lunes, 27 de febrero de 2017

Filming days

Stupid days


Los “filming days” o días de rodaje, provienen del GP de Brasil de 2004 cuando todos los equipos de F1, sin excepción y sin pensar en las consecuencias, se confabularon contra Ferrari – y por el bien de la F1 ¡!- con el único objetivo de limitar el uso de la pista de Fiorano a la Scuderia. El objetivo era cortar las alas a una Ferrari dominante impidiéndole probar a su aire -cosa que hacían todos- pero que Ferrari podía hacer de manera más cómoda al tener un circuito en sus instalaciones.
El hecho de que esa pista datase de 1972 o que hubiera equipos -como Williams- que hacían más kilómetros de pruebas no lo tuvieron en cuenta.
El acuerdo al no ser firmado por Ferrari no tuvo validez por el pacto de la concordia, que exigía unanimidad de los equipos para tales cambios, pero el resto de equipos quiso “cumplirlo” para hacer fuerza.
BAR, uno de los firmantes, buscó en la letra pequeña de ese supuesto acuerdo entre caballeros para burlarlo...
Finalmente Ferrari fue cediendo, y de la limitación de test, se pasó a su prohibición, con apenas unos pocos días marcados en el calendario para ello.
No hace falta decir que la falta de pruebas de los coches se ha compensado de mala manera con los simuladores. Al final, por mucho simulador que tengas, no hay nada como poner el coche en pista, y el no poder hacerlo ha perjudicado mucho a los equipos en primera instancia y a Pirelli en segunda.
No hay más que ver como Mercedes se saltó la prohibición en 2013 -y se saldó sólo con una ligera multa- porque tenían que encontrar soluciones sus problemas de neumáticos como fuera, saltándose la legalidad sí era preciso. Cosa que hicieron.
O como en Mclaren se quejaban de no poder probar el coche en pista en 2015, lo que les impedía un correcto desarrollo. Eso pasa por firmar chorradas, que luego se vuelven en tu contra.
Entre eso, y que las ideas estúpidas suelen cuajar, tenemos a la F1 como único deporte -creo que las motos se han sumado hace poco- que tiene prohibido entrenar.



El nuevo Ferrari SF70H rodando tras un modelo de calle en un día de rodaje. Que desperdicio, que idiotez.



De ahí que se hagan inventos como los “filming days” cuyo único fin es rodar el coche, pero rodar de andar, no de filmar, para ver si todo está correcto.
Las imágenes rodadas no valen en realidad para nada, salvo para verlas en youtube, mientras que el coche puede hacer un máximo de 100km a bajo ritmo, que al menos vale para detectar pequeños problemas y poder solucionarlos de cara a los test “de verdad” evitando valiosas pérdidas de tiempo.
Que se dejen de imbecilidades y dejen de una puta vez probar a todo Dios. ¡Test libres ya!
Con eso además gana el público, que tiene más oportunidades de ver a los coches en acción.
El simulador nunca podrá igualar un coche en pista, y si a eso le añadimos que los simuladores sólo valen como elemento de pruebas científico -como poner un motor en el banco- queda claro que no son el sustituto de las pruebas, sino un complemento más.
Que prefieren, ¿ver a los coches en pista o que se ensaye a base de simuladores en fábrica?
Ya sé la respuesta. Y que nadie se engañe, el que tenga más medios siempre va a salir beneficiado, así no busquen formas artificiales de cortarle las alas a un equipo.
Sin duda que a Ferrari no le ha venido bien esta estúpida norma, pero a los demás tampoco, ya que el hecho de prohibir las pruebas en pista no favorece a los pequeños, puesto que tienen que recurrir a caros y sofisticados simuladores que, o bien no están a su alcance, o los que tienen son peores que los de los equipos grandes. En cambio, las pistas son iguales para todos. Otra cosa es que puedan probar más o menos, pero eso es cuestión de pasta. Y volvemos a lo de siempre.

En resumen, que limitar las pruebas no redunda en una mejor competición ni en más oportunidades para los menos pudientes. La cosa queda exactamente igual sólo que con una estúpida limitación más.

domingo, 19 de febrero de 2017

Jim Clark

                    ¿Y si no se hubiese matado?







Antes de nada, recordar quien era Jim Clark, que para muchos está olvidado porque “sólo” obtuvo dos títulos.
Jim Clark era el mejor en su época, y su muerte en una intrascendente carrera de Fórmula de 2 en Hockenheim en 1968 conmocionó al mundo del automóvil en unos años en los que la muerte era algo habitual en las carreras del motor. Pero que se matase un ídolo, alguien que todos consideraban inmortal, eso era otro cantar.
Clark, conviene recordar que perdió dos títulos en la última carrera, los de 1962 y 1964 cuando lideraba por problemas mecánicos, con lo que podría tener cuatro entorchados en lugar de dos y, de no haberse matado, hubiera superado a Fangio.
Aunque Clark no tiene unas cifras relativas de victorias (tantas carreras-tantas victorias) tan impresionantes como el As argentino, tiene las terceras mejores de la historia, tras el mencionado Fangio y el olvidado Alberto Ascari. Y es que Ascari era el piloto al que más temía Fangio y que, de no haberse matado, cualquiera sabe lo que habría logrado. Como fuere, era un piloto al que Fangio consideraba su igual.
El caso es que Clark tuvo durante muchos años el récord de poles absolutas hasta que Senna se lo arrebató 21 años después, en el GP de EEUU (Phoenix) de 1989. Así todo Clark tiene un porcentaje de efectividad de cara a la pole superior con un 45,83% por un 40,37% del brasileño.
Saber lo que hubiera sido de Clark en caso de no verse truncada su vida siempre permanecerá al terreno de la fantasía, pero al igual que Ayrton, es relativamente fácil imaginarlo.
Lo mismo que era “evidente” que Senna iba a estar en Williams hasta 1998 y que luego volvería a “casa” (Mclaren), es fácil suponer que Clark haría toda su carrera en Lotus. Aunque podría ser todo lo contrario.



La carrera de Clark va unida a Lotus, pero no sólo en F1. En la foto su victoria en las 500 de Indianápolis de 1965.




Partiendo de esa premisa, y retirándolo en 1974 a los 38 años, yo le estimo campeón en 1968, 70 y 73, logrando en esos años 31 victorias, 35 poles y 26 vueltas rápidas repartidas así:

                         Victorias       Poles         Vueltas rápidas

1968                       5                6                      6

1969                       3                6                      3

1970                       7                5                      2

1971                       1                2                      1

1972                       6                5                      3

1973                       6                9                      8

1974                       3                2                      3

Todo eso le otorgaría 5 títulos, 56 victorias, 68 poles (que todavía serían récord) y 54 vueltas rápidas.




Charlando con Dan Gurney en 1964, el piloto al que más temía Clark.

lunes, 13 de febrero de 2017

F1 2017

Encrucijada


Cíclico o círculo vicioso son títulos que también pueden valer de cara a lo que nos espera en 2017 el mundial de F1, es decir, más de lo mismo.



Porque la F1 se enfrenta a lo de siempre, a unos organizadores que quieren igualdad, y a unos equipos que quieren ganar con la mayor facilidad posible, para lo cual -los que pueden- no escatiman en medios
Las nuevas reglas van a funcionar a la perfección logrando el objetivo que tenían previsto. Y ese objetivo es, exclusivamente, hacer F1s más físicos, más veloces, y punto.
Los organizadores quieren un campeonato disputado, los equipos ganar, y los aficionados ambas cosas.
Es decir, organizadores y promotores quieren espectáculo, que es lo que vende, carreras bonitas y eso; sin embargo los equipos lo que quieren es ganar, pasando el espectáculo a un segundo plano, y por último, no nos llevemos a engaño, los aficionados quieren carreras abiertas y disputadas sí, siempre y cuando el que no arrase sea su equipo-piloto predilecto. Todos queremos, al menos un año, en el que nuestro favorito se paseé, no lo neguemos. Por eso, y por la esperanza de que el nuestro gane “alguna vez” es por lo que nos mantenemos fieles año tras año a una F1 “procesional”. Una F1 que desde siempre ha tenido equipos que dominaban con autoridad. La igualdad no ha sido nunca lo preponderante, y sólo en los 70 y 80, con los costos contenidos, el Cosworth DFV y muchos nuevos equipos talentosos, se vio una F1 ajustada. El resto de años, na de na. Dominaban unos u otros, y cuando eran dos equipos quienes se disputaban el título, ya podíamos darnos con un canto en los dientes.






Esto es así porque la F1 es un deporte -como debe ser por otra parte- de méritos, que premia al mejor conjunto coche-piloto, y cuyo reglamento jamás ha buscado igualar artificialmente las prestaciones, ya sea lastrando a los ganadores, con parrillas invertidas o lo que cuadre. Por tanto, el que espere igualdad, que espere. La igualdad no la logra ningún reglamento convencional -y justo- sino el que los equipos hagan un trabajo similar, sin que uno destaque del resto. Por tanto, en 2017 habrá igualdad si hay varios equipos que logran un coche capaz de ganar carreras. Y eso no depende del organismo rector, y bajo mi punto de vista, no debería depender de él. No se deben buscar fórmulas artificiales de igualdad.
A este respecto decir que querer establecer un límite presupuestario es una memez, lo mismo que culpar a los motores del mal. Ahora muchos críticos dicen que los motores actuales son muy caros. Y sí, lo son, como lo es todo lo nuevo. Hemos pasado de unos de 5 millones de euros anuales a otros de más de 20. Pero esa cuenta no es justa. En primer lugar porque los motores de antes, los V8 2,4 litros aspirados, estaban “congelados” con lo cual poco se podía hacer y era lógico que cada vez fueran más baratos, en tanto que los nuevos 1,6 turbo híbridos, a parte de ser más complejos, son nuevos, y por tanto, más caros, al desarrollarlos partiendo de la nada. Que nadie piense que volver a los atmosféricos va a reducir en cuatro veces la factura de los motores, ya que estos, al tener que desarrollase partiendo casi de cero, van a costar mucho más de los 5 millones de antes. Serían más baratos que los actuales, sin duda, pero no tanto como creen. Y eso sin disponer de la tecnología híbrida, en cuyo caso, casi costarían lo mismo al final, aunque inicialmente más. De modo que culpar a los motores de el exceso de gasto, es injusto. Vale que para un equipo pequeño o medio ese aumento es una faena, pero para uno grande, que se gasta más de 400 millones de euros, 15 millones más no son nada.



Se puede -y debe- mejorar el tema de los motores, pero no culparlos de los males de la F1.



Por otro lado da verdadero asco, como por un lado se llama a la F1 deporte del motor, y sin embargo molesta que un equipo gane gracias a este. Por lo visto fastidia que Mercedes gane por motor -independiente de que su coche es fabuloso en todos los aspectos y que hay otros monoplazas con ese propulsor- pero sin embargo cuando ganaba Red Bull, todo muy bien porque ganaba el que “mejor coche hacía” ya que los motores eran casi iguales todos. Muy bonito, ¿no? Podemos ganar por hacer un chasis mejor, pero si lo que hacemos es un mejor motor nos parece mal. Estúpidos.
¿Que esperar este año? No me hace falta ver los coches ni tampoco ver los tiempos de los entrenamientos invernales, ya que estos a veces lo significan todo, y otras veces nada. Lo mismo que los comentarios de periodistas y expertos, que lo mismo aciertan de pleno que no dan pie con bola.
Ante este panorama poco puedo aportar, aunque si creo tener algo que decir, lo haré en su momento. Por ahora sólo decir más o menos lo que todo el mundo: que Mercedes es el máximo favorito, Red Bull será su principal “outsider”, Ferrari es una incógnita capaz de lo mejor y lo peor, toda vez que Mclaren seguirá progresando pero , como ha dicho su nuevo jefe, Zak Brown: “no habrá victorias este año”
Del resto, más incógnitas todavía. El que haga un buen trabajo sobresaldrá, sobre todo al principio, pero difícilmente romperán el orden establecido. Orden establecido por el poderío económico.
Claro que nunca se sabe, y eso es bueno. Por mí, ojalá que los pequeños ganen carreras, pero la realidad es otra, y salvo excepciones como la de Toro Rosso en Italia 2008, el Jordan en 1999 o la del Ligier de Panis en Mónaco 1996 y pocas más, el pescado está vendido.
Respecto a los coches, este año serán lo “más”: “más largos, más anchos, más pesados, más potentes y con más apoyo y por tanto, más rápidos.
Evidentemente el ser más pesados no ayuda, pero esos 26 kilos de más no se van a notar. Los coches pasarán de 1,80 a 2,00 metros de ancho -el chasis de 1,40 a 1,60-, con el consiguiente aumento de estabilidad por la mayor anchura de vías. También serán más largos, con unos voladizos delantero y trasero mayores -la batalla permanece inalterada- que redundan en un mayor apoyo con menor resistencia por el efecto palanca. Los coches ya de por sí largos -más de 5 metros- rondarán los 5,5 a partir de ahora, lo que los convierte en “auténticas” limusinas.



Los F1 serán más potentes -evolución a parte- porque se les dejará ser más glotones.



Al permitir 5kg más de gasolina, o sea 7,5 litros -que manía de complicarlo todo, será que los que redactan las normas son ingleses, y como no pueden poner su arcaico sistema de medida y tienen que joderse con el sistema métrico decimal, la lían todo lo que pueden y dicen kilos lo que todo el mundo mide por litros- más un flujo un pelo mayor de combustible y que se deja evolucionar libremente, la potencia aumentará. Claro que no conviene emocionarse con lo de evolucionar libremente, porque con cuatro motores al año, muchas modificaciones no pueden hacerse. Pero mejor eso que lo anterior, los tokens, y no digamos ya que la congelación.
Si a eso le añadimos neumáticos más anchos y menos restricciones a la aerodinámica, que anuncia ganancias de apoyo del 30%, eso da lugar a coches entre 4 y 6 segundos más rápidos que los actuales que, aunque parezca una barbaridad, no lo es en absoluto. No hay más que ver como los GP2 apenas eran más lentos -siendo infinitamente más baratos- y que los récords de las pistas datan de hace más de 10 años, algunos muy cerca de 15, lo cual es triste.
Este año caerán todos los récords absolutos de las pistas en calificación, aunque habrá que ver si eso es extensible a las vueltas rápidas y promedios de las carreras, porque hay que recordar que antes se hacía la estupidez -entre otras- de calificar con gasolina de carrera, lo cual hacía que las diferencias de tiempo entre la vuelta rápida y la pole oscilasen entre 1 y 2 segundos, mientras que en la actualidad ese margen está entre 4 y 6, a lo que contribuye también la ausencia de repostages.
Finalizar con Mclaren, que tantos titulares lleva dando desde que se asoció con Honda. En este caso por el cambio de dueño. No sé hasta que punto Zak Brown hace bien en borrar el legado de Dennis, que tanto hizo por el equipo, aunque es normal que quiera imponer su modo de trabajo, no veo tan bien el cargarse la mítica denominación Mp4.






Lo mismo para el color del coche, pero en este caso, aunque Dennis se ha mostrado partidario del negro, lo cierto es que el equipo nunca ha tenido un color fijo.
Respecto a la nueva denominación: “MCL 32” creo que es un error. De romper, rompe bien, ya que el 32 sigue la numeración Mp4 y está mal porque este no va a ser el Mclaren de F1 número 32, sino el 61, de modo que o MCL 1 o MCL 61, pero no MCL 32. O se hace bien, o no se hace.

Por cierto, si se hubiera querido retomar la nomenclatura original, tocaría llamarlo “M31”.

viernes, 3 de febrero de 2017

Mauro Forghieri

                                Días de furia









Iba a poner hombre orquesta por eso de que tocaba todas las áreas, pero al ver que ya se habían referido a él de esa forma, escojo esta otra.
Mauro Forghieri, Módena, 13 de enero de 1935, es un gran desconocido en el mundo del motor. Sí, vale, hay quien lo conoce, pero está eclipsado entre el aficionado medio por los geniales Chapman, Murray, Barnard y Newey; como si no hubiera otros.
En España es conocido por los neoaficionados por “culpar” a Alonso del fracaso de Ferrari, lo que no fue cierto del todo. Era un titular sensacionalista sacando de contexto el argumento del genial diseñador italiano que dijo: “Alonso es un gran piloto, pero no es un gran probador. Si durante tres o cuatro temporadas el coche tiene los mismos problemas, eso significa que no lo están desarrollando en la buena dirección y eso es culpa del piloto”
Se puede estar o no de acuerdo con estas declaraciones (yo no lo estoy, o no del todo) pero de ahí a decir que culpaba solo a Alonso del fracaso de Ferrari, media un abismo.
Mauro Forghieri, licenciado en la universidad de Bolonia, se hizo cargo de la Scuderia a los 27 años cuando a finales de 1961 Enzo Ferrari despidió a su cúpula directiva y de ingenieros. Se fueron a la calle hombres del calibre de Carlo Chiti o Giotto Bizzarrini, y Forghieri tomó las riendas.
Durante su estancia en Ferrari se enfrentó -y ganó- a visionarios como Chapman y a genios como Murray, pero mientras estos se limitaban al chasis y a poco más que la F1, Forghieri acaparaba todas las áreas del coche: motor, chasis, cambio y aerodinámica, compitiendo en F1, Sports, GTs, Montaña y hasta en la Can-Am. Y además colaboraba en los coches de calle.



Su obra maestra: el Ferrari 312T.



Evidentemente no estaba solo, y no lo hacía-diseñaba- él todo, ni tampoco todas las ideas partían de él, pero sin duda era un genio.
¿Se imaginan al cacareado -y sobrestimado- Newey a este nivel? No, ¿verdad? Newey “sólo” hace chasis, centrándose en la aerodinámica, mientras que Forghieri estaba en todo.
Claro que ahora la cosa se ha especializado tanto que se hace imposible ver a un “ingeniero total” no ya en la F1, sino en ningún lado.
Forghieri fue el último de su estirpe, un genio que lo abarcaba todo como otros hicieron antes, como el genial Doctor Porsche o nuestro no menos genial, Wifredo Ricart.
Durante su estancia en Ferrari, de 1961 a 1986, diseñó muchos modelos míticos de la firma del Cavallino Rampante, como el legendario Ferrari 330P4, uno de los Ferrari más deseados de todos los tiempos, o la saga de los míticos Ferrari 312, tanto de F1 como de Sports.
De los Sports destaca el 312PB, equipado con su glorioso 12 “boxer” del cual hablaré más adelante.
En F1 su obra maestra fue el 312T, que derivaba del 312B3 Spazzaneve, un proyecto en principio cancelado pero que volvió por sus fueros luego de un año desastroso -1973- en el que Forghieri fue relevado temporalmente de su cargo. Y de esa saga salieron varios modelos que obtuvieron muchas victorias y títulos entre 1975 y 1979, 7 en total (4 de marcas y 3 de pilotos entre los 312T, T2 y T4). Eso sin contar con el motor, el 12 cilindros “boxer”, plano en realidad, toda una joya de la mecánica. Tanto es así, que no sólo fue el mejor motor de F1 durante muchos años, sino que el propio Michael Schumacher quiso probarlo y tras hacerlo declaró: “Hubiera sido muy bonito ser campeón con este motor”



Su motor más emblemático, el 12 "boxer" el primer motor de F1 que superó los 500CV.



Ya antes, en 1968 Forghieri había instalado el primer alerón sobre un F1, en el GP de Bélgica, y también puso el primer alerón móvil con un sistema hidráulico que funcionaba en conjunto con el pedal del acelerador, el DRS de antes. El alerón móvil fue abandonado por problemas con el sistema hidráulico, aunque según otras fuentes dicen que fue prohibido.
También, en 1978, realizó pruebas con un cambio semiautomático, que al final no cuajó, pero que once años después fue por fin adaptado por Barnard. Y no hace falta decir que ese es el cambio que tienen en la actualidad todos los monoplazas y coches de altas prestaciones, mandando al olvido -y eso es una pena- al cambio manual.
Durante esos años luchó de tú a tú contra Chapman, Barnard y Murray y los ganó. Los ganó sin hacer trampa -¿te enteras Murray y cía.?- haciéndolo todo y luchando en más frentes.
Cuando abandonó Ferrari -vaya eufemismo- diseño el motor V12 de F1 para Lamborghini y más adelante, el propio Lamborghini de F1 -enterito- el T 291 de 1991. El coche resultó ser un fracaso, pero conviene no olvidar los pocos medios del equipo. Por otra parte, Mclaren probó su 12 cilindros para un posible uso de cara a 1993, y aunque Senna se mostró encantado con el propulsor, los de Woking finalmente se decantaron por el más convencional V8 de Ford.
Dejó la competición y trabaja por libre. Uno de los proyectos que llevó a cabo fue hacer circular al Ferrari Pinin, coche de salón, primer y único Ferrari de cuatro puertas, que no era operativo. Con éxito. Monta su mítico 12 “boxer”.



El único Ferrari de cuatro puertas, el Pinin, rueda por fin gracias, entre otros, a Forghieri.



Al hablar de los logros de los grandes diseñadores de la historia de la F1 siempre salen a relucir Chapman, Murray, Barnard y Newey. Luego, en menor medida, se mencionan a otros, como Jano, Chitti, Head, el propio Forghieri, etc...
Me da la risa ver como se ningunea a tan genial diseñador, diseñador de todo y para todo, capaz de ganarles a sus coetáneos en todas las áreas en determinados momentos y al que apenas se recuerda.
Tanto Newey y tanta tontería a día de hoy, y con otros antaño. Como si sólo fueran ellos los capaces de llevar adelante un proyecto con éxito.
Y para quienes digan que Forghieri tenía muchos diseñadores capaces a su alrededor, y que no todo era cosa suya, decirles que tienen razón, que así era, y que eso es aplicable también, a los otros diseñadores. Aunque en esos casos, en menor medida. En menor medida porque su dedicación era más exclusiva, no hacían motores, ni cambio, ni otros coches de carreras, etc...
Por tanto, para mí Forghieri esta por encima de esos grandes diseñadores. Tal vez no llegó tan lejos como ellos en muchos aspectos, pero sin embargo en otros sí. Su Ferrari 312T fue uno de los mejores F1 de mediados de los 70  y el motor que lo equipaba, uno de los mejores de todos los tiempos. Por mucho menos, otros son más recordados.

Grazie Mauro.



El Ferrari 312 de 1968 con el alerón móvil, el primero de la historia. En la foto Derek Bell en Monza.

miércoles, 1 de febrero de 2017

El fin de las carreras

     Libertad total








Como ya anuncié el pasado mes de julio, es decir, hace medio año, me estaba replanteando el seguir o no con las crónicas de las carreras.
Eso dio lugar a una cierta confusión para algunas personas que confundieron eso con cancelar el blog. De cancelarlo nada, este sigue, pero de otra manera.
El blog nació como continuación de los artículos de carreras de F1 que yo publicaba para la revista Mil Lagos Racing, en Mayo de 2015, y continué en esa línea y además publiqué, con efecto retroactivo -lo permite el blog- las crónicas que hice anteriormente.
Pero además de publicar crónicas de las carreras, publicaba otro tipo de cosas de F1, las que a mi me daba la gana.
Hacer las crónicas de las carreras me lleva más de tres horas, dependiendo de lo inspirado que esté, ya que escribir algo medianamente comprensible me cuesta un montón, y algo tan aparentemente fácil como publicarlo -poner las fotos y demás- a veces se alarga hasta una hora, lo cual dejaba el tiempo total en cuatro horas.
Los artículos cortos menos tiempo, claro, pero los largos hasta una jornada laboral. El de la temporada 83 me llevó, entre escribirlo, buscar las fotos y demás, ocho horas.
En resumen, que hacer las crónicas de las carreras, sujetas a un tiempo -hay que hacerlas al acabar el GP, no semanas después- me supone una “obligación” que no me compensa.
Y no me compensa porque no las lee ni Dios. De eso la culpa es en buena parte, sino toda, mía por una mala promoción, pero cuando publicas una crónica en varios medios, que cuentan con miles de “supuestos” seguidores de F1, y el número de visitas -que te lean es otro cantar- no llega a las cien, es descorazonador. Eso sin contar que hay publicaciones -blogs y demás- que no aportan nada pero que sin embargo tienen un éxito infinitamente mayor.







Donde más seguidores encontré fue en la página Década 80-90 Racing, en las que sólo publicaba artículos relacionados con esos años. Los que más éxito tuvieron multiplicaron hasta por diez las visitas respecto de otros grupos. El dedicado al duelo Mansell-Piquet en Williams fue el mejor acogido. Lamentablemente, a los administradores de esa página les molestaba que publicase el blog ahí. Su explicación fue que se podían poner fotos con el texto que se quisiera, pero enlaces a blogs y demás no. En fin, que tontos hay en todas partes, porque sentido no tiene ninguno. Ni se lo pienso buscar, con su pan se lo coman.
De cualquier manera, el que más visitas tuvo, y de largo, no fue gracias a ellos. Fue el que dediqué a Michael Schumacher luego de dos años de su fatal accidente. Claro que lo publique en muchas páginas alemanas, lo que me hace suponer que se limitaron a “pinchar” el enlace y ver las fotos.
Por si a alguien le interesa, el artículo del que me siento más orgulloso -aparte del dedicado a mi madre- es el de Jean Alesi. Claro que el de la temporada 83 tampoco está mal.
En resumen y volviendo al tema, que estar un montón de tiempo dándole a la tecla para que a nadie le importe, no me merece la pena. Haría crónicas de las carreras si me pagasen, si las leyese mucha gente, o si disfrutara haciéndolas. Conque se diera una sola de estas premisas, seguiría, pero no es el caso. No se da ninguna, y lo siento por los que las leían, pero ya no habrá más. Al menos de momento, en el futuro quien sabe.
Claro que alguna que otra esporádica si puede salir de vez en cuando si me da “el punto”, pero nada más.






El motivo definitivo de esta cancelación es que, por motivos laborales, voy a disponer de muy poco tiempo, y prefiero ocuparlo en otras tareas.
Sin embargo, si disfruto escribiendo de F1, y es por eso que el blog sigue. Además, cerrarlo no tiene sentido.
De modo que no se van a librar de mí, porque voy a seguir escribiendo, pero escribiendo de lo que quiero como y cuando quiero -lo mismo publico 10 artículos en un mes que ninguno-, sin estar sujeto a nada -de ahí lo de libertad total-, cosa que no sucedía al tener que escribir las crónicas de las carreras que, aunque no tenía una fecha de entrega, estaba claro que había que hacerlas, como mínimo, antes de la siguiente cita.
De modo que pido disculpas a mis escasos, pero fieles y apreciados, lectores, entre los que se encuentran: Carlos Eymann, Mariana Silva, Juan Arias, Nacho Pérez, Eduardo Sánchez, Tomas Ruzicka, Giafranco Papini, Manu Carballo y unos cuantos más a los que pido disculpas por no haber citado, ya sea por desconocimiento u omisión.


Como dato final, decir que esta crónica, esta aclaración más bien, me ha llevado un pelín más de una hora. Y ya ven que no es gran cosa. De modo que imaginen las de los GGPP a poco que estas se me compliquen un poco. Imagino que entenderán mi decisión.