos -aunque ahora los haga Dallara, já- unos “hierros”, pero dan espectáculo, en tanto que la F1, salvo esporádicamente, no. Estaría por ver si a la F1 la salva Ferrari, ella misma, o ambas.
Aclaradas las diferencias entre ambas fórmulas, decir que si bien la F1 es única, la F-Indy no. De hecho, lo de “Indy” es nuestra forma coloquial de llamar a los monoplazas que corren en EEUU por asociación a la mítica prueba: “las 500 millas de Indianápolis”, cuando en realidad no se llaman así.



Ferrari corrió, sin mucho éxito, las 500 millas de Indianápolis de 1952.



Ha habido varios campeonatos de monoplazas en EEUU, dejando a parte los primeros años con el campeonato creado por la AAA (American Automobile Association) desde 1905 a 1955; están los de la USAC (United States Automobile Club) de 1956 a 1984, la CART (Championship Auto Racing Team) desde 1979 hasta 2007 y la IRL (Indy Racng League) desde 1996 hasta la actualidad.
Sin entrar en detalles, se podría decir que la USAC era el oficial y el de la CART de los “rebeldes”, lo que vendría a ser la FOCA de la F1 en los 80 o la FOM de principios de siglo, sólo que estos sí hicieron un campeonato propio que, durante años, superó y sustituyó al oficial.
La IRL nace, a groso modo, de las diferencias entre la CART y el dueño del circuito de Indianápolis, Tony George, compartiendo durante años campeonato, como antes sucediera entre los del USAC y la CART.
Tras esta disertación, vuelvo al inicio:¿F1 o F-Indy? Ya vistas las diferencias, es absurdo una comparación directa, y menos cuando las reglamentaciones son diferentes, más allá de los gustos personales pero, como dato anecdótico, dicha comparativa sí se realizó en los 50, concretamente en 1957 y 1958 en el anillo de velocidad de Monza, en lo que se denominó: “La carrera de los dos mundos” y la pista se ganó el apodo de “Monzanápolis”.
Se hizo bajo el reglamento de la USAC, participando coches de la USAC -los F-Indy para entendernos-, F1 modificados, coches deportivos y coches especiales, estos últimos sólo en 1958.
Las carreras fueron las más rápidas de la historia en su momento, al ser “Monzanápolis” un trazado mucho más veloz que el de Indiana por un margen nada despreciable de 50km/h.



Monza 1958, la segunda edición de: "La carrera de los dos mundos".



Las carreras eran de 500 millas, pero disputadas a tres mangas con suma de tiempos -imprescindible acabar todas ellas- y siempre fueron ganadas por los americanos, sin apenas oposición europea, pese a la presencia de Ferrari de forma oficial en 1958. En 1957 ganó Jimmy Brian, que se impuso en dos de las tres mangas, a una media final de 257,59km/h. Tony Bettenhausen marcó la entonces vuelta más veloz en circuito a 284,561km/h para hacerse con la pole. Los europeos no destacaron en ningún momento, sólo acabando la carrera -y las mangas- los Jaguar, lejos de las plazas de honor.
En 1958 el ganador fue Jim Rathmann imponiéndose en todas las mangas a un promedio récord de 268,367km/h. Ferrari fue el mejor europeo con una tercera plaza en la tercera manga con Mike Hawthorn y Phil Hill y el consuelo de la pole de Musso a 280,8km/h.
No sé que pasaría ahora en un enfrentamiento directo en un oval, aunque sin duda, en un trazado convencional, como dije al principio, un F1 no tiene rival. Y es que salvo en contadas ocasiones y por concretos motivos, no hay nada más rápido en pista que un F1.
Ahora, elijan uds. Yo, que he visto las dos, aprendí de las carreras americanas que correr en óvalos no sólo no es sencillo, sino que da lugar a carreras la mar de entretenidas. Por historia, por mi cultura, por Ferrari, me quedo con la F1, pero por espectáculo, elijo la Indy. Pero vamos, que se pueden ver las dos y, en un hipotético paso de Ferrari a la Indy -muy difícil por varios motivos- me decantaría por esta.



Por derecho propio, Alex Zanardi se ha ganado un hueco en el Olimpo de los grandes campeones de la "Indy".



Yo creo que los yankees sólo siguen la F1 por Ferrari y los europeos, la Indy cuando corre alguna de nuestras estrellas, como Alonso ahora o Mansell años atrás. Eso sí, para mí lo más divertido fue ver a Zanardi, ¡che specttacolo!

lunes, 27 de mayo de 2019

GP de Mónaco 2019




                          El llanto del campeón








Ni fue la victoria más agónica de la historia, ni la de Mercedes, ni la de Hamilton, pero eso no le impidió montar el numerito al inglés vía radio, de forma penosa, lamentándose de: “ir a perder la carrera”, a causa de los neumáticos. Sólo le faltó llorar, literalmente, a este “campeón”. Con un jefe de equipo como Patrick Head, se le quita la tontería. Y es que no hay más, Hamilton es lo que es: un gran conductor y punto, ni campeón, ni persona -dentro de las pistas- ni nada. Y no, no me olvido de lo “llorones “ que son en su equipo echando balones fuera -este año hasta daban hasta a Williams como rival y, desde 2017, para ellos Ferrari era el favorito-, ni de que Hamilton acusó, injustamente y de manera miserable, a Ferrari tras el GP de Inglaterra pasado, de sacarlos de pista a propósito. Por tanto, esta clase de gente que no sabe ganar ni perder, que no tiene señorío, no tiene más respeto por mi parte salvo el de su trabajo, generalmente perfecto. Prefiero un prepotente, un chulo que alardea de sus posibilidades -que de vez en cuando se come sus palabras-, a gente que se queja de su suerte para luego triunfar una y otra vez.
Hamilton, con el mejor coche y en un circuito donde es muy difícil adelantar, sólo tuvo un ligero contratiempo con los neumáticos que le impidió alejarse del siempre correoso Verstappen. Un Verstappen que muchas veces “da lo mejor de sí” cuando hay Ferraris por medio. Eso salvó a Hamilton, de lo contrario, el holandés se lo habría llevado puesto. Eso y que el Mercedes corría que se las pelaba, que si no... No creo Ham lo tuviera peor que Ricciardo el año pasado, y este jamás se puso tan histérico.



Vettel y su casco homenaje a Lauda.



Max fue hasta prudente en la salida, cuando pudo pasar a Bottas, aunque luego un incidente tonto en la calle de boxes le privó del podio. Finalmente lo intentó con Hamilton, pero era casi imposible. Yo, personalmente, lo habría apartado en Loews, y si a alguien no le gusta, que no corra en Mónaco.
Volviendo al ganador, que usó un casco de Lauda como homenaje -copiando a Vettel, el Rey de los cascos y de los homenajes- que decoró el suyo a “lo Lauda” el mismo jueves, brindó su triunfo al desaparecido piloto austríaco que trabajaba para su equipo como asesor y con quien decía le unía -vete a saber- una gran amistad. Eso y que dicen fue el artífice de su fichaje. La gran diferencia entre ambos es que Niki, en análogas circunstancias, no habría mostrado el más mínimo temor, controlando la carrera sin quejas y sin necesidad de la radio. Bien sabía -sino es grave- Hamilton que, de parar, se queda fuera del podio, de modo que: menos quejas, que encima ganas, tío plomo.
Ferrari la volvió a liar. Nadie da pie con bola este año en el equipo: todos comenten errores. Lo de Leclerc, que no pasó la Q1, es de traca, pero lo mismo que digo que en Baréin, Ferrari se dejó 7” en boxes con Vettel -con dejarse la mitad o nada habría ganado con una mano- también digo que Leclerc y Vettel, con el segundo o tercer mejor coche, no deberían haber marcado unos tiempos tan poco competitivos que los hicieran esperar casi al final para pasar. En el caso de Leclerc, ni eso, al confiarse el equipo demasiado. Esto motivó que el domingo, cuando estaba realizando un gran inicio de carrera, todo se le cruzase -de nuevo- en un incidente con Hulkenberg que generalmente se salda sin problemas. En este caso, pinchazo y destroce del fondo plano. Cuando no tienes tu día, no lo tienes.



Salidas fulgurantes y una gran madurez sitúan a Sainz entre los mejores. En Mónaco lideró al grupo perseguidor.



Bottas también pinchó en la calle de boxes al verse cerrado por Verstappen, de ahí la sanción al holandés, pero a diferencia de Leclerc, sin más consecuencias que la pérdida de una posición. Por eso no hubo otro doblete de Mercedes.
Vettel, sencillamente, no estuvo. Sebastian es un piloto que cuando pone todas las piezas en su sitio es practicamente inalcanzable pero, cuando no es así, flaquea y es vulnerable. Eso es lo que le está pasando ultimamente. Si no miren sus campañas en Red Bull: cuando no estaba a gusto Webber le plantaba cara y superaba, pero cuando lo estaba, adiós.
Un punto a favor de Vettel respecto a Hamilton es que aunque se queje mucho de las banderas azules, no lo hace cuando hay problemas. Vettel también habría ganado con el Mercedes de Hamilton, pero en ningún momento habría mandado mensajes de pánico, al contrario más bien, como en Baréin 2018. Se estaba quedando sin ruedas pero al equipo le dijo que todo iba perfecto. Que diferencia.
Carlos Sainz fue el mejor del resto con una primera vuelta con un doble adelantamiento a los Toro Rosso en la curva tres de libro. Sin duda el hijo del “matador” merece una verdadera oportunidad.
Los Haas se vinieron abajo en carrera, sobre todo Magnussen, autor de unos entrenamientos excepcionales, pero luego no confirmado en carrera. Y esto les pasa muy a menudo. ¿Coche o pilotos? Un poco de todo quizá.



Verstappen lo intentó, pero no pudo.



Daniel Ricciardo, el ganador de 2018 -y de no ser porque Hamilton se saltó la chicane ante la permisividad, o estupidez, de los comisarios- también lo habría sido en 2016, brilló con luz propia, tanto en calificación, como en carrera. Pero en Renault la pifiaron en la estrategia, quedando relegado al noveno lugar.
La anunciada lluvia, que podía haber dado un vuelco a la clasificación, no llegó, pese a que le daban un 90% de posibilidades.
Al final la carrera de Mónaco fue como nos tiene acostumbrados, una procesión, aunque Verstappen, siempre al acecho, puso algo de emoción. Es más, seguro que los fans de Hamilton -y los de Mercedes en caso de que los haya- pasaron algún que otro apuro. Pero al final todo salió bien para el ingles, que no por quejica y tener el mejor coche, mereció menos el triunfo. Lo dicho, un gran piloto pero nada más. Cuando su amigo Lauda dijo: “el mayor carisma de Hamilton es su novia”, no le faltaba razón.
Como dato anecdótico, Kimi Raikkönen cumplió, que no celebró, su GP 300. Y eso que es el Rey de las fiestas, pero no le van este tipo de celebraciones. De no ser por sus dos años sabáticos, ahora tendría el récord de participaciones. Si no se retira el año que viene, se hará con él, aunque dudo le importe. Claro que eso de sus 300GGPP tiene su “aquel”, ya que en EEUU 2005 y Malasia 2017 no salio y, por tanto, lo que ha disputado son 298 y no 300.
Un récord temporal ya que, si nadie lo remedia, Verstappen es quien más probabilidades tiene de hacerse con él llegando, de paso, a los 400 GGPP. Habrá que esperar, pero tiene toda la pinta de que llegará a esa cifra casi con tanta seguridad como que será campeón del mundo no una, sino varias veces.



Lauda estuvo en el corazón y la mente de todos durante la celebración del GP de Mónaco.



Ahora llega Canadá con sus largas rectas. Dicen el motor Ferrari es el mejor -no sé de donde lo sacan pero ojalá sea cierto- y que ahí podría ir bien el SF90. Yo no me creo nada, al margen de que la punta no indica necesariamente más potencia, sino menos resistencia, pero la esperanza es lo último que se pierde, de lo contrario, no vería F1.