lunes, 17 de agosto de 2020

GP de España 2020

                     El GP que sobra 








No es que sobre el GP de España, faltaría más, es que sobra hacerlo en esta parte de nuestro territorio y en este circuito. Lo primero es debido a la clase independentista catalana que, por puro negocio y falta de escrúpulos, falta a la realidad reivindicando una nacionalidad que jamás han tenido, ya que Cataluña siempre ha sido parte de España, y ya estoy harto de ver dos banderas y escuchar dos himnos que, paletada aparte, es un insulto a la nación española que tanto amo, pese a sus múltiples defectos. Lo segundo es porque Montmeló es un gran circuito... para motos, pero para F1 es un bodrio. De no ser por el DRS y, sobre todo, porque Pirelli hace -aposta- neumáticos poco consistentes, estas carreras serían una mera procesión -a toda hostia eso sí- y que, en caso de invertir la parrilla, el peor coche habría ganado más de una vez. Bonito en dicho caso, pero como no es así... pues hala, con la música a otra parte. No digo ir al Jarama, el mejor trazado que tenemos, ni retornar al excelente trazado urbano de Montjuic -menos posible todavía- pero Jerez y Motorland son dos ubicaciones mejores que el “Circuit”. Al menos este año el ridículo fue menor. Algo es algo, pero no es suficiente. 



Pérez regresó, pero no pudo con Stroll.



La carrera en sí, poco que comentar. Lo primero alegrarse del retorno de Checo Pérez, repuesto ya del maldito coronavirus, y poco más. Hamilton ganó como si nada pese a que Red Bull estuvo más cerca en calificación. Pero el Mercedes no dio opción, conservando las ruedas mejor que su, digamos, rival. Los compuestos duros de Pirelli ayudaron, quizá de haber estado con los de Silverstone y con esas presiones tan altas, habría tenido Max opción, pero el caso es que hubo lo que hubo y Lewis se paseó. Bottas la pifió en la arrancada y una vez se puso tercero tras superar a Stroll, nada pudo hacer frente a un Verstappen que está poniendo al Red Bull a un nivel que no tiene. Si a veces Lewis suda contra Bottas, ¿que haría frente a Verstappen? 
Stroll, a dos paradas, fue cuarto por delante de su compañero Pérez, que sólo realizó una y que cedió a causa de una penalización de 5” por no respetar las banderas azules. De dicha penalización se podría haber aprovechado Carlos Sainz, sexto, pero su equipo se durmió dos veces en boxes, parándole una vuelta después de lo debido en cada parada. Ahí se les esfumó el quinto. Vettel fue septimo, nada mal para el Ferrari de este año, gracias a una táctica arriesgada a una parada aguantando 36 vueltas con neumáticos blandos. Albon fue octavo por delante de su “inseparable” Gasly y Norris décimo. A destacar que el único abandono fue el de Leclerc. Que Ferrari está en crisis no hay que dudarlo. Menudo bajón. ¿Solo por el motor? Ni idea. 



Sainz se libró del mal fario para ser un brillante sexto.



Destacar, negativamente, a Grosjean, que casi provoca un accidente con Kimi por pura negligencia suya. Y como no hubo toque, no hubo sanción. Luego, cuando pase algo, que nadie se lleve las manos a la cabeza. Hay actitudes peligrosas que deben ser cortadas de raíz y hay pilotos más peligrosos que otros, y todos sabemos quienes son. A eso hay que poner coto, pero estamos a las tonterías que estamos. Y así nos va. 
La F1 vuelve dentro de quince días en Bélgica, uno de los mejores escenarios. Deseo la carrera esté a la altura de Spa, pero quizá es demasiado pedir...¿o no? Tal vez haya que bailar la danza de la lluvia. Eso, o sobornar a Pirelli. Saludos.

lunes, 10 de agosto de 2020

GP 70 aniversario (Silverstone bis) 2020

 



             Mad Max, furia en la carretera






¿Quién iba a decir que veríamos un Gran Premio tan distinto en la misma pista apenas una semana después? Nadie. A ello contribuyó Pirelli con unos compuestos más blandos y, sobre todo y para curarse en salud, con unas presiones más altas. A lo que hay que añadir un Red Bull que cuida mejor los neumáticos que el Mercedes y al excelente pilotaje de Mad Max.

La alta degradación mostró uno de los pocos puntos flacos del superpoderoso W11, lo que abre una posible ventana a quebrar su dominio. Aunque estos aprenden rápido y quizá nos les pase de nuevo. Y sin necesidad de un test ilegal como el de 2013.

Hablando de ilegalidades, la de Racing Point con sus tomas de aire de los frenos traseros, saldada -de momento- con una multa de 400.000$ y la pérdida de la mitad de sus puntos en el campeonato de constructores, librándose los pilotos. Muchos se quejan de lo vacuo de esta sanción, pero visto los precedentes, como el de Mercedes antes citado en 2013, o lo de Mclaren en 2007, a mí no me sorprende nada. De hecho, lo otro me pareció más escandaloso. Otra cosa es ver si el Racing Point es o no un W10, cosa que parece ser y que no creo sea nada difícil de comprobar. Pero parece que no se quiere hacer, dando lugar a paripés como este. Lo bueno de su no exclusión fue ver de nuevo a Niko Hulkenberg, esta vez mejor adaptado y dando muestras de su talento, toda vez Checo Pérez no pudo retornar a pista pese a estar bien, ya que siguió dando positivo en coronavirus.




Hulkenberg brilló, pero su ansiado podio no estuvo nunca a su alcance.

















La calificación volvió a ver el duelo de los Mercedes intratables, “intosibles”, siendo esta vez Bottas el más rápido. Ambos hicieron su vuelta rápida con medios -los blandos de la semana pasada- en una calificación con girigay con los neumáticos, destacando Verstappen que pasó a Q3 con el duro. Fue cuarto a un segundo, como la semana pasada. Se intercaló entre él y los Mercedes el genial Hulkenberg, el único que quedó a menos de 1”. Ricciardo fue un sorprendente quinto, por delante de Stroll, Gasly -muy bien-, Leclerc, Albon y Norris. Vettel, de nuevo fuera del corte, y los dos Alfa cerrando parrilla con Kimi, otra vez, último. Y antes de cerrar la calificación, destacar de nuevo a Russell, que pasó a Q2 y fue décimo quinto. Bravo.

Antes del inicio de la carrera, la pantomima del racismo. Miren, sin enrollarme demasiado ni nada por el estilo, decir que la F1 no es el sitio para estas cosas. Sin duda prefiero la época de Bernie en la que por no permitir, no se permitían ni siquiera manifestaciones relacionadas con el mundo del automóvil. No me gustó no dejaran subir a Vettel con una bandera de Ferrari en Monza 2015 y mucho menos que no dejaran hacer un minuto de silencio por María de Villota en Japón 2013, pero esto de manifestarse por todo -en realidad por lo progre- me parece estúpido. Y más hacer a los pilotos dan un discurso de moralina. Puedo aceptar que en cada GP haya un gesto por algo -aunque yo no lo haría-, como por ejemplo un minuto de silencio por lo de Beirut, pero por quinta cita seguir con la misma cantinela me parece de imbéciles. Luego quitan, por la misma ideología progre, a las chicas de las parrillas, pero siguen yendo a correr a Abu Dabi. Su típica doble moral.

Retornado a lo mollar, la carrera, esta destacó por la degradación y por la gran demostración de dos jóvenes talentos: Max Verstappen y Charles Leclerc, que sacaron de sus monturas más de lo que estas dan. Volviendo a los hombres de cabeza, los Mercedes van como tiros, los dos, pero el Red Bull sólo anda si lo pilota Verstappen. Me recuerda a cuando en 1998 los Mclaren eran (+ -) tan superiores como Mercedes hoy y sólo Schumacher con el Ferrari podía acosarlos. Y es que Hamilton no domina a Bottas ni la mitad de lo que lo hace Max con Albon. Si no está él, el Red Bull no sería nada y Leclerc sería el primero de los demás. Pero a años luz. Y hablando de Leclerc: estuvo tan genial que en un momento dado iba tercero acercándose a los líderes marcando vuelta rápida. A-CO-JO-NAN-TE.




A Ferrari no se le suelen dar bien los aniversarios, pero Leclerc volvió a mostrar su clase.




El inicio de carrera vio a los Mercedes despegarse como si nada. Todo parecía indicar un dominio como el de la semana anterior, pero la degradación y, sobre todo, Verstappen, lo iban a impedir. El Red Bull no castigaba casi nada las ruedas y Max conducía como los ángeles, toda vez que los Mercedes sufrían. Así las cosas se planteó una lucha táctica entre los dos mejores equipos en este aspecto: Red Bull y Mercedes. Estos últimos, como en Italia el año pasado, decidieron dividir la táctica, dando la aparente mejor a Bottas. Este paró antes para hacer un “undercut” a Max, cosa que no logró porque en Red Bull estuvieron muy vivos y pararon a la vez, mientras Hamilton se mantuvo en pista con las ruedas destrozadas -de aspecto- pero no tanto de agarre, manteniendo un ritmo muy bueno. De ese modo paró diez vueltas después y pudo, en su sprint final, desbordar a Bottas de la segunda posición, cosa que, a igualdad de táctica, no habría logrado. A destacar que la primera parada de Verstappen fue un poco lenta -para Red Bull- y salió justo por detrás de Bottas, pero en unas pocas curvas se lo ventiló sin miramientos de forma implacable.

Fuera de las plazas de honor, pero como si lo hubiera estado, acabó Leclerc, con una parada -como Ocon y Kimi-, estando unas cuantos escalones por encima del nivel de su coche.

Albon fue quinto tras parar por primera vez en la vuelta siete y realizar toda una carrera al ataque en tráfico, superando a poco del final a Stroll, que fue sexto por delante de un Hulkenberg que siempre rodó por delante de su compañero pero al que, incomprensiblemente, hicieron parar por tercera vez a ocho vueltas del final.




Hamilton sudó -y se la jugó- para batir a Bottas



Octavo fue Ocon, muy brillante a una sola parada -por tres de su compañero Ricciardo-, precediendo a Norris y a Kvyat que, a la chita callando, acabó superando a Gasly. Vettel fue duodécimo, lastrado por otro error en la primera vuelta -y ya lleva unos cuantos el hombre- con Sainz justo por detrás tras pifiarla, por tercera vez este año, sus mecánicos en boxes. Carlos podría estar con más puntos que Norris, pero es que toda la mala fortuna de Mclaren se ha centrado en él. Cosas de la vida.

Kimi Raikkönen, al que no le importan las estadísticas, fue décimo quinto superando el número de vueltas disputadas en F1 con 16845, por las 16825 de Schumi. Otro récord que Schumi pierde. Y otro que perderá: el de podios. Hamilton ya lo igualó con 155.

Y así no vamos hasta dentro de siete días en España, donde el ridículo de la F1 y, sobre todo, el de mí país, puede llegar a niveles místicos, porque a esta MIERDA de nacionalistas catalinos les dejan hacer lo que les da la puta gana. En fin, que asco.

martes, 4 de agosto de 2020

GP de Inglaterra 2020




                             Hamilton aburre








Y no sólo por su dominio, nada nuevo en la F1 -aunque no tan largo-, sino y sobretodo, por su pesadez con los mensajitos contra el racismo. Que ya le vale la tontería a este giliprogre, vamos. Que Mercedes le dore la píldora y pinte sus coches de negro, vale, es cosa suya, pero que le baile el agua la F1 no, de eso nada. A ver, mameluco, aunque la intención es buena, estás equivocando el mensaje, el momento y el lugar. Con tus acusaciones das la impresión de ser tú el racista. ¿Por que cojones ha de arrodillarse nadie? Primero mira lo que pasa en el mundo y luego, si quieres, el pasado de tú país, el más racista de todos, y luego hablas. Hablas sí, pero fuera de un Gran Premio de F1.
Con Bernie Ecclestone semejante tontería no tendría cabida, pero con estos acomplejados politicamente correctos, todo vale. Empezaron por quitar a las chicas y ahora están salidos de tiesto con esto del racismo. En fin, vayamos a lo que es la F1 a pesar de semejantes gilipollas.
El GP empezó con la triste noticia del positivo por coronavirus de Checo Pérez, que se perdió el GP -y alguno más se perderá- y al que todos deseamos lo mejor. Parece que está bien, lo cual anima. Su sustituto fue Niko Hulkenberg, que no pudo en calificación con Stroll y, en carrera, un problema en su unidad de potencia le impidió salir. De haber muletos, esto no habría sucedido, pero parece no importar a nadie, hasta que le pase a un aspirante al título al final y entonces escarmentaremos. Al margen de la falta de adaptación de Niko, no hay que menospreciar al canadiense Stroll, que cada día pilota mejor.
Los Mercedes arrasaron en calificación con Verstappen tercero a 1” y Leclerc cuarto a 1”1. Por detrás: Norris, Stroll, Sainz, Ricciardo, Ocon, Vettel, etc...



Hulkenberg volvió, pero no brilló. Tiene siete días para resarcirse.



Como nota negativa, de nuevo los Alfa Romeo, que sólo pudieron superar a Grosjean y Latifi. Russel, por su parte, volvió a pasar a Q2 dando muestras de su gran clase. Una penalización por no respetar una bandera amarilla lo mandó al final de la parrilla, pero la demostración ya estaba hecha.
La carrera fue un peñazo en su práctica totalidad, a pesar de los coches de seguridad que no influyeron absolutamente nada, salvo permitir a Grosjean escalar de décimo cuarto a quinto. Poco a poco fue volviendo a su posición “natural”.
La emoción vino al final gracias a Pirelli, ya que sus ruedas delanteras izquierdas pincharon, como les pasó a los Ferrari en 2017. En esta ocasión pincharon los dos Mercedes y Sainz. Pero Hamilton tuvo doble fortuna, pinchó en la última vuelta y, gracias a que en Red Bull pararon a Verstappen en busca de la vuelta rápida, su ventaja era tal, que pudo cruzar victorioso la meta. Peor fortuna para Bottas y Sainz -autor de nuevo de una gran salida-, que perdieron la segunda y cuarta posición respectivamente, quedándose sin puntos.
Leclerc volvió al podio en una carrera en la que estuvo la mar de lejos de los tres “tenores”: Hamilton, Bottas y Verstappen, pero controlando por poco al resto, a diferencia de Vettel, que no se encuentra a gusto con su SF1000.
Ricciardo fue cuarto por delante de Norris, Ocon, Gasly -buena carrera- Albon, Stroll y el antes mencionado Vettel, cerrando así los pilotos con derecho a puntos. Y digo pilotos porque si digo hombres, me denuncian las -y los- feminazis. Hasta “pilotas” habrá que decir de seguir esto así, aunque no haya ninguna y el término no exista.



No arrodillarse es tan respetable, sino más, que hacerlo. Porque ya cansa la tontería.



Red Bull perdió la carrera al ir a buscar con Verstappen una vuelta rápida que ya tenían con Albon. Es fácil ahora decir que se equivocaron, pero nadie pensó en que Hamilton iba a correr la misma -mala- suerte que Bottas. También es verdad que con el precedente de 2017 podrían haberse quedado a esperar lo inesperado. Una pena por Max, que está siendo el único rival para un equipo, el Mercedes, superpoderoso. Al estilo de Berger con el Ferrari en 1988 frente a los Mclaren-Honda.
Antes de despedirme, mi aplauso a los pilotos que no se arrodillan y que no se doblegan a la dictadura de Hamilton, dictadura progre: Sainz, Verstappen, Leclerc, Giovinazzi, Raikkönen, Kvyat y Magnussen, este por primera vez.
En siete días más... o menos.