martes, 27 de febrero de 2018

F1 2018




         Más rápidos, mejor sonido, pero más feos








Los F1 de 2018 serán, por fin, los más rápidos de la historia, porque la lógica dice que se batirán todos los récords que aún permanecen. Todos ellos en carrera y vigentes desde 2003-04, nada menos. Dicho así puede parecer algo impresionante, pero no lo es. Lo normal es que los récords caigan año a año, salvo cuando la FIA, por seguridad, cambia la reglamentación y los récords permanecen dos o tres años. Dos o tres, pero no casi 15.
El horrendo Halo dará unos kilos extras -cinco- a los de ya por sí regordetes F1, unos 130 kílos más pesados que hace unos años. De los 500 kg -sin piloto- de 1989, pasamos a los 595 con él en 1995, y ahora andamos por 733... la antítesis del coche de carreras.
Pero eso no impedirá que los tiempos caigan, ya que 5 kilos y un poco de turbulencias no van a frenar a estos coches que mejorarán, al menos, más de un segundo por vuelta.
Lo mejor de este año es que volvemos a tener un sonido de carreras, cinco años después de perderlo. No van a sonar como los V8 que sustituyeron, pero sí como los turbo de antaño, los ochenteros, y eso se agradece.
Pero no todo es bueno, el Halo, nuevo elemento de seguridad, queda como un injerto en los monoplazas. Ha habido muchos memes al respecto, pero a lo que más se parece es a la tapa de un váter. No creo haga falta decir más.



La tapa de váter, o Halo, deberá mejorar muy mucho su integración en los monoplazas.



El Halo me crea sensaciones encontradas, porque aunque creo aporta más seguridad, sobre todo en caso de accidentes en los que los coches pasan los unos por encima de los otros -como el de Wurz y Coulthard en Australia 2007- es tan antiestético y va tan en contra de lo que historicamente es un F1, que no lo soporto.
Claro que en caso de evitar heridas graves, y no digamos ya una muerte, eso justifica su implantación. Sin embargo, yo estoy en contra. Para justificarme argumento que el riesgo cero no existe, que siempre habrá accidentes, y añado: los coches con ruedas carenadas también son más seguros, lo mismo que las salidas lanzadas; sin embargo, eso no es lo que quiero.
También me llama la atención como, estando tan preocupados como estamos por la seguridad, cosas tan sencillas como permitir cambiar reglajes de sábado a domingo en caso de lluvia, no se permita, lo mismo con la absurda -y peligrosa- limitación de neumáticos de agua.
Fuera aparte de eso, aunque yo estoy contra el Halo -y contra el windesreen de la Indy- por las razones que he expuesto, no estoy muy seguro de tener razón. Añado no me creo a los detractores del Halo, porque en su mayoría, son los mismos que luego, cuando hay un accidente, son los primeros en echarse las manos a la cabeza y buscar un culpable -generalmente el organismo rector, luego, los equipos-, y eso es intolerable.



El genial Colin Chapman fue autor de unos F1 muy inseguros, llegando a ser demandado por ello.



Aclaro que estoy de acuerdo en buscar las causas, lo cual lleva, inevitablemente, a encontrar un culpable, pero de ahí a criminalizarlo... eso de llevar a la justicia a los equipos -como hicieron con Williams- no es de recibo. Hay que ser consecuente y saber de que va el rollo este: son carreras de coches y hay accidentes.
Por ejemplo, y si Verstappen, cuando zigzageó delante de Raikkönen en Spa 2016, lo empotra contra llos árboles con nefastas consecuencias -lo mismo para Schumi con Barrichello en Hungría 2010 o Berger con Patrese en Portugal 92-, ¿que hacemos? ¿Los llevamos a juicio por homicidio involuntario? Creo que eso es sacar las cosas de quicio.
Y eso mismo es aplicable al organismo rector, que por muchos errores que cometa -y los comete- no busca se produzcan accidentes en sus carreras, ni los fabricantes hacen piezas pensando se vayan a romper. No podemos demandar a Pirelli porque sus ruedas estallen, por ejemplo.
Aclarado esto, creo tenemos la F1 que nos merecemos, una F1 segura pese a sus incomprensibles lagunas -reglajes de agua y ruedas antes mencionadas- y verde. Estoy con Jacques Villeneuve en que la F1 no debería ser verde, pero por lo visto los tiempos van por ahí y no parece podamos cambiarlo.
Es pronto para decirlo, pero creo que en unos años la F1 se irá hibridando tanto, incluso electrificando, que quizá la Fórmula E se convierta en la F-2 de una F1 electrica 100%. Claro que eso es suponer demasiado. El motor de combustión interna de toda la vida no ha dicho su última palabra, pero...



Fórmula E, posible futuro de la Fórmula 1. Espero que no.

martes, 13 de febrero de 2018

F1 y automovilismo, cine y televisión.



Con cuentagotas








Empezando por las películas de F1, aparte de "Grand Prix" y "Rush", de las que ya hablé en este blog en noviembre de 2016, resumiré diciendo que la primera es una obra maestra y la segunda, un bodrio. Y no hay más, a menos a un nivel que haya trascendido.
Luego están los documentales, que hay a montones y que a veces -las menos- se estrenan en el cine.
Turbotime era un documental de carreras de motos y F1 que se estrenó en la gran pantalla y en el que hablaban de Villeneuve. De hecho, decían hablaban de las causas de su accidente. En Santander, mi ciudad, lo pusieron en el cine y yo, inocente de mí, creí estaría en pantalla como una película normal. Esperando al fin de semana para ir a verlo, me lo perdí. No estuvo ni una semana en cartelera.
Los documentales, presentados en el cine o no, los hay de tres tipos: película-documental, documental, y reportaje. El primero es el más elaborado, rodando escenas ex profeso para intercalarlas con las reales a fin de complementar a la historia, como en "Ferrari race to innmortality", que recomiendo a todo el mundo encarecidamente.
En él, Ferrari hace de vínculo de unión de una historia de cinco pilotos: Alfonso de Portago, Eugenio Castellotti, Luigi Musso, Peter Collins y Mike Hawthorn, en el que destacan estos dós últimos. En realidad es la historia de amistad entre los ingleses que corrieron para Ferrari, más que otra cosa.
Está muy bien realizado, con filmaciones propias para contribuir al relato, muy buena música y montaje. De obligada visión. Y para los españoles, nada mejor que ver y escuchar a nuestro malogrado héroe romántico: Fon Portago.



Senna es un buen documental, pero no excepcional.



Los segundos y terceros, yo sólo los diferencio por su duración. Senna, el documental, es eso, un documental, no "la mejor película de F1 de la historia" como algunos -F1 Racing edición española- nos quisieron vender. Otros, más cortos, de 20 a 45 minutos, serían documentales a secas. Claro que podrían pasar también como reportajes, sobre todo los de menos de media hora. Muchos de ellos son de gran calidad e interés, como pude comprobar este año en Movistar.
"F1, life on the limit" es un documental de casi dos horas de duración de lo más recomendable, tanto o más que el de Senna. En el primero se habla de la evolución de la seguridad en la F1, con testimonios de lo más interesantes, mientras que en el segundo, al tratar sobre un personaje, pasa lo que pasa siempre en este tipo de documentales biográficos, que se pierde objetividad.
Poner a Balestre y Prost como villanos se entiende, pero el tema de los famosas colisiones entre Prost y Senna en Japón 1989-90, es tratado de un modo tan parcial, que hace perder credibilidad al resto del documental del cual, lo que más hecho de menos, son más imagenes del Lotus JPS, el coche más bello que pilotó Ayrton.
Respecto a los accidentes, ridiculizar a Prost por como se justificaba por lo injustificable -echar a Senna de pista en 1989-, es normal hasta cierto punto pero luego, poner a Ayrton haciendo lo propio cuando él fue el culpable en 1990, no es serio.



F1, life on the limit, un documental de lo más interesante.



Se podría -debería- haber sido más objetivo, y decir que Senna se equivocaba -un eufemismo porque, al igual que Prost un año antes, mentía- cuando decía que tras hacer la pole, le recompensaban cambiando el lugar de partida, situándolo en el lado malo. Eso no es cierto. Desde el interior, la zona sucia, se salía desde siempre, desde que en 1987 la F1 fue a Suzuka. Se podría alegar que se debería haber cambiado el lugar, pero lo cierto es que no hubo ninguna conspiración contra Senna, sencillamente, ese era el lugar de partida. Ayrton lo sabía mucho antes de llegar allí.
Al no hacer esto, al mentir, el documental pierde rigor histórico. Claro que en realidad, este tipo de documentales, sean de quien sean, rara vez buscan rigor, sino ensalzar al protagonista.
Por supuesto, hay muchos más documentales, tanto de F1 como de carreras. Tantos, que es para mí imposible enumerarlos.

Volviendo al cine, no tengo más pelis de carreras que recomendar, ya que todas las demás, me parecen prescindibles. Le Mans de Steve McQueen -que también tiene un documental- se salvaría sólo por ver a los Porsche 917, Ferrari 512 y demás sports de la época, pero como película, es un tostón.



Ni siquiera la estrella de Hollywood Steve McQueen logra salvar a "Le Mans"



Driven, de Stallone, en la que pilotos como Alesi, Verstappen -padre- y Montoya entre otros, hacen cameos, es tan exagerada en sus accidentes y carreras, que casi parece una comedia. Si la hubieran llamado: "conduzca como puedas", hubiera sido más acertado. 
Días de Trueno y 500 Millas, de Tom Cruise y Paul Newman respectivamente, tampoco son para tirar cohetes, aunque se dejan ver.
Aparte de la famosa persecución del antes mencionado "McQuenn" en "Bullit", la mejor película de persecuciones que yo he visto es "The Driver" de 1978, dirigida por Walter Hill y protagonizada por Ryan O´Neal, Bruce Dern e Isabelle Adjani. Aparte de ser, para mí, la mejor película de persecuciones, tiene el dato curioso de que nadie tiene nombre, como mucho apodos. A veces ni eso.
Las persecuciones de "Ronin" también son muy buenas, no en vano su director es John Frankenheimer (el de Grand Prix).
Baby Driver, estrenada el año pasado, tampoco está nada mal. Desde luego es infinitamente mejor que la saga Fast and Furious, que son una fantasmada.
Fuera de las persecuciones, de coches -coche y camión en realidad- me quedo con la obra maestra de suspense de Steven Spielberg: "El diablo sobre ruedas" de 1971 y, de coches míticos de películas, me quedo con el DeLorean de "Regreso al futuro" que además, tiene una historia real con la que se podría hacer una película, al estilo de la de "Tucker, un hombre y su sueño".



Esta película es para ver a modo irónico, sin tomársela en serio. De ese modo, es desternillante.



El DeLorean además, salió en un anuncio de productos de maquillaje "L´Oreál" por eso del parecido fonético.
Hay más películas con grandes coches como protagonistas, también imposible enumerarlas todas: "Los locos de cannonball", "La carrera del siglo" -esta última una gran comedia-, "Christine", "Todo en un día" etc...
Y lo mismo para las series, dónde la más famosa quizá es "el coche fantástico", con el que el Pontiac Trans Am se hizo mundialmente famoso. Los Ferrari 308 y Testarossa de "Magnum" y "Corrupción en Miami", también tienen lo suyo.

Y es que por mucho que las administraciones lo inflen a impuestos, el coche es parte de nuestra cultura y lo tenemos presente en todas partes, nos guste o no. Y a mí me gusta.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Alonso en el mundial de marcas


Bifásico








A la esperada noticia de la participación de Fernando Alonso en las 24 horas de Le Mans de este año con Toyota, se sumó la inesperada, pero agradable, sorpresa de que el bicampeón español iba a correr también el campeonato del mundo de marcas, también conocido como mundial de resistencia o de sports -sport-prototipos- para los que seguimos el automovilismo desde hace años, WEC para los de ahora. Patéticas siglas (World Endurance Championship) que me niego a adoptar, lo mismo que tampoco acepto: WRC, CERA (Campeonato de España de Rallyes de Asfalto), etc... no se libra ni el tato.
Sea como sea, la noticia es fantástica tanto para el mundial de sports, como para el de la F1 y el automovilismo en general.
Los motivos de dicha participación de Alonso son sencillos: quiere y puede. Para ello nada mejor que la complicidad de su nuevo jefe, Zak Brown, que comparte con Alonso la misma pasión por el automovilismo y que sabe hay vida más allá de la F1.
Todos sabemos que con Ron Dennis Alonso no habría podido hacer esto -ni correr la Indy ni Daytona-, ya que su ex-jefe no estaba por la labor. Gracias a él, Alonso se perdió las 24 horas de Le Mans de 2015, ganadas por -entre otros- Nico Hulkenberg, que ocupo su vacante.
Otro motivo que ha inducido a Alonso a dicha participación ha sido el bajo -paupérrimo más bien- nivel de su equipo los tres últimos años, que le ha abierto la puerta a otros campeonatos. Seguramente con un coche capaz de disputar el título ni Alonso ni Zak estarían por la labor, pero eso es otra historia. Como mucho podemos deducir que este año ninguno de los dos espera luchar por el título, cosa lógica por otra parte, por mucho motor Renault que tengan y las bondades que parece esta vez sí, tiene su chasis.



Stefan Bellof, campeón de resistencia en 1984 con Porsche mientras deslumbraba en F1 con Tyrrell.



Dicho esto, no está de más recordar que lo que hace Alonso no es nada nuevo, pero al hacerlo hay que informarse bien -tirón de orejas a diarios españoles-, y no decir que Pedro Rodríguez fue el último piloto en compaginar F1 y sports en 1970 porque, para empezar, en 1984 el malogrado Stefan Bellof se proclamó campeón con Porsche a la vez que hacía el mundial de F1 con Tyrrell.
En 1987 Eddie Cheever compaginaba la F1 y los sports -como poco antes también hacían otros: Alboreto, Patrese, Warwick-; estando a punto de proclamarse campeón, no pudiendo hacerlo al dar prioridad a la F1 y perderse dos citas -Monza y Brands Hatch- al coincidir estas con los GGPP de Brasil y Alemania respectivamente. Su coequipier Raul Boesel fue el campeón.
De modo que informarse un poco mejor y tampoco fliparse, a ver si estamos descubriendo la pólvora: Alonso como piloto de F1 que es, bicampeón y de los mejores de la actualidad y de la historia, lo normal es que allá donde vaya lo haga bien. Lo raro sería lo contrario. Es más fácil que un piloto de F1 lo haga bien en otras disciplinas que a la inversa.
Las cosas como son: lo de Alonso tiene mérito, pero que lo haga bien es lo normal.
Por cierto, dicen que Renault no ha puesto travas. ¿Y que travas iba a poner? Renault provee de motores a Mclaren previo pago, no son socios ni nada, por tanto, no sé que tendría que decir al respecto. Ni pincha ni corta.
Lo dicho, una buena noticia para el automovilismo y para la F1, tan necesitada esta última sobre todo gracias a sus nuevos dueños, unos moñas que se han creído en posesión de la verdad convencidos de que todo lo que ha hecho Bernie hasta ahora está mal.
Su última gracia, sustituir a las azafatas por niños, en plan Disney, en plan "que guays somos y como nos queremos". Ya puestos, lo suyo sería cambiar el logo por un delfín saltando por un aro, simbolizando el delfín la "F" y el aro el "1" de la F1. Puestos a hacer el tonto, hay que hacerlo hasta el final.



Por dar prioridad a la F1 en 1987, Eddie Cheever dejó escapar el título de resistencia.





Estoy deseando le quiten el plus histórico a Ferrari y unifiquen motores, para que así esta abandone la F1, que es cada vez más deprimente, y así yo no tenga ningún motivo más para verla.

jueves, 1 de febrero de 2018

Adiós a las azafatas de la F1



    Liberty se las carga








En aras de la corrección política, es decir, en aras del que dirán, de la estupidez, decimos adiós a las chicas del paddock, adiós a las pitbabes o gridgirls, que dicen los "british".
Liberty media dice que no casan con los tiempos actuales, lo que no deja de llamar la atención para unos dueños norteamericanos en cuyo país nacieron las animadoras y en el que el espectáculo extradeportivo prima tanto como el deportivo en sí.
No nos llevemos a engaño, somos tan gilipollas que por no molestar a unos pocos, hacemos el ridículo. Lo mismo quitamos los crucifijos de nuestras escuelas o el cerdo de los menús -para no ofender a una minoría musulmana que, por otra parte, no se quiere integrar y que en su país de origen tiene tolerancia cero para con los demás-, que quitamos a las chicas de las parrillas para no ofender a un sector minoritario -y que no tiene razón- que rara vez ve un GP y mucho menos acude a él. El sector feminista, feminazi más bien, al que se le ha ido la olla. En realidad lo que les molesta es que son guapas.
De este sector -el feminazi- he escuchado argumentos tan sorprendentes como surrealistas: desde que un piropo es acoso y debe prohibirse -una cosa es ser maleducado y otra un piropo- a la siguiente alucinante afirmación: "no queremos ser vuestra fantasía", así, con dos cojones, ovarios más bien.
¿Pero esto que es? ¿Que daño hacen esas chicas, que delito han cometido? ¿A que mente perturbada  ofenden?



Primero las tabaqueras, ahora las chicas.



Porque hay que ser muy retrógrado para molestarse por unas chicas guapas con un paraguas que están ahí por voluntad propia, sin hacer mal alguno que, de paso, se sacan un dinerillo. No veo que nadie en yanquilandia vaya a prohibir a las animadoras, ¿verdad? Se ve que la F1 es top en todo, tecnología, estupidez...
Y al que diga que se pueden poner hombres también, como hicieron en España en el GP de Europa disputado en Valencia -aquí siempre dando la nota- decirle que sí, que se pueden poner hombres y que no pasa nada, absolutamente nada, no es denigrante ni humillante. Pero lo lógico es que sean mujeres, no sólo porque la F1 mayormente está formada por hombres, sino y sobretodo, porque la belleza es patrimonio, sinónimo más bien, de la mujer.
Esto es así y no hay más, el resto son tonterías. En el baloncesto femenino también salen animadoras. Y mientras esto no cambie -¡por favor, que no lo haga nunca!- la belleza es cosa de la mujer. Ellas lucen más. Y no hay nada malo en que muestren palmito y alegren la vista.
No conozco mujer alguna -salvo feministas radicales- a las que les molesten las azafatas, es más, prefieren ver en ese rol a mujeres que a hombres porque, al ver a estos, les da la risa, no les parece serio. ¿Que quieren que les diga? Lo entiendo perfectamente.



La mujer sexy fuera, pero a Abu Dabi seguimos yendo a correr.




Por otra parte, ya que somos tan estupendos, ya puestos a corrección política estúpida, ya que defendemos tanto los derechos-derechas de la mujer, ¿que hostias hacemos llendo a correr a países donde no se respetan los derechos humanos y la mujer es tratada como a un perro? Léase Qatar y Abu Dabi.
Si somos tan guays del paraguays, y nos la cogemos con papel de fumar por todo, no dejando ver chicas guapas porque es ofensivo -para las que no son guapas- aunque ellas no lo sepan -menos mal que alguien mira por estas pobres descarriadas- no veo sentido ir a correr a esos países retrógrados e intolerantes.
Pero hay otros intereses, ¿verdad? Que bonito. Muy estrictos con subnormalidades, pero a la hora de la verdad, lo de siempre: NADA.
No creo que nadie vaya a prohibir los desfiles de moda, ni los productos de belleza, ni los concursos de misses, ni nada por el estilo, que son ámbitos dónde la mujer impera. Sin embargo, las pit girls, ay, no, no, que es muy ofensivo.
Ya puestos, habría que eliminar la gimnasia rítmica y el patinaje artístico porque la mujer -niñas en muchos casos- llevan vestidos diminutos y ponen unas posturitas que ya, ya. Y hay que protegerlas de si mismas.



Esto es belleza. Pero el que quiera pensar mal, lo hará.



Luego, el barrio rojo de Amsterdam está abarrotado de turistas -y clientes- y basuras como 50 sombras de Grey arrasan en el cine. Que curioso e hipócrita es el ser humano.
Pero vamos a mamársela al jeque de turno. Desde luego hay que ver la de cosas estúpidas que se hacen por no molestar a unos cuantos -cuantos y cuantas que dice ahora la gente que por no saber, no sabe ni hablar- y ya puestos, ya que beber es malo, y mucho más si lo mezclas con la conducción, que menos que retirar esa estúpida -según ellos- ceremonia del podio, dónde los pilotos -acosadores sexuales y pervertidos por eso de querer chicas en el paddock- se convierten además, en alcohólicos perdidos y en cerdos. Cerdos sí, porque no hacen más que ensuciar con champán el suelo y a otra gente, incluidas algunas de las azafa..., perdón, esclavas sexuales, que campan por el paddock, sujetando paraguas y, peor aún, dándoles a los pilotos el micrófono, símbolo fálico que expresa su sumisión.
Nada, nada, fuera estas perdidas -en el caso de que sean voluntarias- y alegremonos de la liberación de la mujer oprimida en la F1. Se acabó la trata de blancas en este sucio deporte, en el que antes se fumaba. Ahora sólo queda el demoníaco alcohol.



La broma de Hamilton para algunos será acoso. Hasta ese absurdo hemos llegado.



Vallamos a forrarnos de pasta a países de gran tradición automovilística como Qatar y los Emiratos Árabes Unidos -jamás serán vencidos-, donde no se bebe alcohol y la mujer es respetada a niveles nunca vistos en occidente, dónde somos unos misóginos.
Que en estos países la mujer no pueda votar, conducir, ir con la cara al aire, hacer pocas cosas sin el permiso de un varón, eso no importa. Lo que importa es que unas chicas que lucían palmito por voluntad propia -y por dinero o promoción- ya no lo harán más. ¡Bravo!
Occidente se hunde y con ella la F1. La F1 y Ferrari, cuyo parque de atracciones -ahora los llaman temáticos-, aparte de no tener ningún sentido, está en Abu Dabi y además, para redondearlo, va hacer un puto SUV.

Por mí, a este paso, a la F1 y a Ferrari, les pueden ir dando.