lunes, 25 de abril de 2022

GP de Emilia Romaña 2022

 



                          El hundimiento




Ferrari llegaba a su segundo GP de casa, en Imola, aunque cronologicamente sea el primero- con la merecida vitola de favorito. Sin embargo, el Red Bull se mostró muy superior, con sus dos coches claramente por delante y, en Ferrari, poco pudieron hacer. Si a eso le sumamos errores y mala suerte, la cosa le salió redonda a Red Bull y a un Verstappen que, de verse hundido en Australia, ahora se veía como el más fuerte, recuperando de una tacada 19 puntos, y Red Bull 38.

Pero si de hundimientos queremos hablar, nada como el de Mercedes y, sobre todo, Lewis Hamilton. Cierto es que un brillante Russell logró una gran cuarta posición que, en condiciones normales habría sido octava. Pero es que peor le fue a Hamilton, en la que fue posiblemente su peor carrera en la F1. Partió décimo cuarto y ahí acabó. Pero sin los abandonos de los españoles más la salida de pista de Ricciardo -que eliminó a Sainz- habría sido décimo séptimo.

La llegada a Europa trajo de vuelta las carreras al sprint, con las novedades comentadas en los previos: la pole sería la pole, no el ganador de la mini-carrera; y se repartirían más puntos.



Doblegado por Verstappen el viernes y el sábado, el domingo tampoco pudo con Pérez. Una mala parada y la falta de DRS no ayudaron. El trompo fue el colofón.


Bueno, pues para mí este formato es un MIERDA. Visto y probado, no me hace más interesante el fin de semana de Gran Premio y se carga la tradición, amén de que la lía todo a nivel estadístico. El ganador de la carrera corta, no suma esa victoria a su palmarés, como tampoco suma la vuelta rápida, vueltas en cabeza, etc... Tampoco se corren dos GGPP, aunque haya dos carreras. ¿Me dejo algo? Seguro que sí. Gracias Liberty Media, gracias, Domenicalli y Branw por esta sandez, por este sinsentido. Cambiar lo que funciona de modo radical sin necesidad nunca ayuda. Estaría bien recapitulaseis y eliminaseis este formato absurdo.

Pero la llegada a Europa trajo algo bueno, la renovación de Carlos Sainz por Ferrari por dos años más, renovación más que merecida pese al garrafal error de Australia. Una pena que Ricciardo no le dejase celebrarlo.

Tras los libres uno en mojado y con Ferrari al comando -que hizo ver a muchos una superioridad que no existía- llegó la cuali. Esta fue en condiciones mixtas: empezó en seco y acabó en mojado. Además duró una eternidad por las muchas banderas rojas. Tanto parón y parsimonia aburre al personal.



Bottas fue quinto, acechando al cuarto, su antiguo coche. ¿Quién lo hubiera pensado hace apenas unos meses?


En resumen, que en Q1 se quedaron los Alpha Tauri de Tsunoda y Gasly, muy fuera de forma; Latifi, que lo raro es que pase, Ocon, con problemas en su Alpine y Albon, que al reventar un freno -primera bandera roja- se quedó inédito. En Q2 se quedaron los Mercedes, por primera vez desde Japón 2012, con Russell undécimo y Ham décimo tercero. Schumacher fue doce, Zhou catorce y Stroll quince. En esta sesión, en la que amenazaba lluvia y había que hacer el tiempo al principio, el renovado Sainz se estrelló -otra banderita- y, aunque pasó, en Q3 ya no rodó y partiría décimo.

La lucha por la pole fue en agua y la logró de forma contundente Verstappen, por ocho décimas sobre Leclerc. Logró su tiempo con bandera amarilla, lo que le hizo aminorar, de lo contrario la habría logrado por más de un segundo. Claro que si en lugar de bandera amarilla sacan la roja, o hubieran sacado la roja con tanta celeridad como en Australia quince días antes, Max no habría hecho la pole. Cuando Max acabó la vuelta, sacaron la bandera roja... La causa fue el Alfa de Bottas tirado al borde de la pista, sin molestar en absoluto.

Y ya no hubo más, porque el último intento fue cancelado por otra bandera roja, en este caso de Norris cuando calentaba ruedas, lo que dejó a Leclerc sin posibilidad de responder -él decía poder hacerlo- conformándose con el segundo lugar. Lo cierto es que se dejó la pole en el primer sector por más de un segundo. Está claro que no iba forzando. Pero peor le fue a Pérez, en los tiempos de Max de no ser por un error. Séptimo al final. Norris, que se creía capaz de ir a por Leclerc -un poco optimista el chaval- fue tercero, un gran Magnussen cuarto, Alonso quinto -los tres en una décima-Ricciardo sexto, el mencionado Pérez séptimo, Bottas octavo y Vettel noveno.



Hamilton: décimo tercero y gracias. Seguramente su peor actuación como piloto de F1


Antes de la carrerita del sábado, los segundos libres, tan falsos, o más, que los primeros, con Russell al mando.

La carrera corta se inició de modo inmejorable para Ferrari, Leclerc y los tifosi, al ponerse Charles primero. Todo parecía ir bien, pero le salieron ampollas en la rueda delantera derecha y tuvo que ceder ante Verstappen, que esta vez cuidó mejor las ruedas que el Ferrari, Pérez remontó épicamente hasta el tercer lugar, con vuelta rápida incluida -aunque no aparezca en las estadísticas-, por delante de otro que también remontó muy bien, aunque con menos ritmo: Carlos Sainz, enmendando así los dos su mala calificación. Los Mclaren de Norris y Ricciardo acabaron por detrás, con Bottas y Magnussen cerrando el copo de puntos. Alonso, no muy fino -ni él, ni su coche- fue noveno. Vettel retrocedió hasta el décimo tercero, justo delante de su “amigo” Hamilton. Russell, a todo esto, seguía el once.

Como bien dijo Sainz al finalizar, necesitaban encontrar algo para poder plantar cara a Red Bull el domingo.

La CARRERA, es decir, la de verdad, empezó con suelo húmedo que se iba a ir secando. Todos partieron con mixtos. Los Ferrari, a diferencia del día anterior, la pifiaron en la salida. Leclerc cuarto y Sainz quinto, con la mala fortuna de ser embestido por Ricciardo en la primera variante quedándose en la puzolana. Quince días antes, una mala calificación, más las prisas, arruinaron su carrera. Esta vez, bien colocado y sin errores, fue sacado de pista. Está claro que no era su fin de semana. Ni este, ni el anterior.



Ricciardo arruinó el fin de semana de Sainz... y el suyo.


Y poca historia la carrera. Una carrera dominada con mano de hierro por los Red Bull. Decir que Schumi trompeó y tocó a Alonso, lo que le causó el abandono, Leclerc rapidamente recuperó hasta el tercer lugar y, tras perseguir durante toda la carrera a Pérez, tratando de ser segundo, hizo una parada final poniendo blandos -Red Bull calcó la táctica- trompeó y cayó al noveno lugar, recuperando hasta el sexto al final pese a otra parada.

Russell, sexto en la primera vuelta merced a su gran salida, acabo cuarto tras los RB y el Mclaren de Norris, que corrió en solitario, aguantando el ataque final de Bottas, que recuperó los 11” que Russell le llevaba tras perder un montón de tiempo en boxes al no entrarle la rueda delantera derecha.

Vettel recuperó hasta el séptimo lugar por delante de Tsunoda, Magnussen y Stroll. Eso fue lo más destacado para bien, ya que para mal, Hamilton: partió catorce y ahí acabó, incapaz de adelantar a Gasly. Claro que los 5” que le metieron a Ocon por su salida de boxes entorpeciendo a Hamilton -sanción rigurosa si dicen se puede luchar en el carril de boxes-, permitió a Albon, Gasly y Hamilton recuperar una posición, aunque de poco sirvió.



Vettel realizó una sólida carrera y finalizó séptimo dando puntos a Aston Martin, los primeros de 2022.


A todo esto, tardaron muchísimo en permitir el DRS, que seguramente habría permitido a Leclerc situarse segundo, aunque luego tendría que contener a Perez, que no sería fácil, y poco más. Carrera aburrida en la que Max también marcó la vuelta rápida y recortó un montón de puntos a Leclerc, situándose segundo del mundial a sólo 27 puntos, sobre todo teniendo en cuenta que estaba a 46. Logró su segundo Gran Chelem. ¿Cómo se le llamaría si hubiese marcado la vuelta rápida de la carrera corta? Porque sólo le faltó eso y liderar todas las vueltas de esa carrera que, a efectos estadísticos, no cuenta.

Sobre Ham y MB, al margen del mal día del hebdocampeón, que acabó doblado, decir que esta vez no fueron el tercer coche, este fue el Mclaren, ellos fueron el quinto, porque el Alfa también fue mejor. De todos modos, yo no los doy por muertos. En otras circunstancias sí, de hecho, para el título, aparte de Ferrari y RB, no cuento con nadie más, y es que al igual que con Red Bull en 2014, Ferrari en 2005, o Mclaren en 1992, me cuesta eliminarlos de la ecuación por mal que vayan. Ya veremos.

Sea como sea, en quince días Miami, y ahora es Red Bull la que llega con toda la vitola de favorita, y con la Scudería buscando una vendetta.

jueves, 21 de abril de 2022

Los Fórmula 1 de seis ruedas

 



                       Resistencia vs peso




Básicamente ese es el “quid” de la cuestión del por qué un F1 de seis ruedas, de todos ellos, pero de los dos que no llegaron siquiera a competir, el March y el Williams, también la tracción, ya que tenían las cuatro ruedas atrás y eran 6x4, como un camión de obras.

La idea de un monoplaza de seis ruedas no fue original de la F1, ya que en 1948 Pat Clancy construyó un seis ruedas -con cuatro atrás- para la F-Indy sin demostrar nada.

Sin embargo, lo de las cuatro ruedas delanteras sí fue original de la F1. Y ese es el Tyrrell P-34, el más famoso -y exitoso- de los coches de seis ruedas a nivel mundial. Tal vez no sea el F1 más conocido -o quizá sí-, pero si hablamos de coches de seis ruedas, este es el que a todos nos viene a la mente.



Pese al entusiasmo de Depailler, el P-34 fue cancelado a finales de 1977. Se despidió de él en Japón con un podio.


La idea de Derek Gardner, su diseñador, era tener menos resistencia pero igual agarre, de ahí sus cuatro ruedas delanteras de 10 pulgadas, que ponían en el asfalto la misma cantidad de goma que las convencionales pero, al tener una altura mucho menor, su resistencia, drag que dicen los ingleses, era mucho menor. En teoría esta menor resistencia compensaría el mayor peso del coche. En 1976, su primera y prometedora temporada, el P-34 logró una victoria -en Suecia fueron primero y segundo-, ocho segundos lugares y un tercero, para un total de diez podios, más una pole y dos vueltas rápidas. Eso, más lo conseguido por el 007 al principio de año, dejaron a Tyrrell tercero en constructores, rozando el subcampeonato y a sus pilotos, Scheckter y Depailler, tercero y cuarto. De los 71 puntos logrados por Tyrrell, 58 los obtuvo el P-34 en 25 oportunidades, por los 13 puntos del 007 en 7. Es decir, el P-34 sumó 2,32 puntos por por coche y el 007, 1,85. Eso no es nada definitivo. ¿Habría sido mejor la temporada de Tyrrell con una evolución del 007 en lugar del P-34? Nunca lo sabremos, aunque en teoría si pareció mejor opción el seis ruedas.

Lo que sí sabemos es que en 1977, en lugar de mejorar, se fue a peor: ni victorias, ni poles. Sólo cuatro podios: un segundo y tres terceros, más una vuelta rápida, acabando el campeonato en sexta posición y sus pilotos, Depailler y Peterson, noveno y décimo cuarto, abandonando a final de temporada el proyecto pese al entusiasmo de Depailler.



March 2-4-0, sin dinero, se quedó inédito. Ian Scheckter, hermano de Jody -que ganó con el P-34- iba a pilotarlo. Curiosidades de la vida.


El descalabro vino, en parte, a causa de la entrada de Michelin en la F1, que hizo que Goodyear no desarrollase a igual ritmo las pequeñas ruedas delanteras del Tyrrell, que se quedaron desfasadas. Aunque culpar a Goodyear no sería justo.

Justo o no, eso no pasaría con los seis ruedas de March y Williams que, a diferencia del Tyrrell, y al igual que el Pat Clancy, tenía cuatro ruedas traseras. Estas eran iguales a las delanteras y, por tanto, no había necesidad de desarrollar ningún neumático específico. Cierto es que las cuatro ruedas traseras, motrices, no tendrían las mismas exigencias que las delanteras, pero sufrirían menos la posible falta de adaptación. Su mayor peso, más aún que en el Tyrrell, se compensaría en parte por la menor resistencia -como en el P-34- y por su mayor motricidad, al ser 6x4 y, además, tener más goma en contacto con el suelo. Según decían, su mejora del Cx era tal que equivalía a 160CV -a saber si era cierto- con lo que compensarían el mayor peso y resistencia a la rodadura de sobra, además de las mayores pérdidas mecánicas de potencia a causa de su transmisión.

El March, que pretendía correr en 1977, quedó inédito por falta de dinero, mientras que el Williams fue prohibido de cara a 1983 tras sus prometedoras pruebas de pretemporada.



Primeros pasos del Williams de 6 ruedas basado en el FW07 con Alan Jones al volante.


La FISA lo prohibió sin más, aunque hay quien dice estaba prohibido de entrada por no estar permitida la tracción a las cuatro ruedas. De ser esto cierto, habría que ver si había excepción para un coche de seis... Al fin y al cabo, una cosa es prohibir la tracción total, y otra la tracción a las cuatro ruedas en un coche de más, en este caso de seis.

Bajo mi punto de vista, ya que el coche estaba ahí, yo lo hubiera dejado correr, pero con caducidad. No más de tres años. ¿Por qué? Porque en caso de demostrarse superior esa configuración, nos veríamos entonces en un campeonato de monoplazas de seis ruedas y, si bien esta configuración mola, en el caso de que fueran todos así, perdería su gracia. Eso sin contar que los coches son de cuatro ruedas.

Al hilo de esta configuración, Williams siempre creyó en ella, ya que cuando le propusieron crear un F1 sin reglas, el coche que presentaron tenía seis.



El Williams FW08B seis ruedas y el C, de cuatro, con el que se tuvo que correr por la prohibición. Era un coche de batalla más corta que el 07 por eso de las 6 ruedas.


Por otro lado, cuando estos coches corrieron -o iban a correr- no había paradas en boxes, de modo que no perderían tiempo extra, salvo en 1983, cuando el Williams fue prohibido. De modo que también tendría que bregar con ese handicap.

En resumen, que el coche se quedó para las exhibiciones mientras que el Tyrrell no sólo eso, sino que ganó un campeonato de F1 de clásicos. Eso fue en 2008 y con el italiano Mauro Pane al volante. Nunca es tarde...

PD: Hubo también, en 1977,  un inédito Ferrari de seis ruedas, un 312T2, con las traseras gemelas, como un camión, con lo que el coche era normal.




viernes, 15 de abril de 2022

La globalización de la F1

 



                       El legado de Bernie





Hace ya unos cuantos años, la revista F1 Racing publicó una encuesta en la que Bernie Ecclestone salió elegido como la persona que más había hecho por la Fórmula 1 por delante de Enzo Ferrari, nada más, y nada menos.

Tiene su lógica si partimos del hecho de que Enzo Ferrari, quizá la persona más influyente -o conocida- del mundo del motor, no ya en Italia, sino a nivel mundial, más que por la F1, lo hacía por su equipo. Es decir, no lo hacía directamente -o de modo altruista-, por la F1. Sin embargo, algo debió hacer -muchas veces cediendo- para que F1 y Ferrari para la mayoría sean sinónimos y no se conciba la una sin la otra.

Respecto a Bernie, el ganador de aquella encuesta, no lo hacía tampoco de modo altruista, sino como negocio, sólo que a diferencia de Ferrari, su negocio era directamente la F1. De ahí que, logicamente, con sus aciertos y errores, más cosas que no me gustan, como eliminar la competencia de otros campeonatos -la resistencia por ejemplo-, el tío Bernie fuese elegido como la persona que más ha hecho por la F1. Y es cierto.

Los Fórmula 1 son los coches más tecnológicos y rápidos del planeta, además de ser considerada como la categoría más prestigiosa. Pero no siempre fue así, Como se vio en “la carrera de los dos mundos” celebrada en dos ediciones, 1957 y 1958, los monoplazas americanos ganaron a los europeos y, entre los sesenta y principios de los 70, los sport de gran cilindrada también podían ser más veloces que los pequeños F1, más ligeros pero menos potentes. Desde prácticamente los años 80 ya no hubo nada en pista tan veloz como un F1, lo más cercano fue el Peugeot 905 de sport de 1992, dejando al margen la leyenda del Lancia Delta S4 de Toivonen, que no es más que eso, una leyenda, aunque todavía hay quién se la traga.



Enzo Ferrari, la persona, la leyenda tras las gafas oscuras, es la imagen de la F1.


Hasta los setenta, ganar un Gran Premio o una carrera de resistencia era igual de prestigioso, pero ya a partir de los 80 eso empezó a cambiar. Y para siempre. Y ahí, al igual que en lo de la tecnología y la velocidad, intervino Bernie, aunque fuese una consecuencia de su actitud.

Los GGPP y el propio mundial de F1 era entonces algo más de amigos, más improvisado, y Bernie se encargó de hacerlo un negocio rentable en el que todos -no sólo él- sacaban tajada. El formato de la F1 con sus carreras más cortas respecto a las de resistencia, su principal rival, ya que los F-Indy eran para los yankees, que a los europeos nos importaban un bledo -y viceversa-, le hizo ir en busca de las televisiones, siendo ellas su principal cliente, ya que llegaban a mucha más gente que las gradas de los circuitos. Y con la tele, los patrocinadores. Cuanta más gente la veía, mejores contratos, más dinero y más personas -constructores incluidos- querían formar parte del pastel. Ese era él circulo vicioso.

Y con más dinero e interés por parte de las grandes fábricas, los coches se hicieron cada vez más tecnológicos, caros y rápidos. Los pilotos eran los mejor pagados, las televisiones pagaban grandes sumas por los derechos y, con una audiencia mundial, los patrocinadores llamaban cada vez con más fuerza a la puerta de la F1.



En 1985 Australia llega a la F1, un país, un continente más.


Bernie llamó a las televisiones, unificó formatos, horarios y demás para hacerla más atractiva y con ello, la F1 era cada vez más popular y rentable. No todo era siempre de color rosa, pero básicamente fue así. Bernie vio el negocio donde nadie lo había visto y llevó la F1 a las cotas más altas jamás vistas. ¿Pudo pasarse con los derechos televisivos? ¿Repartía poco con los equipos? ¿Era implacable con la competencia? Tal vez, pero él fue quién abríó las puertas de la F1 al mundo. No se le puede reprochar que quisiese llevarse gran parte del pastel y que lo defendiese por encima de otros campeonatos.

Como fuere, el tema no acabó ahí, y expandió el negocio. La F1 se “mundializó” más que nunca, llegando a más países. No está de más recordar que la F1 nació en Europa, heredera de las carreras tipo “Gran Premio” y que estas se disputaban en Europa, siendo Alemania, Francia e Italia sus principales sedes.

En 1950, primer año del mundial de F1, sólo se corría en Europa y, para darle un aire más mundial, las 500 millas de Indianápolis puntuaban, pese a que ahí no corrían los monolazas de F1 y su reglamento y demás nada tenía que ver con el mundial... Ese año sólo hubo, 500 incluidas, siete carreras. La cifra fue aumentando poco a poco, al igual que los países -y continentes- hasta que a finales de los 70 ya se podía considerar un mundial en toda regla. Y en los 80 más.

Pero el bueno de Bernie no se iba a contentar con esto -esta primera expansión no fue cosa suya, sino una evolución natural del deporte-, y empezó a mandar, exportar, la F1 a países exóticos. Malasia, China, Rusia, Singapur, Corea del Sur, Baréin, Abu Dabi... no sé si me dejo alguno. En resumen, países sin tradición pero que aportaban más pasta, y en algunos casos seguidores, que los países tradicionales. Y esto no ha cambiado, al contrario más bien, con los sucesores de Bernie.



Ecclestone, Ferrari y Balestre. Enzo medió en la guerra FISA-FOCA, cuando Bernie empezaba a despuntar.


Y es aquí cuando me planteó las siguiente preguntas: ¿es necesario tantas carreras al año? ¿Merece la pena ir a tantos países? Para mí no, debía dejarse el calendario en unas 16-18 carreras y si se quiere ir a más países, ir rotando. Dejar unos fijos, como Italia, Mónaco e Inglaterra, y el resto variar en el caso de querer tener tantos escenarios. Pero claro, eso no es tan rentable. Y de aquí a la pregunta que en realidad me llevó a este artículo: ¿por qué ir a determinados países? Me refiero a esos que no respetan los derechos humanos, como China, Bareín, Abu Dabi, Arabia Saudita y ahora Rusia. Lo digo porque no veo la necesidad. Sólo el dinero. Y a Rusia lo cito al final porque no es un país al que no se deba ir por no respetar los derechos humanos, no como los otros. Otra cosa es lo de las sanciones actuales por la inadmisible, e injustificable, invasión Ucrania. Y es que recuerdo en 2014 al gran Ari Vatanen, gran piloto y mejor persona, decir, de modo no todo acertado según mi parecer, que no se debía correr en Rusia por ser un país que no respetaba los derechos humanos. Bueno, creo que más que los anteriormente citados, sí los respeta y, si nos ponemos finolis, por desgracia en mí país, España, hay muchos derechos pisoteados, como el de estudiar e español -entre otros muchos- en determinadas zonas, y nadie dice nada de no correr aquí, o al menos no en esas zonas, como Cataluña, teniendo encima que aguantar su bandera e himno como si fuesen nuestro igual, que no lo son. Son una región de España, tan importante como las demás..

No me malinterpreten, quiero que se corra aquí y no justifico para nada a Rusia, sólo que antes de lo de Ucrania, Rusia no era el primer GP que sobraba. Quizá nunca se debió ir a Rusia -yo no lo creo-, pero en comparación con otros, sí. Por ejemplo, Arabia Saudita, en guerra con Yemen. Ahí van y nadie dice nada.



Ari Vatanen.


Sin salirme mucho del tema, en resumen, que Bernie abrió la puerta de la F1 al mundo, para bien y para mal. Generalmente para mejor. Pero hay excepciones, y algunos de los nuevos países a los que se va, hubiera sido mejor no hacerlo.

Y con esto dejo clara mi postura sobre los recientes sucesos de Arabia Saudita, sobre si se debió correr o no. Es un país, al igual que otros, a los que no se debe ir.

martes, 12 de abril de 2022

GP de Australia 2022

 



                          Capa y Puñal




Los antiguos lectores de comics de súper héroes como yo reconocerán a estos supertipos: Capa, la oscuridad, y Puñal, la luz. Y eso fue lo que hubo en Ferrari este fin de semana, luz y oscuridad, cara y cruz, una de cal y otra de arena.

Leclerc brilló y ganó de forma contundente, “a lo Clark” que se decía: de pole a meta liderando todas la vueltas y, de pasó, marcando la vuelta rápida, lo que lo llevó a realizar su segundo Hat-trick y su primer Gran Chelem. Todo esto mientras a su compañero Sainz todo se le ponía en contra. Una bandera roja por el accidente de Alonso en Q3 le costó su vuelta. Una vuelta que ya había cerrado. Pero como salió la bandera roja justo cuando pasaba por meta, no contó. Le hubiera valido para ser segundo en ese momento, cuarto al final. Finalmente no pudo salir a tiempo a realizar su vuelta buena porque no le arrancaba el motor y, cuando lo hizo, ya no tenía tiempo para preparar la vuelta como quería -Ferrari calentaba las ruedas en dos vueltas- y falló, calificando noveno.

Antes de la salida le cambiaron el volante, este no estaba bien ajustado, y arrancó mal, luego, tratando de recuperar precipitadamente, se salió de pista, abandonando.



Mala suerte más pequeños fallos igual a error. Sainz no tuvo su fin de semana.


Y ahora, el GP en sí. Tras dos años la F1 regresaba a Australia, tras la suspensión del GP en 2020 por el coronavirus, ya con todos los coches en pista y directamente no ir en 2021. Para este año la pista se modificó, haciéndola aún más rápida, fluida y quizá, con más facilidades para adelantar.

Los libres fueron un poco barullo, con los Ferrari siempre fuertes, Red Bull acechando, Mercedes un poco más atrás agazapada y Mclaren arriba. Y es que Mclaren, o bien solucionó sus problemas de las dos primeras citas, o el circuito les iba como un guante. Mientras tanto, el retornado Vettel no paraba de tener problemas. En los libres 1 y en los 3, que obligaron al equipo a rehacer su coche de cara a la calificación, sólo pudiendo hacer una vuelta. Y eso porque hubo una bandera roja, que si no...

En Q1 cayeron ambos Aston Martin, el de Stroll sin marcar tiempo siquiera, ya que chocó contra Latifi, que va a golpe por GP este año, de forma estúpida. Fue un malentendido, creo que más culpa de Latifi, pero no hay que darle más vueltas. Tampoco pasaron los Williams, ni Magnussen, esta vez no tan brillante. Ni él, ni el Haas.

La Q2 vio destaparse a Alonso, toda vez que Hamilton la pasaba por los pelos. Gasly, Bottas, Tsunoda, Zhou y Schumacher se quedaban varados en ella. Pequeño bajón de Alfa, Alpha y el antes mencionado Haas. De ese modo, los cinco equipos a más fuertes, por historia y medios -han ganado todos los títulos de los últimos 25 años, algunos con diferentes denominaciones-, pasaban a Q3. Estos equipos son: Ferrari, Red Bull, Mercedes, Mclaren y Alpine.



Fortísimo. Alonso pudo ser el primero del resto, pero se le estropeó el Alpine primero, y la carrera luego no se le puso de cara. ¿Soñando con otro Singapur, quizá?


Esta última ronda dejó a Leclerc primero por delante de los Red Bull tras la bandera roja provocada por el accidente de Alonso, que tuvo un problema hidráulico. Se reanudó la sesión y sólo Verstappen puso en jaque al monegasco. La vuelta del holandés no fue perfecta, pero si lo suficiente buena para ponerse en pole, hasta que Leclerc dio el último arreón, bajó del 1´18 y dejó a todos en su sitio. Fue una pole merecida, porque aunque Max no estuvo perfecto, en caso de haberlo estado, dificilmente habría podido con Charles. Para muestra un botón: juntando sus mejores parciales de calificación habría marcado 1´18”041, por el 1´17”868 del Ferrarista. Pérez, Norris, Hamilton, Russell, Ocon, Ricciardo, Sainz -ya comentamos lo que le pasó- y Alonso, completaban la parrilla por delante.

Alonso y Hamilton destacaron al final por bocazas, El primero decía estar en condiciones de luchar por la pole ¡¿Y qué más?! Quinto y gracias. Eso era lo máximo en condiciones normales. En el último sector perdía un montón de tiempo sobre los Ferrari y RB. Como todos. Ham, por su parte, decía era frustrante hacer una gran vuelta y quedarse a un segundo... Va y lo dice el autor de más de 100 poles, el poseedor desde 2014 del mejor coche de largo de la parrilla, algo que ningún otro piloto ha podido disfrutar durante tanto tiempo. Mejor hubiera sido que se callara. Que se callaran los dos.



Grandiosa carrera de Albon. De los mejores este fin de semana.


En parrilla todos montaron medios salvo Sainz, Alonso, Magnussen, Vettel, Stroll y Albon. Lo más destacado en la arrancada fue la gran frenada a final de recta de ambos Mercedes, que situaron a Ham tercero tras Leclerc y Max, y a Russell quinto tras Pérez. Sainz, que bajó del noveno al décimo tercero, perdió una posición más con Mick Schumacher antes de precipitarse y estrellarse. Eso truncó su serie de treinta y una carreras sin abandonar.

Salió el coche de seguridad en la vuelta tres y Stroll, que iba último, paró y puso medios para, acto seguido, volver a parar y poner duras y, de ese modo, sin perder tiempo, tener ya puestos los juegos de ruedas obligatorios. Es decir, se quitó el neumático medio de en medio -valga la redundancia- con idea de no parar más. La carrera se reanudó en la siete por este orden: Leclerc, Verstappen, Hamilton, Pérez, Russell, Norris, Ricciardo, Ocon, Gasly, Alonso, etc... El monegasco se marchó de Max lo suficiente para que no le cogiera DRS, mientras Pérez, a la primera que lo tuvo, se ventiló a Ham.



Recuperándose de su mal inicio de temporada, los Mclaren acabaron quinto y sexto.


Primero poco a poco, luego ya de forma contundente, Leclerc se iba haciendo más pequeño a ojos de Verstappen, hasta desaparecer del todo. Eran 9” los segundos que le llevaba cuando Max paró en la vuelta diecisiete con las ruedas en las lonas. Dos vueltas después paró Checo Pérez, que por la degradación -y eso que nadie cuida las ruedas como él- se veía acosado por Hamilton.

En la veintiuno paraban el líder y Ham y, casi al momento, Vettel se la daba y salía el coche de seguridad. Con eso la ventaja de 4”1 de Leclerc se iba al garete mientras Russell hacía su parada y, gracias al famoso coche, superaba de una tacada a Hamilton y Pérez.

La resalida fue en la vuelta veintisiete por este orden: Leclerc, Verstappen, Russell, Alonso -sin parar-, Pérez, Hamilton, Magnussen -sin parar-, Norris, Ricciardo y Albon, otro que sin parar y a la chita callando, estaba haciendo una gran carrera. Leclerc subviró en la última curva y se puso al alcance de Max, pero no fue presa fácil y aguantó el tipo. A partir de entonces se alejó del holandés con más suficiencia que antes.



Max, dos abandonos en tres carreras. Casi tan veloz como el Ferrari, pero sin su fiabilidad.


Pérez remontó de nuevo hasta el tercer lugar dando cuenta primero de alonso (vta. treinta) y de Russell (treinta y seis). Hamilton se situaría quinto tras superar a Alonso una vuelta después de que lo hiciera Pérez, mientras Magnussen era superado por ambos Mclaren.

En la vuelta treinta y ocho con 6” de Leclerc a Verstappen, este abandonaba la carrera por una fuga de gasolina, dejando más tranquilo, por si no lo estaba ya, a Charles Leclerc, que tenía a casi 12” a Pérez como más inmediato perseguidor.

Esta vez el coche de seguridad fue virtual y pararon Alonso y Magnussen, pero Albon no. Cuando se retiró, un par de vueltas después, el orden era: Leclerc, Pérez, Russell, Hamilton, Norris, Ricciardo, Albon, Ocon, Stroll, Gasly, etc...

Alonso era décimo tercero y Magnussen décimo séptimo y último. Se esperaba remontasen con las medias, pero les duraron poco. A Alonso en realidad, nada, y a Magnussen poco más, acabando finalmente décimo cuarto por el décimo séptimo y último de Alonso. Sin ruedas y nada que perder, paró de nuevo y puso medias, quizá en un vano intento de hacer la vuelta rápida. No la conseguiría porque Leclerc también la quería y su Ferrari, con duras usadas, era mucho más veloz que el Alpine de Alonso con medias nuevas.



Lance Stroll fue el peor del fin de semana por actitud. En la imagen, "estrangulando" a Bottas.


La carrera no tuvo más cambios salvo que Stroll se hundió porque no le aguantaron las ruedas, a diferencia de Albon, que sí y, de no ser por la obligatoriedad de tener que parar, hubiera sido séptimo. Décimo al final, nada mal. Un carrerón, que diría nuestro querido Ángel Nieto. Por delante de él, por si había dudas: Leclerc, Pérez, Russell, Hamilton, Norris, Ricciardo, Ocon, Bottas y Gasly.

Finalizada la carrera daba pena escuchar a Alonso y Hamilton. El primero decía que, en otras circunstancias podría haber luchado por el podio, de nuevo sólo viendo lo que le convenía y sobreestimando sus prestaciones, mientras el segundo, Ham, lamentaba la “jugada”, según él, que le hizo su equipo que le impidió acabar tercero, cuando su equipo no le hizo nada malo. Fue el coche de seguridad el que lo perjudicó. Cosas que pasan. Desafortunadas declaraciones del tipo más laureado que se lamentaba de haber perdido un podio. Y eso cuando este lo recogía su compañero que, curiosamente, obtenía el segundo. Primero “real”, ya que el de Spa 2021 fue una pantomima.



Al igual que Fernando, Hamilton hubiera estado mejor callado este fin de semana.


Para finalizar, sin darle más vueltas, debo decir me gusta el nuevo director de carrera y sus directrices, sobre todo esa que “impide” a los pilotos arrinconar a otro para adelantar o evitar serlo. Es como debe ser, así se debe actuar, como si en lugar de escapatoria hubiera un muro. Por eso mismo me pareció mal no sancionasen a Stroll, que sacó de pista a Bottas y, en menor medida, a Magnussen con Alonso. Si bien la primera es injustificable, la segunda tenía un pase.

Y de aquí en quince días, al circuito Enzo y Dino Ferrari de Imola, donde la Scuderia llega con todo merecimiento con vitola de favorita.