lunes, 26 de agosto de 2019

Los récords de Hamilton



                               ¿Es tan bueno?








Pues no. Así de claro y así de sencillo. Pero esa es mi opinión, otros opinarán otra cosa. Dicho lo cual, voy a explicar el por qué pienso que Hamilton, por muchos récords que tenga -y los que pueda llegar a tener-, no es tan bueno. Tan bueno como los que son, para mí, los mejores de la historia: Fangio, Clark, Senna y Schumacher.
En todo deporte del motor, y en la F1 más, el coche, la máquina, es lo preponderante, y es por ello que los resultados, aún mirándolos en porcentaje, no sólo en bruto, no necesariamente manifiestan el valor real del piloto. Y eso es válido para todas las épocas.
Muchos ningunean a Vettel y sus cuatro títulos en Red Bull, el mejor coche entonces, pero olvidan que Hamilton lleva desde 2014 con una máquina superior a la de aquel y que, a diferencia de este, no ha podido hacerse siempre con el título pese a los regalitos que le hizo la FIA en 2016 -Mónaco, México-, perdiendo ante Nico Rosberg.
Además, ha sido superado por su compañero de equipo en más ocasiones, como con Button en 2011. Un Button que en más de una ocasión lo ha dejado en evidencia. Y eso sin contar como Bottas, un piloto bueno pero nada más, ocasionalmente lo ha barrido, algo que con los anteriormente citados no ocurría ni en broma.



Ya quisiera Hamilton codearse con estos dos. El creerá que sí, pero no.



Algunos dicen que Schumacher ganaba por tener el mejor coche -como si Hamilton o Senna no lo hubieran tenido- y que el equipo lo apoyaba a muerte. Evidentemente olvidan dos cosas básicas, que Schumacher destruía a sus compañeros de equipo -Bottas con Schumi no se come ni los mocos-, de ahí el apoyo, y que bregó muchos años con el segundo mejor coche, de lo contrario lo jalonarían más títulos. Dicho esto, el Kaiser, al igual que Loeb en los rallyes, ha estado muchos años solo en el poder. La cuestión es si había menos nivel o si el suyo era demasiado alto. Quizá un poco de todo. Sin duda, sin la muerte de Senna, las cosas habrían sido muy distintas, al enfrentarse -y por tanto restarse triunfos- dos colosos. Eso le podría haber pasado a Fangio con Ascari, mientras que Clark, que podría tener tres títulos antes de su prematura muerte, se quedó en “apenas” dos.
Volviendo a Hamilton, lo mejor que ha hecho de entrada fue plantar cara en su primer año a Fernando Alonso, estando sublime. Pero ha tenido más años y se ha visto su verdadero nivel: altísimo, pero no como el “poker de ases” antes mencionado.



Mansell podría tener cuatro títulos, y  supera a Hamilton en espectacularidad y carisma por goleada.



Diría Hamilton es un grande como lo son Prost, Lauda y Stewart, más o menos, aunque a este último no sé si ponerle como repoker o de puente entre ambos niveles. Lo mismo que a Ascari.
Sea como sea, vemos que con la maquinaria que ha dispuesto Hamilton, Prost, por citar sólo a uno, habría tenido el mismo éxito. Y es que Alain, a nada que su suerte hubiese sido mejor, tendría siete títulos pese a haberse enfrentado a Senna, Piquet y Mansell. Este último, el León, que sí tenía el día podía aplastarlos a todos -lo que pasa es que no siempre lo tenía- también podría tener cuatro títulos si la fortuna le hubiese sonreído. El de 1987, como ya expliqué, sin su abandono al salírsele una rueda en Hungría, habría sido suyo pese a no disputar los dos últimos GGPP.
A Hamilton, un grandísimo piloto, le ha sonreído la suerte, y ha tenido -y tiene- “estrella”, nunca mejor dicho, y es por eso que tiene tanto éxito, pero de ahí a ponerlo en el Olimpo de los Dioses, como que no. Y es que si Hamilton habría mantenido su palabra de hacer toda su carrera en F1 con Mclaren, ahora mismo sólo tendría un título en su poder y nadie hablaría de él. Así son las cosas.



Si no abandona Hamilton Mclaren, ahora mismo sólo tendría un entorchado.




Si quieren saber lo que habrían logrado Clark Y Senna de no haberse encontrado con la muerte, miren los siguientes enlaces, un saludo.

http://elsofadelaf1.blogspot.com/2017/02/jim-clark.html
http://elsofadelaf1.blogspot.com/2016/12/y-si-senna-no-se-hubiese-matado.html

domingo, 18 de agosto de 2019

Didier Pironi: ¿Y si Prost no se le hubiera cruzado en su camino?




                                 5 años más








Bajo el diluvio de Hockenheim ´82, Didier Pironi saltó por los aires al colisionar contra el Renault de Prost cuando creyó que Derek Daly, que lo precedía, le daba paso, cuando en realidad estaba adelantando a Prost, que circulaba muy lento.
Este aparatoso accidente, muy similar al sufrido por su compañero Gilles Villeneuve meses antes en Zolder contra el March de Jochen Mass, no fue mortal, a diferencia de aquel, pero provocó a Pironi tan graves lesiones que ya no pudo volver a pilotar más en F1, y eso que Enzo Ferrari le dijo que, tan pronto volviese a estar listo, tendría para él un monoplaza sin necesidad de tener que recurrir a un tercer coche.
Lo primero que perdió Pironi en ese accidente, del que salvó las piernas de milagro -una a punto estuvieron de amputársela- fue el título de ese año. Baste decir que pese a perderse las cinco últimas carreras, acabó subcampeón a 5 puntos de Rosberg, y en Hockenheim habría ganado sin problemas. Eso para empezar.



Agosto fue un mes fatal para Didier. En 1982, el día 7, este accidente, 5 años después, el 23, otro, en lancha. No sobrevivió.




Lo siguiente que perdió fue su carrera en la F1, ya que nunca estuvo en condiciones de volver a pilotar, pese a subirse a los Ligier y AGS de F1 para ver como se le daba. Pero sus piernas no estaban por la labor, al no tener la suficiente movilidad y fuerza.
Lo último que perdió fue la vida, sí, la vida. Y es que de no haber chocado en Hockenheim, aparte de ser campeón del mundo -el primer campeón del mundo francés- habría seguido corriendo en F1 y por tanto, no se habría matado cinco años después en un accidente de off-shore, la F1 del mar, junto a Bernard Giroix y Jean-Claude Génard.
Y es que Didier corría en lanchas por su pasión por la velocidad, y así colmaba sus ansias de riesgo, romántico como era, dado que no podía hacerlo en la F1. De modo que cuando chocó contra Prost Didier murió, pero no en el acto, tuvo una prórroga de cinco años, la suficiente para dejar embarazada a su mujer, que tuvo unos gemelos a los que llamó Didier y Gilles, nacidos en enero de 1983, cinco meses después de la muerte de su padre.



Catherine, la viuda de Pironi, con sus hijos gemelos: Gilles y Didier.



Lo que hubiera logrado Didier en F1, al margen del título de 1982, es mera utopía, pero bien podría hacer valer lo que puse en mi artículo “Gilles vivo” de marzo de 2017, para el francés.
Creo que podría haber repetido título en 1983 y, a partir de ahí, ¿quien sabe? Y menos aún si su compañero Gilles hubiera sobrevivido a Zolder. Lo mismo era campeón un par de veces -o más, como Gilles en mi relato- o ninguna.
Sea como sea, en 1982, la parca se cebó en los dos grandes pilotos de la Scuderia Ferrari.
Descansen en Paz.


domingo, 11 de agosto de 2019

GP de Hungría y primera parte del año




                             Aburrida emoción








El GP de Hungría vio la pole número 100 de un piloto de F1, conseguida por Max Verstappen en su GGPP 93, devolviendo el récord de mayores ganadores de GGPP sin poles a Bruce Mclaren y a Eddie Irvine, con cuatro cada uno.
Max consiguió la pole por los pelos, apenas 18 milésimas por delante de Valtteri Bottas, que le apretó de lo lindo, justo cuando todos esperaban fuese Hamilton el que lo hiciera. Cabe recordar que pese a su récord de poles, Hamilton es más fuerte en carrera que en entrenamientos. Muchos olvidan que Nico Rosberg fue más veloz que él en 2014 en calificación. El impresionante récord de Hamilton en poles se debe a varias circunstancias, entre ellas al hecho de haber corrido para Mercedes toda la era híbrida. Para nada le quito mérito, pero las cosas como son. No creo que Hamilton sea más rápido ni mejor que Fangio, Clark, Senna y Schumacher, por mucho que los supere -o pueda superar- en las estadísticas.
Los Ferrari se defendieron en los entrenamientos, pero en carrera iban a hacer su peor papel del año, pese al podio de Vettel. Mclaren se confirma claramente como el cuarto equipo siendo Norris rapidísimo en calificación y Sainz un coloso en carrera.
Hubiera sido estupendo ver a un Williams en Q2, pero por milésimas Russell se quedó a las puertas. A ver la próxima vez que tal.



Gran piloto Russell, sacando petróleo del Williams.



La carrera fue un duelo a dos -Verstappen-Hamilton- al quedar Bottas eliminado por un toque involuntario que le propinó a su alerón delantero Charles Leclerc, toda vez que los Ferrari eran un segundo clavado más lentos por vuelta.
Hamilton tenía un ritmo superior, sobre todo a partir de la parada, que hacían parecer al Red Bull un Williams, o un GP2 por eso del motor Honda, si prefieren, pero Max es mucho Max y Hamilton, que también es mucho, no pudo pasar a pesar de tener un coche muy superior.
Así las cosas, en Mercedes decidieron probar con otro plan: parar una vez más y ver que tal. La táctica les salió de perlas, teniendo Max que claudicar a cuatro vueltas del final, cuando a la superioridad del Mercedes hubo de añadirse la de los neumáticos. Algunos “simples” se fliparon con la táctica de Mercedes y lo “arriesgada” que era pero, francamente, de arriesgada nada. Lo peor que les podía pasar era acabar donde estaban incluso si se les trababan las cuatro ruedas en la parada. Estuvieron “vivos” en Mercedes y Hamilton sensacional, pero no hicieron nada que otros en circunstancias similares no habrían hecho. Cuando tienes el mejor coche, puedes probar estas cosas y, si eres Michael Schumacher, sin él, que así les ganó varias veces a coches mejores, como a los Mclaren en 1998, aunque muchos se limiten sólo a recordar cuando ganaba de calle por tener el mejor coche, aplastando por cierto, a su compañero.



Este incidente con Pérez impidió a Ricciardo pasar a Q2. No se reía nada acabar la sesión el amigo Daniel.



La carrera tuvo emoción final -y en el medio-, con la lucha Hamilton-Verstappen, pero fuera de eso, fue un peñazo y, al ganar el de siempre, que quieren les diga, un rollo. Sería genial que tras el parón veraniego a Hamilton se le torcieran las cosas para ver si puede haber algo de emoción de cara al título, pero me da que no va a ser.
Respecto a la primera parte de la temporada, poco que decir: Mercedes sigue siendo el mejor de calle mientras Red Bull mejora poco a poco, toda vez que Ferrari ha demostrado no estar a la altura, salvo en circuitos de baja carga aerodinámica. Es por ello que creo Ferrari puede ganar en Spa y Monza -ahí con nuevos récords de velocidad- pero nada más, el resto para MB y RB y a esperar al año que viene.
Mclaren ha dado un gran paso y es claramente el cuarto equipo, pudiendo lograr algún podio a poco que tengan suerte, cosa que con Alonso en el equipo tal vez habrían logrado. Pero francamente, no creo Alonso se conforme ya a estas alturas con eso.
Los demás están muy igualados, variando el tema según las pistas. Los Alfa parecen ir bien, como Ferrari, en circuitos de baja carga, mientras Williams es la nueva “cenicienta”. Una pena ver así a este equipo pero es lo que hay, al menos por ahora.



Un cambio de táctica permitió a Vettel superar al final a Leclerc por el tercer lugar.



Tanto Kubica como Giovinazzi, más incluso que Stroll, están siendo los pilotos con peores prestaciones, mientras el carismático Raikkönen parece estar pasando una nueva juventud.
Eso sin olvidarnos de Pierre Gasly, totalmente eclipsado por Max Verstappen. Sin duda el Red bull es un coche difícil y mientras el holandés le saca partido, el francés pasa las de Caín, de ahí que algunos le busquen sustituto. Nico Hulkenberg es uno de los candidatos, pese a no ser tan rápido en calificación como Ricciardo, en carrera es tan rápido o más que el australiano y si llueve y hay cambios de agarre, mucho mejor.
A la vuelta del verano veremos si acierto con mis predicciones, salvo que se me ocurra otro “articulaco”, ¡hasta entonces!



lunes, 29 de julio de 2019

GGPP de Inglaterra y Alemania 2019




                                Pura diversión








Si bien no tuvieron la emoción final de Austria en la lucha por la victoria, fueron más divertidos que esta. El primero por la épica batalla entre Leclerc y Verstappen y, el segundo, a causa de las variables climáticas, la incertidumbre, los muchos cambios de posición y salidas de pista.
En Inglaterra, pese a perder la pole por milésimas ante su compañero Bottas, y ofrecerle este una férrea defensa a principio de carrera, estaba claro que Lewis era superior. Si a eso le añadimos que tuvo suerte con el coche de seguridad, poco más que añadir, salvo que se me hace incomprensible la diferencia de tácticas. Bottas paró cuando estaba rodando al mismo ritmo que Hamilton y no parecía tener problema de ruedas de ningún tipo, ya que los RB y Ferrari estaban cada vez más lejos. Sin embargo, lo paran y, de pronto, Hamilton vuela. No cuadra, es como si a Hamilton le permitiesen elegir táctica y a Bottas no, a diferencia de cuando estaba Rosberg en el equipo.
Fuera aparte de esto, la emoción, lo bonito, estuvo en el duelo entre Leclerc y Verstappen, quedando claro que Max ya no es el más espectacular y mejor adelantando, que Leclerc es su igual. Y es que el monegasco recordó, y mucho, al piloto por excelencia de Ferrari, el patrón por el que se miden los demás: Gilles Villeneuve, cuyos mejores sucesores han sido, en este aspecto: Mansell y Alesi. Ahora Leclerc.



Bottas no cedió nada ante el empuje de Hamilton, pero llegaron las paradas...



El duelo recordó al de Villeneuve y Arnoux de 1979 en Dijon, con la diferencia de que Verstappen -él precisamente- se quejó. Penoso lo de este chaval, pero que le vamos a hacer. Si fuera consecuente, daría gusto, pero no lo es, a diferencia de Charles que, una vez encajado el duro golpe de Austria, jugó al mismo juego y claro, los comisarios tuvieron que tragar, de lo contrario, su pésima reputación caería aún más. Leclerc fue duro -pero limpio- con Max, salvo al final, cuando lo mandó fuera de pista. Pero no se le puede reprochar, ya que dijeron eso estaba permitido. Lo malo es que en Austria esto le costó la victoria al tragarse la “banana” con toque incluido, mientras que aquí, Verstappen -sin toque- esquivó el bordillo y pudo acelerar a placer, mejor incluso que Leclerc, que lo pisó. Como fuere, como Seb se llevó al holandés por delante, hubo un poco de justicia poética.
Bonito duelo final Sainz-Ricciardo con victoria del español y gran carrera de Gasly, con un gran adelantamiento a Vettel, aunque nada en comparación con el que Leclerc le hizo a él, en una nueva muestra de su mutación a Leclerc-Villeneuve.
Fue un día glorioso para Hamilton, que logró su sexto triunfo en casa, en Inglaterra, desempatando con Clark y Prost.







En Alemania, la fortuna de Mercedes, que celebraba su 125 aniversario de su debút en competición, motorsport que pateticamente dicen algunos, en su GP 200 y patrocinado por ellos en casa -pese a que sus coches se fabrican en Inglaterra- les dio de lado, sin necesidad de juego sucio, como hicieron ellos junto a Mclaren en el GP de Bélgica de 1998, GP 600 de Ferrari, en el que mandaron a Coulthard a sacar de pista al Ferrari de Schumacher, sólido líder, cuando iba a doblar al escocés. Aquí, ellos mismos se eliminaron, al igual que el sábado hicieron los Ferrari.
Mercedes, a modo de celebración, pintó el morro de sus coches de blanco, recordando que antes eran así: blancos, ya que ese era el color de Alemania (rojo el de Italia, azul el francés, etc...) y que se quedaron “plateados” al rasparle la pintura para bajar peso. Bueno, esa historia no me cuadra del todo, porque los coches alemanes “siempre” corrieron con el gris plata, no sólo los Mercedes, y nadie aclara si fue por eso que el gris plata sustituyó al blanco como color nacional, ni nada por el estilo.
La carrera, en mojado al principio, en condiciones mixtas en el medio y seco al final, tuvo momentos de gran intensidad debido a las múltiples paradas en boxes.
Antes de nada, agradecer que se saliera desde parado, y no tras el coche de seguridad, aunque las vueltas esas de contacto se la pueden ahorrar si dejan hacer un pequeño “warm-up” antes. Pero no me quejo, la cosa fue rápida, cosa que antes no sucedía.



Gran carrera de Kimi y Alfa en Alemania, pero sin recompensa.



Todo parecía indicar doblete de Mercedes, pero la presión de Leclerc por un lado -antes de estrellarse- unido al error de casi todos de montar ruedas de seco tarde y mal -comenzaba de nuevo a llover- trastocó el GP. Un GP en el que nadie acertó del todo y que ganó el que menos se equivocó: un colosal Verstappen y una Red Bull acertada, pese a su monta de medias cuando no tocaba.
El más audaz al final fue Stroll, montando las de seco -blandas- antes que nadie, resarciéndose así de su mal inicio de temporada, llegando la liderar la carrera -aunque no subió al cuentavueltas- pero no tuvo recompensa a modo de podio. Podío que si logró un hábil Kvyat -que el día anterior fue padre-, tercero tras el ganador, Verstappen y el afortunado Seb. Afortunado porque al final su gran coche en seco le permitió recuperar, pero mientras la pista estuvo húmeda, no pudo con Kimi y su Alfa. Eso sí, sin brillo pero sin errores.
Unos Alfa que acabaron séptimo y octavo Kimi y Giovinazzi respectivamente, pero que fueron sancionados con 30” acabando doce y trece al recibir ayuda -instrucciones- de embrague de cara a la arrancada, permitiendo así a Hamilton acabar noveno luego de dos grandes fallos -no sólo falla Vettel cuando es líder- y el retorno a los puntos de Robert Kubica, décimo por delante de su compañero Russell, sumando el primer punto del año para Willliams.
Muy desafortunados fueron Hulkenberg y Raikkönen, autores de grandes carreras sin la recompensa merecida. Hulkenberg abandonó luego de estar cerca de los líderes siendo el “primero de los demás de largo”, machacando a Ricciardo, toda vez que Kimi, sanción a parte, era merecedor de podio.
Podio que Bottas acarició pero arruinó, junto a la posibilidad de acercarse a Hamilton en el campeonato, al sufrir un accidente incomprensible -otro que tal baila- mientras nuestro Carlos Sainz se quedó con la miel en los labios, quinto, autor también de una gran carrera.



A sus anchas en cambios de agarre, la fortuna dio de lado, de nuevo, a Nico Hulkenberg.


Fue la "GP2 victoria de Honda en 2019" como dijeron los "japos" en clara referencia a Alonso, cuando dijo, en Japón 2015, que su motor era de GP2. Dónde las dan las toman.
La verdad es que estas tres últimas carreras han sido un soplo de aire fresco para la F1. Esperemos no decaiga la cosa.
En Hungría creo MB y RB serán los favoritos mientras que en Spa y Monza lo será Ferrari que, tras el verano, podría inaugurar su casillero de victorias que de momento, está a cero.


viernes, 5 de julio de 2019

Límite de motores por temporada




               ¿Por qué no se lo pasan por el forro?








Por reglamento dirán ustedes. Pero se puede cumplir el reglamento sin ser fiel a su espíritu, lo que llamamos de forma eufemística: “interpretaciones del reglamento”.
Una laguna muy gorda permitió en 2016 a Lewis Hamilton “usar” tres motores en Spa. En realidad lo que sucedió es que agotó el número de motores permitido, que entonces eran cinco y, dado que quedaban nueve carreras por delante, quedaba claro que le iba hacer falta, al menos, otro motor más para no penalizar de nuevo. Para evitarlo, se hizo esta triquiñuela, totalmente legal, pero contraria al espíritu del reglamento. Le vino muy bien que Honda rompiese tanto en 2015 y que se pasase de acumular castigos -se llegó a hablar de tener que salir los Mclaren últimos y tener que parar unos segundos en boxes porque con los puestos perdidos en parrilla no les llegaba- a sólo tener que salir últimos. Y eso a mitad de año. Por tanto, cambiaron la reglamentación. Y eso lo aprovechó Mercedes para plantar todos esos motores a Hamilton. El que necesitaba y los de “refresco”.



Hamilton pudo luchar hasta el final en 2016 gracias a que en Spa le montaron tres motores.




Partiendo de esa premisa, ¿que impide a un constructor montar un montón de motores a inicios de año para luego tenerlos de reserva? ¿A nadie se le ha ocurrido?
Tal vez, de hacerlo, esta vez no lo permitieran cambiando sobre la marcha el reglamento, pero lo que nadie ha pensado tampoco es que un equipo puede planificar la temporada en base a penalizaciones de motor. Me explico, si ahora se permiten tres motores año, estos tienen que duran alrededor de siete carreras, unos 3500km, y sólo podrán tener dos evoluciones durante la temporada. ¿Y si un equipo decide penalizar dos veces a cambio de dos evoluciones más y de reducir el uso de los motores a cinco carreras, es decir, 2500km? Al reducir en 1000km la vida útil del motor, este podrá ser más exprimido, a lo que hay que añadir la posibilidad de más evoluciones. Todo eso redunda en más CV, más prestaciones en definitiva. Y todo a cambio de salir atrás en dos GGPP que, bien estudiado, podría resultar rentable. ¿De verdad nadie lo ha pensado?
Voy a tener que patentar la idea, a ver si me forro.
Esto me recuerda un poco a la falta de previsión de los equipos con los neumáticos. Sobre todo de antes de que gracias a Gordon Murray, las paradas se convirtieran en un habitual. Las más de las veces los coches se mantenían en pista con ruedas gastadas perdiendo muchísimo tiempo, mucho más que si se hubieran detenido a cambiarlas, porque pensaban la parada les costaba más. Aún hoy, con estas ruedas poco consistentes, pasa algo similar, que se va ahorrando neumático para parar una vez menos, lo que algunas veces no es lo mejor, siendo al final más lento.



Red Bull ha pedido a Honda más potencia, aunque haya penalizaciones.



Creo que con lo de los motores ocurre algo parecido. Otra cosa es que, una vez puesta en práctica, la FIA lo prohíba de cara a la siguiente temporada, pero mientras tanto, “que te quiten lo bailao”.
¿Acaso no es esto lo que le pide Red Bull a Honda? Más evoluciones, más potencia, aunque haya que penalizar. Creo es una táctica acertada. Y no sólo de forma excepcional, sino de cara a una temporada completa. Tal vez habría que probar. Y es que esto de la limitación de motores es una chorrada, un sinsentido. Al menos, yo así lo veo.

miércoles, 3 de julio de 2019

GP de Austria 2019




                         No moleste, Ferrari




Leclerc-Verstappen, las dos caras de la moneda. Uno jugó limpio y el otro no.




Parece que al equipo más laureado, carismático y con mayor número de seguidores, sinónimo de F1, esta no le da ni agua.
Cada vez que hay que tomar una decisión, ante la duda, esta nunca cae del lado de los de Maranello. Sanción extremadamente rigurosa en Canadá a Vettel pero sin embargo, en Austria, por algo peor, Verstappen, como no, -los otros podrían ser Hamilton o Magnussen- se libró. No sé si no hubo valor al correr Red Bull en casa -y Max casi, con tanto aficionado holandés- o simplemente cuadró así.
Es verdad que la Ferrari de Schumacher ha gozado de la permisividad de la FIA, al igual que antes la tuvo Senna, pero en general, cuando toca tomar una decisión difícil, prefieren contentar a los que no viven de la F1 -Red Bull, Mercedes, Honda, Renault- que a los que sí -el resto-, y no es que se trate de favorecer a nadie, sino de ser justo.
En Canadá Vettel no merecía sanción, porque cerró el hueco teniendo el coche por delante. La única excusa para sancionarlo es que, al hacerlo, no pagó por su error. En Austria sin embargo, Verstappen sacó de pista al Ferrari de Leclerc, aprovechando que hay escapatoria asfaltada, para consumar su adelantamiento. Se mire como se mire, no fue correcto. Y la intencionalidad, fue clara. En el giro precedente se comportó como debía, pero eso permitió a Leclerc recuperar la posición. A la segunda tocaba jugar sucio. Y es lo que hizo.
Aunque no lo hubiera hecho a propósito, no se puede adelantar sacando de pista al rival. Unos comisarios hábiles le habrían dicho al equipo esa misma vuelta que Max tenía que devolver la posición. Así habría podido intentarlo de nuevo, pero limpiamente, y sería más justo que una sanción de tiempo. En caso de no obedecer, se aplicaría dicha sanción.



Aunque Seb no hubiera sido penalizado en Canadá, eso no excusaría lo de Verstappen en Austria. Los comisarios deberían hacérselo mirar.



Aquí se dejó acabar la carrera y luego se investigó y, al igual que en Spa 2015, se libró. Aunque en Austin 2017 recibió un castigo desproporcionado. Sea como sea, los comisarios, de nuevo, mal.
Es lamentable la falta de criterio de comisarios, prensa y público, aunque estos dos últimos, en realidad, poco importen. Según les interese, dicen una cosa o la contraria.
Hay que dejar luchar a los pilotos, sí, pero limpiamente. Los límites de pista deben ser sagrados. ¿Acaso creen que Verstappen hubiera hecho lo mismo de haber un muro como en Canadá? Ni en broma, ¿verdad? Pues exactamente así es como debía haber actuado. Por desgracia no es el único que lo hace. Lo hacen muchos ante la pasividad de FIA y sus comisarios. Normal que lo hiciera él -de nuevo-, al fin y al cabo, rara es la vez que se sanciona a un piloto por esto. Y con la victoria por medio, ¡nunca! A lo que hay que añadir la falta de escrúpulos del holandés, otro ídolo lamentable. Por poner un paralelismo, nadie dudaba de la calidad de McEnroe, al igual que nadie dudaba de su irrespetuoso comportamiento. Pues Max, igual, como Rossi en las motos. Pero en estos casos se pasa por alto.
Verstappen mezcla lo mejor y lo peor de un piloto de F1. Rápido, espectacular, combativo... pero antideportivo e incapaz de reconocer error alguno. Él, que defendió su maniobra -lógico-, habría puesto el grito en el cielo de haberla recibido. Eso es lo peor, que no es consecuente. Como Senna, como Hamilton. Al menos Schumacher sí lo era. Aceptaba recibir de su medicina. Los otros, en cambio, no.
Una vez aclarado como Versttapen, autor de una carrera extraordinaria, carrera soñada, la cagó al final, vayamos con el GP en sí.
Se esperaba Ferrari fuese competitiva y lo fue. Que lo fuese Red Bull, pese a la victoria del año anterior, no tanto. A todo esto, Mclaren parecía confirmar lo visto en Francia.



Mclaren cada vez mejor. Alfa brilló, pero fueron perdiendo fuelle. Kimi, una vez más, muy bien.



Fue un GP plagado de sanciones, Albon y Sainz se iban al fondo por el uso de más piezas en el motor, el cuarto motor, más bien, Hulkenberg cedía cinco puestos por más piezas en la “unidad de potencia”, Magnussen otras tantas por la caja de cambios, mientras que Russell y Hamilton retrocedían tres por estorbar a Kvyat y Raikkönen respectivamente, en calificación.
Lo cierto es que fueron acciones involuntarias y, en el caso de Hamilton, dado que Kimi pasó el corte, no mereció sanción. Otra cosa es que lo sancionaran por acumulación de “tarjetas”, dado que en Francia molestó a Max en los libres al volver a la pista de manera peligrosa, como dicen de Vettel en Canadá y a Stroll en Brasil 2018 en Q1. Pero no se trató de una sanción por reiteración, por falta de atención, ya que nunca hubo mala fe, sino sencillamente una sanción estúpida más. Al final, por la sanción a Magnussen, sólo perdió dos plazas. ¿Lo entienden? Yo no.
En calificación, un problema del motor impidió a Vettel luchar por la pole, que nunca estuvo en peligro en poder de Leclerc, pese a un último y formidable intento de Hamilton.
La carrera empezó con la mala salida de Verstappen, que cruzó la primera vuelta en séptima posición, una por detrás de Vettel, que partía noveno.
Los Ferrari, que partían con blandas, por medias de sus rivales, a elección propia pese al intenso calor, parecían tener la carrera controlada. Bueno, controlada Leclerc, aunque Vettel nada mal, ya que se situó cuarto a espaldas de Hamilton a menos de 3”, mientras Verstappen era quinto a lo mismo de Seb cuando se inició el “baile” de paradas.



Segunda pole de Leclerc que volvió a perder cruelmente la carrera. Su primera victoria se hace esperar.



Baile iniciado por Bottas en la vuelta 21 junto a Vettel -que no tenía las ruedas listas-; Leclerc paró en la siguiente justo cuando Ham marcó vuelta rápida y parecía ser una amenaza. Era un espejismo. Aunque aguantó diez vueltas más, sólo mantuvo el ritmo la mitad. Las otras perdió tiempo y, dada su agresividad, al dañar el morro, tuvo que cambiarlo. Sólo estuvo 11” parado, pero ya sin opciones.
Verstappen paró una vuelta después y e reincorporó cuarto, tras Leclerc, Bottas y Vettel. Y ahí empezó su carrera, la carrera. Uno tras otro todos cayeron bajo sus garras. Vettel presentó batalla, pero con las ruedas mal, una vez superado, paro en boxes. Bottas no opuso resistencia y cuando llegó a Leclerc, a cinco del final, su ritmo era tal, que poco pudo hacer el monegasco. Así todo, se defendió tan bien, que Verstappen tuvo que recurrir a sus malas artes. Una lástima como este chiquillo, este niñato, lo jode todo. Ganó pero perdió brillo, por mucho que sus fans estuvieran encantados. Unos fans que, al igual que él, en situación contraria, pedirían sanción. Sanción que no hubo.
Me pregunto si Ferrari, de haber aguantado más vueltas a Leclerc en pista antes de su primera parada -o de haber salido con medios- habrían podido ganar. ¿Otro error estratégico de Ferrari? Tal vez. O tal vez no. Vettel por su parte, tras su segunda parada, sólo pudo pasar a Hamilton, aunque acabó pisando los talones a Bottas.
Ferrari optó “por el bien del deporte” por no recurrir, cosa que Ross Brawn, agradeció. Yo creo más bien pasaron del tema sabedores no les iban a hacer ni puto caso, como en Canadá. Y se la guardan para otros menesteres.



Maravillosa victoria de Verstappen que el mismo se encargo de mancillar.



Quizá en otros GGPP sean ellos quienes jueguen sucio y esperarán esa perimisividad de la FIA y comisarios para con ellos. De ser así: error, no se debe hacer lo que está mal sólo porque otros lo hagan aprovechándose de la incompetencia de los comisarios. Lo que sí puede ocurrir, es que Leclerc sea más duro, menos ingenuo, menos buena gente, a la hora de defenderse y, ante ataques de matones como Verstappen, no se vuelva a ver sorprendido.
Olvidando los dos robos a Ferrari, destacar la buena actuación de Mclaren, con un Norris excelente -sexto- y un Sainz todavía mejor, que recuperó de décimo noveno a octavo con el cuarto mejor coche. El primer podio para el hijo del “matador” y de Mclaren desde Australia 2014, podría caer este mismo año.
A todo esto, Honda volvía a la senda del triunfo desde Hungría 2006 -Button- consiguiendo su victoria número 73 rompiendo, de paso, la hegemonía de Mercedes. Ahora llega Silvertone, donde serán de nuevo favoritos.
Ferrari, mientras tanto, a esperar. Este no es su año. No tienen coche para aspirar al título, pero con suerte, llevarían cuatro triunfos y, sin ella, un par. Pero tienen cero, lo cual es muy, muy mala pata. A ver en que cita rompen tan mala e inmerecida racha.

jueves, 13 de junio de 2019

Sobre sanciones y reglamentaciones...




                                 ...Estúpidas








No voy a repetirme aquí sobre la parcialidad de muchas sanciones, comentadas en el artículo anterior y en otro: “los regalitos de la FIA a Hamilton (y a Mercedes)” de julio de 2018, sino del por qué de ellas y de otras normas que, muchas veces, son un sinsentido, ya que no sólo no consiguen lo esperado, sino que además, pueden llegar a ser perjudiciales.
El tema este de las sanciones que, logicamente, nunca contentará a todos, viene a raíz de las actitudes antideportivas de algunos pilotos -Senna, Schumacher- más que por motivos de seguridad, buscando que nadie tratase de ganar un título, o lo que cuadrase, gracias a una maniobra antideportiva. Todo esto lo desembocó Schumacher a partir del GP de Europa de 1997, aunque ya podría haberse puesto en práctica antes, por ejemplo, desde Japón 1990.
Sea como sea, no se consiguió el objetivo, ya que como bien dijo Mario Andretti tras el nefasto GP de Canadá pasado: “creo que la función de los comisarios es penalizar los movimientos flagrantemente inseguros, no los errores honestos como resultado de una competición dura”, es decir, que se deben penalizar actitudes peligrosas, no los errores. Y aunque a veces es difícil distinguir una mala actitud de un error, hay casos en que no, al haber una linea a seguir. En ese sentido, pilotos como Verstappen y Magnusen, demasiado agresivos en sus defensas de posición, pocas veces arrojan dudas, lo que no quiere decir que no puedan ser sancionados injustamente, tipo “cuento del lobo”, como le pasó a Senna en Japón 1989.



Los comisarios deberían sancionar las acciones antideportivas, no los errores, ni las luchas duras, pero justas.



Lo mismo digo cuando se estorba a alguien en calificación. Dudo que nadie lo haga aposta, sin embargo, se sanciona, menos a Hamilton, claro. Yo puedo entender una sanción cuando esta le ha costado al perjudicado su posición en parrilla pero, cuando no es así, carece de sentido. La de este fin de semana a Sainz, por estorbar a Albon es un claro ejemplo, aunque hay más. Otra cosa es que Sainz -por seguir el ejemplo- estorbase a más pilotos en los GGPP venideros, entonces sí, sanción, porque estaría mostrando una mala actitud, aunque sólo fuera por no estar atento, y con ello es como si se le dijera: “a ver si espabilas”.
En el tema reglamento, los que me han leído no se sorprenderán si hablo de muletos y reglajes de agua. Estamos esperando a que pase algo -algún aspirante a campeón fuera de juego en la última cita- para reaccionar.
Los muletos, prohibirlos, es una chorrada. El objetivo de ahorrar costes no se sostiene y da lugar a situaciones absurdas, como Alonso perdiéndose la calificación de Mónaco 2010, Grosjean los GGPP de Singapur y Brasil 2016 y Raikkönen el de Malasia 2017, todo ello por no tener un muleto. ¿Se imaginan que en la última cita le pasa a un aspirante, que no participe por no tener muleto? Claro que no, pero eso podría pasar si no se cambia esa estúpida normativa que, además, no supone ningún ahorro.



Francia 1989. Sin muleto, muchos no habrían corrido, como Mansell, que remontó con él de 25º a 2º.



Para empezar, el muleto no sería -nunca lo ha sido- obligatorio y, por otro lado, su uso se limitaría a situaciones excepcionales como las antes citadas. Eso de tener que montar en un chasis toda la mecánica del coche titular, como tuvieron que hacer en Ferrari en Mónaco 2010, es absurdo, no ahorra nada y supone un extra de trabajo para los mecánicos, esos a los que no se les deja trabajar la noche del sábado al domingo por la normativa del parque cerrado, precisamente para su descanso. Pues vaya descanso, ¿no? Otra incongruencia.
Y siguiendo con el parque cerrado, está la imposibilidad de cambiar los reglajes del coche -de seco a mojado o a la inversa- del sábado al domingo. Con lo fácil que sería una excepción -y sólo para esto- en caso de lluvia, ¿no? Sería sencillo y mucho más seguro. Porque es más seguro conducir un coche reglado para agua que uno mixto o de seco. Pero claro, luego sacamos coches de seguridad a porrillo, no cambiamos los horarios de carrera cuando amenazan tifones, como en Japón 2014 -por eso de la pasta de la TV-, pero luego lamentamos terriblemente cuando un coche se sale por aquaplaning y su piloto pierde la vida al chocar contra una grúa.



Limitar el número de ruedas de agua, es un atraso, y una imprudencia.



Pues adelantando la carrera -sin agua o con menos- y con reglajes de agua, ese accidente casi seguro no se habría producido. Es fácil hablar a toro pasado, cierto, y lamento mucho lo de Bianchi, pero siempre estuve a favor de adelantar dicha carrera y, de la necesidad de cambiar reglajes en caso de lluvia, llevaba años quejándome. De la grúa, en cambio, no digo nada, porque pese al precedente de Liuzzi en Nurburgring 2007, formé parte de la gran mayoría que no vio lo peligroso del asunto.
Y siguiendo con el agua: la limitación de ruedas. Que no me vengan conque Pirelli no puede llevar tantas, que luego las tiene que tirar y cosas así, tonterías. Antes las había sin problemas, sin límite. Que le pregunten a Goodyear cuando era proveedor único y había 26 -o más- coches, no los 22 actuales. Pues nada, menos ruedas, menos seguridad y menos coches en pista. 
Luego está eso de los doblados con el coche de seguridad, que en lugar de dejarlos “caer” hasta su posición natural, quieren se desdoblen. Pues en Mónaco 2014 a Kimi uno le tocó y le pinchó una rueda, alejándolo del podio. Mira que es fácil la opción que propongo. Pues no, que si se ahorran una vuelta de neumáticos -ya la tenían “ahorrada”- y chorradas por el estilo. Repito, que le pase a un candidato al título, a ver que deciden. Y del uso de las escapatorias asfaltadas, mejor no hablar, que da para un artículo, artículo que ya hice, por cierto.



Tocar el coche durante una bandera roja en carrera no debería ser gratuito.




Y para finalizar, las banderas rojas. Eso de sacar bandera roja y luego dejar reparar y cambiar ruedas por motivos de seguridad es absurdo. Absurdo porque la bandera roja se saca para limpiar la pista cuando ha habido un gran accidente y se prevé esta tardará mucho en estar otra vez lista, evitando así el GP se acorte mucho. Pero permitir se hagan reparaciones y cambios de ruedas es un sinsentido que altera la carrera. Una cosa es que el coche de seguridad te permita reagruparte, y otra muy distinta que con una bandera roja puedas hacer hacer una parada gratis. Vean sino el GP de Montecarlo 2013, con Vettel primero con ruedas en las últimas, Alonso segundo con las suyas a medio uso y Button tercero con nuevas, todos ellos rodando juntos. Pues la bandera roja se lo cargó al dejar cambiar ruedas a todos. Por seguridad, dicen. Entonces, ¿por qué no obligan a parar cuando un coche tiene las ruedas mal? Ya me entienden... otra incongruencia más. Un final electrizante a tomar por saco. Si un piloto, con bandera roja, tiene que cambiar ruedas, no le debería salir gratis y, si repara el coche, menos.
Muchas veces pienso que quienes legislan en la F1 no son muy listos, sino todo lo contrario.







Por otro lado, con esto de las sanciones a pilotos, se da la situación que muchos de ellos actúan como futbolistas -para que luego vayan de superiores los fans del automovilismo- pidiendo "tarjeta" para el rival, aun sabedores de que ellos habrían actuado igual o, aún peor, de que no hay motivo alguno de queja. Sería estúpido decir que el automovilismo, la F1, está muerta, sencillamente, son los tiempos que corremos, para bien y, en este caso,  para mal.

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